viernes, 15 de mayo de 2026

CREÍ QUE TE HABÍAS MUERTO, CORAZÓN MÍO...

 

CREÍ QUE TE HABÍAS MUERTO, CORAZÓN MÍO…

 

Creí que te habías muerto, corazón mío,

en Junio.

Creí que, definitivamente, te habías muerto:

sí, lo creí.

Que, después de haber esparcido el revoloteo púrpura

de tu desesperación, como una alondra caíste en el

alféizar; que te extinguiste como el fulgor atemorizado

de un espectro; que como una cuerda tensa te rompiste,

con un chasquido seco y terminante.

Creí que, acorralado por tus desvaríos, traicionado por

los todavías, alcanzado por las evidencias, exhausto,

abatido, habías sido derribado al fin.

Y contigo, se desvanecieron los engarces entre

sentimientos, imágenes, suposiciones y pruebas.

Se me fueron abriendo las costuras de la memoria:

ya me estaba acostumbrando a vivir sin ti.

Pero tus fragmentos estallados se han ido

buscando, encontrando, cohesionándose como gotas de

mercurio, sin cicatriz ni señal.

Y ahí estás, otra vez inocente, sin acusar enmienda ni

escarmiento, guiando, dirigiendo, adentrando en ti el

peligro, como si fueras invulnerable o sabio, como si,

recién nacido apenas, ya fueras capaz de distinguir, en

el mellado filo del clavel,

la espada.

 

Ana Rossetti

15 de mayo de 1950

San Fernando (Cádiz)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

poesia