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sábado, 14 de febrero de 2026

MI AMOR ES ASÍ...

 


MI AMOR ES ASÍ…

 

Mi amor es así,

como este aguacero,

rebotando contra el pavimento,

pintando de verde el campo,

tapa-cielos,

tenaz,

mójalo todo.

Se me riega por dentro

y lo siento latir en la yema de los dedos

cuando quiero tocarte

y no te tengo cerca.

Como este aguacero, amor,

me vuelvo un montón de agua entre tus brazos

ando desbocada por tu cauce

me hago arroyuelo en el pelo de tu pecho.

Así como esta lluvia,

me desbordo en palabras

para contarte todos mis quehaceres,

para meterte en todos los rincones de mi día,

en todos los aleros de mis horas.

Salto desde tus brazos,

como la lluvia que se derrama de los techos

y me duele la carne de querer prolongarte

de querer florecer la semilla en mi vientre

y darte un hijo hermoso y vital

como este invierno.

 

Gioconda Belli

Cuadro de Van Gogh

 

martes, 9 de diciembre de 2025

CONTRA TODA ESPERANZA

 


CONTRA TODA ESPERANZA

 

En estos días

en que el mundo temiendo la entropía

se dobla sobre sí mismo,

es cada vez más ardua la tarea

de pregonar anuncios optimistas.

 

No hay evidencias que soporten

la esperanza de vientos

errumbándonos hacia ignotos continentes plenos de

       verdor

o de palabras que acierten y nos expliquen los mutuos

       agravios.

Al contrario: el tiempo acumula pruebas contra las

posibilidades del equilibrio.

 

Hay cientos de seres pereciendo

mientras otros asisten impávidos a sus agonías

--espectadores en mullidas butacas

pulsando botones--.

Una sociedad de voyeurs

bendice su abundancia.

            --Los muchachitos en el centro comercial

            disparan y acumulan puntos destruyendo enemigos

                 imaginarios.

            Técnicas sofisticadas recrean masacres en salas de

                 cine

            de innumerables pantallas.

En medio de la avidez

hombres y mueres resuelven la certidumbre de su

            muerte inevitable

dando la espalda al destino común,

aferrándose a una minúscula y transitoria felicidad.

 

Llueven los hombrecitos con los paraguas, como en el

       cuadro de Magritte.

Cada quien tapándose como puede del sol abrasador.

Cada quien imaginando que sobrevive

y que está de más soñar en voz alta.

 

Poeta dentro de mi soledad. Testiga de este mundo soez,

      me arrastro

con mis alas pesadas hacia la cumbre desde donde me

      lanzaré

como Ícaro, una y otra vez,

porque quizás

porque tal vez

porque no me resigno.

 

Gioconda Belli

9 de diciembre de 1948

Managua (Nicaragua)

Cuadro: "La alegría de vivir" de Matisse

viernes, 24 de enero de 2025

INCOMUNICADOS

INCOMUNICADOS

 

Hoy fue un día en que nada amable sucedió.

No hubo incendios de mi piel al lado de la tuya,

sino más bien la inquietante sensación

de que en la vida que juntos transcurrimos

uno de los dos era agua

y el otro, tenaz y denso aceite.

En tiempos como estos

las palabras abundan y cruzan de mi lado a tu lado

sin efecto y sin rastro.

De lo dicho solo permanece al chasquido de las vocales

y las consonantes,

el sonido del látigo inútil,

el aire a fieras sueltas e indomables.

Múltiples argumentos

van y vienen sobre el pasillo oscuro

donde alguien cerró todas las puertas.

 

Gioconda Belli

Cuadro de Edgar Degas

 

 


martes, 31 de diciembre de 2024

LOS CUARENTA

 


LOS CUARENTA

 

Recuerdo a mi madre despotricando

contra el pie de foto de un periódico en Managua:

“Anciana de 43 años, muere atropellada por un camión”.

No les bastaba con que hubiera sufrido la muerte

--decía—

encima la insultaban tachándola –tan joven—de anciana.

 

Mi madre, por ese tiempo, tendría la misma edad.

Y decía no sentirse vieja.

Yo la miraba con un poco de sospecha.

A los veinte, los cuarenta suenan remotos

y ciertamente a óxido y decrepitud:

¡cuánto engaño pueden encerrar los números!

 

Cuando me veo forzada a decir mi edad,

soy la primera que duda

que el número de años me corresponda.

 

Después de juventudes de angustia,

sé quién soy, lo que quiero

y el precio que estoy dispuesta a pagar por conseguirlo.

 

Me pregunto si, obligadas a temer el medio de la vida,

pasemos por alto el momento de equilibrio de la balanza:

el instante mágico

en que los astros de la vida se alinean

y, equidistantes el pasado y el futuro,

nos tornamos leves, aladas

prestas para danzar

tan solo por el inefable placer de movernos

y saber que cada movimiento nos pertenece.

 

Se me ocurre que hay que correr la voz:

¡Mujeres cuarentonas, uníos!

Vámonos de nuevo al bosque

y a la luz de la luna

bailemos otra vez las danzas paganas

de las antiguas

y sabias

brujas.

 

Gioconda Belli

Cuadro de Berthe Morisot

 

 

lunes, 30 de diciembre de 2024

TAN LEJANO EL AMOR

 


TAN LEJANO EL AMOR

 

Tan lejano el amor

como si una parte de mí hubiese

escogido el silencio

y se acurrucara en él

con os ojos cerrados.

 

Oigo halagos, promesas, incitaciones

como si fuesen dirigidos a otra mujer.

La que soy se guarda

atrincherada en torre de marfil.

Como la pastora Marcela:

Fuego soy apartado y espada puesta lejos.

 

¿De qué  heridas convalece mi corazón que yo no sepa:

huidizo, retrechero, un molusco sumido en concha nácar

que se esconde del mar, harto del agua?

 

Floto sobre la vida donde otrora me sumergiera

descreída quizás, de regreso de las ilusiones

o simplemente sabia al fin,

conocedora de los límites de todo

sin tristeza pero sí rabia y dolor

ante la creciente acechanza de la muerte.

 

¿Por qué si avanzo al inexorable fin

no me da por retar las estrictas prohibiciones

y pescar sin descanso en el río de la vida

de camino hacia el mar?

 

¿Por qué opto más bien por este recogimiento de eremita

y con el capuchón, las sandalias, la lámpara de aceite

vago los días y las noches

como vestal enamorada nada más

del resplandor que brilla en las palabras

los anaqueles llenos de libros en mi casa

la lista inagotable de títulos

para la que nunca hay, ni habrá

tiempo suficiente?

 

De lejos me pasa el amor.

El cuerpo a mi lado o los que se acercan peligrosamente

han perdido la fascinación de antaño.

Son las horas solas de la madrugada las queme consuelan ahora

las que me abrazan

las que nada me demandan

las que me aceptan.

 

Ese es el tiempo en el que estoy.

Este es el tiempo que quiero.

 

Y sin embargo

aquí escribo

mi desconcierto.

 

Gioconda Belli

Cuadro de Edward Hopper

 

viernes, 27 de diciembre de 2024

MUJER EN AVANZADO ESTADO DE JUVENTUD

 


MUJER EN AVANZADO ESTADO DE JUVENTUD

 

A mis sesenta y varios años

soy una mujer en avanzado estado de juventud.

Aun en los días en que el cansancio me entristece las ancas

y la espalda acusa el pesado fuello de los pulmones

la mujer que piensa dentro de mí

recién habrá cumplido los cuarenta.

El reflejo repentino en el cruel escaparate

las fotos inoportunas,

el asombro discreto del que de mí conserva

la imagen de un antiguo y fugaz encuentro

los atribuyo sin recato al pasajero mal día,

el desvelo

o el maquillaje desleído.

 

Cuánto más fácil me resultaría esta fe

sin el nuevo aire de respeto de la recepcionista del hotel

la dificultad de los chicos para el tuteo al que los invito

o la cada vez más frecuente sensación de ser invisible

–el resto de los mortales

mirando a través de mí, como si lentamente me hubiese

despojado

de masa, sustancia,

peor aún: ¡de importancia!--.

 

Para colmo, empiezan a inquietarme los amigos:

El guapo al que se le inclina la vencida nariz

las mejillas agotadas de aquella

el canoso, el panzón, la de innumerables pliegues

o los que me saludan y apenada no reconozco.

 

Y sin embargo en el aliento de sus miradas

el vapor del tiempo se deshace.

Furiosamente apegados a la vida

retozamos en la avanzada juventud

como si la muerte no existiera.

 

Gioconda Belli

Cuadro: "Retrato de Gerda" de Kirchner

 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

DESPECHO FEMENINO

 

DESPECHO FEMENINO

 

Nos entregamos a la marea de los hombres

a sus crestas rompientes

llevándonos y trayéndonos

sobre el amplio oleaje de la vida.

 

Abierta concha nácar entregamos las perlas

los tesoros hundidos

los galeones y sus monedas antiguas.

De todos nuestros reinos les revelamos la contraseña.

Confiamos en sus mirada

en las palabras prometiendo el magma

para nuestros volcanes submarinos.

 

Pero ellos

con tifones y maremotos

dislocan el sitial de nuestras piernas

tornados siembran en nuestros pulmones.

 

Así hasta que la corriente nos lleva lejos.

Así hasta que nos acomodamos en el glaciar

y el iceberg

así hasta que la gélida agua cristalina

nos devuelve el ojo con que mirar nuestro propio desecho

y encontrar en lejanas tormentas

el trueno de rabia

que nos salve.

 

Gioconda Belli

 

lunes, 9 de diciembre de 2024

CULPAS OBSOLETAS

 


CULPAS OBSOLETAS

 

Un momento de soledad

de paz

y la tarde es mía.

Me puedo sentar a leer

sin sentirme culpable.

Sin pensar que debía salir

a comprar el líquido para desmanchar las alfombras

o bajar a jugar con la niña.

 

¿Cómo será, me pregunto,

no sentir incesantemente

que uno debería ocupar varios espacios al mismo tiempo?

No pensar, mientras se tumba uno con un libro,

que se debería estar haciendo otra cosa.

Asumir, como hacen los hombres,

la importancia del tiempo

que dedicamos al propio enriquecimiento.

 

Las mujeres

tenazmente sentimos

que le estamos robando tiempo a alguien.

Que quizás en ese preciso instante

se nos requiere

y no se cuenta con nosotras.

 

Precisamos

todo un entrenamiento

para o borrarnos, minimizarnos,

constantemente.

 

¡Ah! ¡Mujeres, compañeras mías!

¿Cuándo nos convenceremos

de que fue sabio el gesto

de extenderle a Adán

la manzana?

 

Gioconda Belli

9 de diciembre de 1948

Managua – Nicaragua

jueves, 26 de septiembre de 2024

CÓMO SERÁ BUSCARTE EN LA DISTANCIA

 


CÓMO SERÁ BUSCARTE EN LA DISTANCIA

…cómo será buscarte en la distancia

Eunice Odio

 

 

¿Cómo será buscarte en la distancia, amor,

amor que me has llevado a la puerta del árbol,

al vuelo de la mariposa,

a la fuerza,

a la vida,

y que me llevaste, después de la alegría,

                                                                         a la tristeza?

 

¿Cómo será buscarte en la distancia,

entre balas silbándome en los hombros,

entre el ruido de la guerra y de las lágrimas?

 

¿Cómo será, amor, este buscarte en el tiempo,

en los anchos pasillos de los días,

despeinada, descalza,

con este amor, amor, que se revuelve en mí

como un mar dentro de una pecera?

 

¿Cómo será buscarte en la distancia,

en el no estar,

en el estar sola,

en esta nada que goza con saña

mi incertidumbre de mujer abandonada?

 

Gioconda Belli

Cuadro de Joaquín Sorolla

sábado, 9 de diciembre de 2023

TODO SEA POR EL AMOR



TODO SEA POR EL AMOR

 

 

Tantas cosas he hecho por vos

que tengo que cuidar

que su recuento no te suene a reclamo;

porque todo ha sido hecho en virtud del amor

y los relámpagos y ciclones que solté

de la caja de Pandora

que un día me pusiste en las manos

si es verdad que han dolido,

que muchas veces me han arrancado piel de la raíz

y me han hecho buscarme el corazón

con miedo a no encontrar su pasito de soldado,

han sido mi propia, soberana decisión

mi perdición, mi gozo,

por los que me he conocido más mujer

capaz de escaladas, acrobacias,

tenacidad de burra retentada,

por los que he recorrido sendas ignotas,

marcadas por el olor tan cercano de la felicidad

y te he buscado detrás de gestos y puertas

y hasta de la manera de abandonar tu ropa

y cuando te he encontrado

me he abierto de par en par

como jaula repleta de ruiseñores

y he sabido también cómo se siente

tener un astro deslumbrante en las entrañas.

No quiero pues, equivocarme con reclamos;

me hago responsable del sol y de la sombra,

pero, ay amor, cómo me duele

que estando yo en tu espacio

como estrella errabunda

fieramente colgada por vos en tu Universo,

no me hayás descubierto el resplandor,

no me hayás habitado,

tomado posesión de mi luz

y sólo te hayás atrevido

a palparme

--como un ciego—

en la oscuridad.

 

Gioconda Belli

9 de diciembre de 1948

Managua (Nicaragua)

 

 

 


viernes, 1 de diciembre de 2023

LAS ASESINADAS

 


LAS ASESINADAS

 

 

El pequeño pie de la mujer

sobresale bajo la sábana,

bonito el pie, delicado.

De seguro le gustaría andar con las uñas pintadas

calzar altos zapatos elegantes.

El otro pie todavía conserva

la sandalia de diario, del trabajo.

 

No es difícil imaginarla contenta y dicharachera

vendiendo naranjas o verduras en el mercado

--¿qué va a querer, doñita?, le doy buen precio—

hablando con la vecina del tramo

mientras se sopla con el trapo

porque hace calor.

Es de las que llegan a la casa y siéntanla hijo a hacer las tareas

--estudia muchacho, si no nunca vas a ser nadie—

y lava y plancha

y ya cuando el hijo duerme

mientras ve las noticias en el pequeño televisor

frente a la cama,

saca la lima, la acetona, se quita la pintura vieja de las uñas

y se las pinta con cuidado en lo que pasan los anuncios.

 

Al día siguiente,

el esposo, el amado o el descartado

llegará con los celos, la pendencia, el orgullo;

será el grito, el manotazo,

la matará hundiéndole un cuchillo en el pecho.

Todavía incrédula, ella caerá al suelo de espaldas.

 

En la foto del periódico

nosotros veremos el pie delicado

asomar bajo la sábana que tapa su cadáver.

Veremos el otro pie todavía con la sandalia puesta.

Pies tristes. Ya sin dueña que les pinte las uñas.

 

Pies tristes. A diario.

Contando la misma historia.

 

Gioconda Belli

Cuadro: "La soledad" de Edvard Munch

 

 

viernes, 3 de noviembre de 2023

DIME

 


DIME

 

 

Dime que no me conformarás nunca,

ni me darás la felicidad de la resignación,

sino la felicidad que duelo de los elegidos,

los que pueden abarcar el mar y el cielo con sus ojos

y  llevar el Universo dentro de sus cuerpos.

 

Y yo te vestiré con lodo y te daré a comer tierra

para que conozcas el sabor de vientre del mundo.

 

Escribiré sobre tu cuerpo la letra de mis poemas

para que sientas en ti el dolor del alumbramiento.

 

Te vendrás conmigo: Haremos un rito del amor

y una explosión de cada uno de nuestros actos.

 

No habrán paredes que nos acorralen,

ni techo sobre nuestras cabezas.

 

Olvidaremos la palabra

y tendremos nuestra propia manera de entendernos;

ni los días, ni las horas podrán atraparnos

porque estaremos escondidos del tiempo en la niebla.

 

Crecerán las ciudades,

se extenderá la humanidad invadiéndolo

nosotros dos seremos eternos,

porque siempre habrá un lugar del mundo que nos cubra

y un pedazo de tierra que nos alimente.

 

Gioconda Belli

 

lunes, 2 de octubre de 2023

ENCRUCIJADAS

 


ENCRUCIJADAS

 

 

Desde la temprana edad

los dioses me destinaron

a las encrucijadas.

Así mi vida ha sido la constante bifurcación de los

caminos.

Escoge –me dicen— puedes tener esto o aquello.

Dejarás uno si quieres tener lo otro.

Y he tenido que escoger manzanas, serpientes

las inocencia, el conocimiento

la ternura o la madurez

el vientre o el corazón.

Duros han sido los jardines de los “senderos que se

bifurcan”

misteriosos y oscuros

y nunca he sabido si realmente la sabiduría

guió mis pasos.

No se ensayan en la vida las alternativas.

 

Creí que mis dudas de desgarramientos

no serían más que memorias

para encender el color de mi difícil felicidad.

Pero como otras veces

no calculé los designios

ni supe leer las entrañas del cordero de los sacrificios.

 

No entendí la carta que anunciaba el Carruaje,

ni acepté el significado de la carta

del amor.

Heme aquí otra vez

acumulando fuerzas para no equivocar

la puerta de los futuros posibles.

Heme aquí con la pregunta a cuestas

y las perspectivas del abismo.

Heme aquí de nuevo

haciendo decisiones de muerte.

 

Gioconda Belli

Cuadro: "Cruce de caminos en un bosque" de Jan Jansz Van der Heyden

 

jueves, 23 de marzo de 2023

NO ME ARREPIENTO DE NADA

 

NO ME ARREPIENTO DE NADA

 

 

Desde la mujer que soy,

a veces me da por contemplar

aquellas que pude haber sido;

las mujeres primorosas,

hacendosas, buenas esposas,

dechado de virtudes,

que deseara mi madre.

No sé por qué

la vida entera la he pasado

rebelándome contra ellas.

Odio sus amenazas en mi cuerpo.

La culpa que sus vidas impecables,

por extraño maleficio,

me inspiran.

Reniego de sus buenos oficios;

de los llantos a escondidas del esposo,

del pudor de su desnudez

bajo la planchada y almidonada ropa interior.

Estas mujeres, sin embargo,

me miran desde el interior de los espejos,

levantan su dedo acusador

y, a veces, cedo a sus miradas de reproche

y quiero ganarme la aceptación universal,

ser la “niña buena”, la “mujer decente”

la Gioconda irreprochable.

Sacarme diez en conducta

con el partido, el estado, las amistades,

mi familia, mis hijos y todos los demás seres

que abundantes pueblan este mundo nuestro.

En esta contradicción inevitable

entre lo que debió haber sido y lo que es,

he librado numerosas batallas mortales,

batallas a mordiscos de ellas contra mí

--ellas habitando en mí

queriendo ser yo misma--.

Transgrediendo maternos mandamientos,

desgarro adolorida y a trompicones

a las mujeres internas

que, desde la infancia, me retuercen los ojos

porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,

porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,

que se enamora como alma en pena

de causas justas, hombres hermosos,

y palabras juguetonas.

Porque, de adulta, me atreví a vivir

la niñez vedada,

e hice el amor sobre escritorios

--en horas de oficina—

y rompí lazos inviolables

y me atreví a gozar

el cuerpo sano y sinuoso

con que los genes de todos mis ancestros

me dotaron.

No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.

No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.

Pero en los pozos oscuros en que me hundo,

cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,

siento las lágrimas pujando,

veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,

blandiendo condenas contra mi felicidad.

Impertérritas niñas buenas me circundan

y danzan sus canciones infantiles contra mí;

contra esta mujer

hecha y derecha,

plena,

esta mujer de pechos en pecho

y caderas anchas

que, por mi madre y contra ella,

me gusta ser.

 

Gioconda Belli

domingo, 5 de marzo de 2023

SIN PALABRAS

 


SIN PALABRAS

 

 

Yo inventé un árbol grande,

más grande que un hombre,

más grande que una casa,

más grande que una última esperanza.

 

Me quedé con él años y años

bajo su sombra

esperando que me hablara.

Le cantaba canciones,

lo abrazaba,

le rascaba su rugosa corteza

entretejida de helechos,

mi risa  reventaba flores en sus ramas,

y a cada gesto mío le creían hojas,

le brotaban frutas…

Era mío como nunca nada ha sido mío,

pero no me hablaba.

Yo vivía pendiente de sus ruidos,

oyendo su suave aleteo de mariposa,

su crujido de animal de la selva

y soñaba su voz como un hermoso canto,

pero no me hablaba.

 

Noches enteras lloré a sus pies,

apretujada entre sus raíces,

sintiendo sus brazos sobre mí,

viéndolo erguido sobre mí,

sabiendo que me estaba pensando,

pero no me hablaba…

 

Aprendí a cantar como pájaro

a encenderme como luciérnaga,

a relinchar como caballo.

A veces me enfurecía y hacía que se le cayeran

          todas las hojas,

lo dejaba desnudo y avergonzado

ante los guanacastes,

esperando que –tal vez—entendería por mal,

como algunos hombres, pero nada.

 

Aprendí tantas cosas para poder hablarle,

me desnudé de tantas otras necesidades

que olvidé hasta cómo me llamaba,

olvidé de dónde venía,

olvidé a qué especie de animal pertenecía

y quedé muda y siempreverde

--esperanzada—

entre sus ramas.

 

Gioconda Belli

Cuadro: "Campos de primavera" de Claude Monet