Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Oscar Menassa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Oscar Menassa. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de septiembre de 2026

UN HOMBRE SOLITARIO NO ES UN HOMBRE

 


UN HOMBRE SOLITARIO NO ES UN HOMBRE

 

Un hombre solitario

no es un hombre

pero

un hombre que construye

semejante soledad

semejante fortaleza

de palabras

unas contra otras

águila voraz

en medio de las cumbres

y todavía más

no es un hombre solitario.

 

Un hombre

que se deja llevar

por sus palabras

no puede ser embalsamado.

 

Un hombre que canta

desesperadamente

el porvenir

brújula atascada

en una dirección

siempre diferente

no tiene Norte.

 

No hay altura que sobrepase

mis últimas palabras.

Escribo y lo sé el viento

me llevará lejos de mí.

 

Alguien tocará mi voz

en algún campo de batalla

y alguna tarde espléndida

morirá por mí.

 

Me fuerzo a comprender

y el hombre es inasible.

Se pudre y no se pudre.

Muere y canta a la vez.

Se deja volar

y para caer

pesadamente

corta sus alas.

 

Vértigo de luz

el hombre

un perfume

una música

a punto de olvidarse.

 

Abro la boca

y en un bostezo universal

aspiro profundamente tu cuerpo

y salto por los aires:

 

Hombre,

ave solitaria

minúscula y grandiosa

vuelo tembloroso

el último vals.

 

Miguel Oscar Menassa

19 de septiembre de 1940

Buenos Aires - Argentina

Cuadro: "Tendrá que aprender" de Miguel O. Menassa

 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

HOY LO CONFESARÉ TODO

 


HOY LO CONFESARÉ TODO

 

 

Nací en un barrio.

“Crecí en sus veredas

un día alcé vuelo

soñando triunfar”.

Hoy no puedo volver

ni pobre ni vencido.

 

Tengo sobre mi escritorio

algunas fotografías

papeles y poemas

mi suerte está echada.

 

Jugaba a los juegos más o menos

ganaba con algunos

perdía con algunos.

No trepé nunca a un árbol

me daban vértigo la hamaca

y el tobogán

jugaba bien al monte

y a la Troya y a la rayuela

jugaba con las minas.

Ellas me tocaban siempre

y a veces yo las tocaba.

 

Cada vez que abría los ojos

me daba cuenta que para mí

no había porvenir.

 

Era demasiado delgado

miraba siempre de frente

y sonreía.

 

Después vino el billar.

Apoyaba mi mano en el paño

con firmeza

como con las mujeres

sin contemplaciones.

Dejaba que el cigarrillo

me quemara la boca

me hacía el distraído

y miraba a los rivales.

Mi manera de andar era sublime

ganaba casi siempre.

Jugando al billar era irresistible.

 

Fumaba y soñaba

durante todo el día

con una vieja rica

quería conocer el mar

hubiera dado mi vida

por un día en el mar.

 

Recuerdo todo a pleno sol

el sol en las orejas

dentro de la camisa

debajo de los brazos

entre las piernas

los pies llenos de sol.

 

Una mujer me dijo viejito

y me limpìó los mocos.

 

Después no me creyeron

querían ver las pruebas.

 

Tengo sobre mi escritorio

algunas fotografías

una máquina de escribir

la lámpara votiva

papeles y poemas

mi suerte esta echada.

 

El tango lo bailaba más o menos

con algunas mujeres podía

con algunas mujeres no podía.

Pero tenía una mirada

una tristeza en la mirada

y escribía poemas.

 

Miguel Oscar Menassa    

Cuadro: "Amores en libertad" de Miguel O. Menassa 

 

jueves, 13 de agosto de 2026

AMOR PERDIDO - LA JUVENTUD - IV



AMOR PERDIDO – LA JUVENTUD

 

IV

 

Nunca te dejes llevar por torpes sentimientos.

No ames, demasiado, el puro amor del alba

ni bebas, demasiado, del néctar de los labios

ni mires, demasiada, televisión por las noches

ni vayas a la guerra ni mates por la espalda.

 

No te dejes coger por la miseria de los ricos

ni por las ambiciones malignas de los pobres.

Tú tranquilo, hombre, que no pasa nada.

No te dejes engañar por el amor de una mujer

y mucho menos por el amor de un hombre.

 

Lo mejor de todo es no servirle a nadie y

trabajar duro, por las dudas nadie te sirva a ti.

Y después si todo lo bueno no te alcanza

escribe versos de costado, sin caer en el abismo,

sin derramarte en lágrimas, sin morir en el final,

sin abrirte, sin llamar la atención, un verso sólo,

fuerte, que desgarre las fibras de las letras,

pero que a ti te pase por encima, más allá de tu carne.

 

Después, descansa, toca la lira y canta en extranjero,

así, cuando ya nadie, nadie, pueda comprenderte,

serás, enteramente, libre, abierto a la vejez.

 

Miguel O. Menassa

Cuadro de Marc Chagall

 


domingo, 15 de diciembre de 2024

AMOR PERDIDO - BUENOS AIRES - VII

 


AMOR PERDIDO

BUENOS AIRES

 

VII

Tengo destinos y tengo soledades,

el tiempo, las caricias de la noche,

el habla, la sonrisa de los tiempos,

el silencio de la noche, los sueños,

melancólica serenata a los muertos.

 

A mi padre, enloquecido de amor solitario,

sin nada grande que dejar, a nadie grande,

porque todo lo grande estaba en su niñez.

 

A las orquestas serenas de la tarde,

ese bandoneón tocado sólo para mí,

al mediodía, bajo el sol de Pompeya,

arrabalero compás, tango inolvidable.

 

Por eso siempre pienso en volver y,

la lejanía, es cada vez, más lejanía.

Nadie vuelve de su propia vuelta,

nadie retorna de su propio retorno,

nadie muere, exactamente, en vano.

 

Mañana volveré y eso no ocurrió nunca.

 

Dejamos de llegar y eso fue para siempre.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Amores en libertad" de Miguel Oscar Menassa

 

 

 

jueves, 5 de diciembre de 2024

HAY DÍAS COMO HOY

 

HAY DÍAS COMO HOY

 

Hay días como hoy que no pasan nunca.

 

Son días como un espesa niebla

en la garganta, al borde del abismo.

 

Esos días de Freud frente a la angustia

de no poder saber, exactamente

hasta más adelante.

 

Esos días inolvidables de César Vallejo

enfrentado a la muerte con el crujir del pan.

 

Esos días de la triste cerveza

donde algún poeta pobre, mediocre o muy sentimental,

se dio cuenta que en el siglo que viene

nadie lo leería.

 

Esos días donde se rompe el alma

para que las palabras alcancen el poema y, también,

esos días donde el poema nos abandona,

definitivamente,

para inventar el alma.

 

Hay días como hoy que no pasan nunca.

Son días como en la guerra

cuando la mujer del enemigo me enamora.

 

Miguel Oscar Menassa

Del Libro “Al Sur de Europa”

Cuadro de Rubens

 

 

martes, 3 de diciembre de 2024

AMOR PERDIDO - MI MADRE

 

AMOR PERDIDO

MI MADRE

 

I

Cuando los robustos colores de mi insurgencia,

toque, por fin, tu corazón, ya será tarde,

tu corazón será de piedra.

 

Cuando abramos, silenciosamente, la mañana,

encontraremos envuelta en ella,

los suspiros nocturnos de cien mil muertos,

recordando tu nombre:

madre desde que estás lejos,

no vienes por las noches a besar mi frente enamorada.

“El cielo está cerca, hijo, mío, la voluntad de Dios,

se hace agua en mis labios de fresa y colombina,

asustada por el disfraz de Pierrot sangrante”.

 

No te preocupes madre, si no triunfo,

te prometo caer derrotado de manera grandiosa.

Será un coloso tu hijo,

cayendo  de los espejismos de la gloria.

Me vestiré de sedas y topacios,

para que al verme caer, pienses en los ángeles.

 

Encuentro, definitivo, con la muerte, alguien dirá

y yo que nada sabe, escribirá un poema.

Verás que ritmo madre, el ritmo de tu muerte.

 

Porque vos fuiste la que quiso que yo fuera poeta.

Amabas los trigales, recuerdas,

recuerdas por las noches fue canciones de amor.

Yo era tu príncipe valiente, y, también,

era tu príncipe cobarde. Era tu príncipe.

 

Miguel Oscar Menassa

Del libro: “Amores perdidos”

Cuadro de Joaquín Sorolla

 

 

 

 

lunes, 2 de diciembre de 2024

LLEGÓ LA POESÍA Y ME DIJO

 

LLEGÓ LA POESÍA Y ME DIJO

 

 

Un sí o, bien, un no, me hicieron

abrir nuevos caminos, abandonar caminos.

 

Hasta que topé, uno noche, con la Poesía

me la pasaba volando de un lado para otro

según el capricho de mis tiernas amadas

que del amor, sólo sabían hacer el amor.

 

La Poesía me dijo con solvencia:

Para vivir, un hombre, no necesita volar

menos aún de un lado para otro tras su amada.

Un hombre debe tener los pies a la altura de los pies.

 

El alma al alcance de una breve caricia,

el sol sobre la tierra a la hora del sol,

el cuerpo y la palabra cual ríos disponibles

y a la noche algún sueño, una historia de amor.

 

Un hombre tiene todas sus esperanzas en el hombre.

Un hombre tiene como bandera la libertad.

Le da agua al sediento y lucha por un trozo de pan

y ama, hace como que ama pero no sabe amar.

 

Un hombre, dijo la Poesía, con severidad,

un hombre sabe que morirá y no le importa.

Sabe que muere cuando escribe y, sin embargo, escribe.

Sabe que cada amor le mata y, sin embargo, se enamora.

 

Un hombre, le dije, ambiciona volar

y aunque no pueda no le importa.

Ambiciona volar, ama la ilusión de volar.

Sentir en ese instante que algún día…

 

Un hombre, Poesía, es capaz de matar,

es capaz de comerse el corazón amado,

quitarse de la boca con asco un beso de amor

y amar, de sus cautivos amantes, el dinero.

 

También una tarde cualquiera un hombre

se deja acariciar por una brisa, un aire,

un sentimiento lo golpea en el pecho

y el pobre hombre cayendo se enamora.

 

Y hace como si tuviera sangre en las venas

y salta y corre y se acaricia con frenesí

y quiere entregarse, totalmente, por amor

y, ahí, viene la policía y lo encarcelan.

 

¿Me sigues, Poesía? Del hombre hablamos.

Es capaz de morir por ideales falsos

capaz de hacer la guerra por casi nada

dejar morir su otra mitad, en silencio.

 

Se mete en el centro del volcán y lo desafía.

Quiere atravesar los océanos con su cuerpo,

tocar la inmensidad, el cielo con sus versos

agujerear el vientre de la montaña, la piedra.

 

El hombre quiere llegar con sus latidos

al centro desconocido de la tierra,

a la vida íntima de todos sus amantes,

quiere llegar, al corazón de las cosas.

 

Y se enamora, Poesía,

y se pudre como una flor al sol

cuando alguien se muere o lo abandona.

 

Miguel Oscar Menassa

Del libro: “Al Sur de Europa”

domingo, 1 de diciembre de 2024

AMOR PERDIDO - LA JUVENTUD - I

 

AMOR PERDIDO

LA JUVENTUD

 

I

Al ir viviendo y sólo por vivir

lo fui creyendo casi todo

y así viví el amor, como si fuera eterno

y así juré, por la amistad, en falso.

 

Después vinieron las noches de la soledad,

donde amistad y amores caían sin cesar,

hasta llegar al fondo de abismos imposibles,

hasta quedar fundidos en nubes del pasado.

 

Y nadie nunca más recordaría el tiempo,

donde con mi propia pasión enamorada,

de la muerte rescataba amores y amistades.

 

Y ahora estoy, a solas, con mis versos

y vivo, intensamente, la lujuria del verbo,

como si conmigo vivieran amores, amistades.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Mujer espejo" de Pablo Picasso 

 

 

sábado, 21 de septiembre de 2024

BALBUCEAR

 


BALBUCEAR

 

 

Balbucear

cuando ya no queda otro camino

balbucear

aunque poco a poco

ir diciendo.

 

Primero una palabra solitaria

después de la palabra

vendrá el recuerdo

y las palabras del recuerdo

que nos recuerden la palabra.

 

Temblando

llorando

llenos de miedo

no dejar de decir.

 

Me fui cayendo

y por una artimaña del destino

me veía caer.

 

A veces

iba cayendo como la nieve

lentamente

más que caer

el verdadero juego era volar.

 

Olímpico hielo algodonoso

me posaba sobre las almas

y en la oscura pasión

de los encuentros

un instante era yo

luego otra cosa.

 

A veces volar era caerse

violentamente

contra la nada

contra la tierra 

contra una mujer.

Piedra

granizo serpenteante

caía sin parar.

Calor endurecido

vértigo de llegar al final

atravesaba todos los confines.

Bestia condenada

a morir atravesaba el alma.

 

Fui libre todo lo que quise.

 

De tanta libertad

me fui llenando las manos

y los ojos

de violentas miserias.

 

La soledad  y el hambre

en cada libertad

se apoderaban de mi mente

y rumiaba la libertad

como si la libertad

fuera un pasto salvaje

y yo una fiera.

 

Libertad inútil libertad

y moría una vez más ese vacío

y salía a la calle

y los mercaderes me miraban

con malos ojos

y algunos amigos me decían:

Estás adelgazando

seguir así

te llevará al silencio

alguna tarde morirás.

 

Muerto

yo los miraba

entontecido sin comprender.

Envolvieron mi cuerpo

con delicadas prendas

como nunca nadie me había visto

y se gritaban unos a otros:

 

La libertad vivía en él.

La libertad ha muerto.

 

Miguel Oscar Menassa

Del libro: “La poesía y yo”

19 de septiembre de 1940

Buenos Aires

miércoles, 15 de mayo de 2024

ESTOY CONTENTO DE TANTO HABER AMADO

 

ESTOY CONTENTO DE TANTO HABER AMADO

 

 

Estoy contento de tanto haber amado,

de tanto haber llegado al confín de los besos,

contento de habernos abrazado por las noches

envueltos en los vapores del silencio

al vivir lujurioso de la carne y el fuego,

a la espléndida y loca pasión de las palabras.

Contento de levantarme una mañana,

con las pupilas húmedas manchadas por amor.

 

Fue un siglo de locura, crecimos en todas direcciones,

odio y amor se agigantaron,

la pobreza llegó hasta la riqueza,

la necedad y la bella locura poblaron monasterios,

las enfermedades que produjo el amor

llegaron hasta el alma poblando los silencios,

en su afán de morir, el hombre inventó virus

que atacan, con fervor, el pensamiento.

 

Después, hay que decirlo,

en el corazón de la música

este siglo se rompió la guitarra,

el violín de las guerras fue lamento que,

volando hacia los cielos,

alcanzaba el dolor.

 

La trompeta fue aullido y el aullido fue canto,

hasta el saxo bramaba alguna piedad.

Hubo tambores de locura, este siglo,

que explotaban sonando como esferas de luz.

 

Miguel Oscar Menassa

sábado, 20 de abril de 2024

BUSCO SIGO BUSCANDO

 

BUSCO SIGO BUSCANDO

 

 

Busco sigo buscando

entre las esperanzas.

Ato mi razón

descuelgo de ella

un sinsentido.

Te escribo

dejo pasar

entre las teclas de la máquina

los afectos más reprimidos.

 

Hoy estoy ágil

como una paloma entre los buitres

como una paloma decapitada por la paz.

 

Un ajetreo en mis entrañas anuncia

el espacio nocturno para mis ojos.

Fuera de mí volando a ras del cielo

desorbitados a punto de caer.

 

Bebo inmaculado licor

entre tus piernas de gacela perdida

de gacela abierta a los manantiales

de gacela estropeada por la ciudad.

 

Busco entre los recuerdos

una esperanza

y no encuentro recuerdos.

 

Escribir, también, contra mí mismo.

Tanta locura

tanta alegría en medio de tanta locura

más que tocar fondo

me elevo entre los astros

espuma de cielo

me dejo comer por el vacío.

 

Soy una de las últimas astillas

de la tierra

ya no puedo volver ni detenerme.

Hacerme fuego es mi destino

incendiar, también, el universo.

 

Fresas y fresnos marinos trópicos del deseo,

aleteo fugaz contra las olas y los vientos.

Me imagino sentado en una silla para siempre

ligando el mundo apasionado entre mis letras.

 

Páginas como gigantescas olas oceánicas.

Lento devenir entre las letras

como si fuera entre montañas y

valles de sol y ríos desolados

cortando las ciudades del amor.

 

Tejo una red de versos incalculables,

teja conmigo amablemente en el deseo

y deje que sus ojos se vuelen de sí.

Hágase universal

recorra el espacio celeste

en el poema

cielo y vértigo

para sus ojos desorbitados

y ahora puede decirle a su mujer:

Te escribo

ves

te escribo en las paredes

pongo tu nombre ciego

en las paredes.

Viajo con destreza

por tu piel

toco el Universo.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Hay que buscarlo" de Miguel O. Menassa

miércoles, 17 de abril de 2024

A MÍ LA POESIA ME LO PERMITE TODO

 


  


A mí la poesía me lo permite todo

y yo hago con ella lo que quiero.

A veces me dejo llevar y Ella

me envuelve en su torbellino

palabra contra palabra

un cuerpo a cuerpo

insostenible.

 

Vengo a quebrantar las ilusiones.

 

Entre mis brazos

ella no podrá amar a nadie

porque yo soy el que nació

para que ella no muriera.

 

Vértice de mi mismo

me sostengo en ella

para sostenerla

y ella en su libertad

sigue siendo conmigo

como cuando nos encontramos

la primera vez.

 

Anhelante de mí

deseosa de mí

joven

siempre joven a mi lado.

Desequilibrada

y hasta torpe

de tanta juventud

baila conmigo

por primer vez

la música

que bailarán

los siglos venideros.

 

Miguel Oscar Menassa

De: “La poesía y yo”

Cuadro: "A mí la poesía me lo permite todo" de Miguel O. Menassa

 

jueves, 7 de diciembre de 2023

COMIENZO EL VUELO

 


 

COMIENZO EL VUELO

 

 

Comienzo el vuelo

con mis cosas ya hechas,

y comienzo a volar 

ansioso con el vuelo.

 

Tengo que convencerme,

la carne no pesa

aunque se arrugue

o se pervierta,

aunque se rompa

o se agriete para siempre,

que no pesa, hombre,

que o pesa, mujer,

la carne no pesa

aunque muera o resucite,

aunque advenga el poema

o quede ahí tirada para siempre.

 

La carne, amada mía,

ni cuando el alma muere

deja de volar.

 

Como el amor,

así me gustaría ser

como el amor,

tocando aquí y allá,

volando libremente

sin dejar señales,

sin dejar huellas,

invisible al partir.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Como vientos insondables" de Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 2 de diciembre de 2023

NO LE PIDO NADA A NADIE

 


NO LE PIDO NADA A NADIE

 

 

No le pido nada a nadie

y a nadie nada le doy,

voy por la vida cantando

y ése es mi único don.

 

Al mendigo en la vereda

yo le aconsejo luchar,

le saludo amablemente

y él me sonríe al pasar.

 

El mendigo y yo

tenemos algo en común,

los dos pedimos,

él pan y yo amor.

 

Y lo peor, los dos sabemos

que la falta de pan mata

y la falta de amor también.

 

Miguel Oscar Menassa

Cuadro: "Ya nunca más arpegios" de Miguel Oscar Menassa

lunes, 12 de junio de 2023

EL VERDADERO VIAJE

 


EL VERDADERO VIAJE

 



¡Cuidado! ¡Cuidado!

Estamos a punto de naufragar.

 

Os habéis creído,

que en transatlántico poderoso

navegábamos

y sin embargo os digo:

mi vida es una pequeña balsa enamorada.

 

Veo surgir entre las sombras

una luz que nadie apagará.

Formada de verso y perfumes

como vientos insondables

como una catarata de carne

abandonada

que por fin e

encuentra su reinado.

 

Reinado de nubes

de antiguas fragancias

y de fragancias inconcebibles.

Pequeñas balsas enamoradas

siempre a punto de naufragar.

 

Por ahora

toda pasión será remar

hasta alcanzar el poema

en ese movimiento.

 

Remad hasta quedar sin fuerzas y, ahí,

comprenderéis el motivo de mi pasión.

 

 

Iremos por los más bellos ríos

y con el tiempo

nos animaremos a los grandes océanos

a la belleza de las borrascas en el mar

y siempre iremos temerosos de desaparecer,

pequeños, en esa inmensidad que nos rodea.

 

Saber nadar o ser grandiosos

no servirá de nada

para llegar

tendremos que mantener

la balsa a flote

y nosotros mantenernos

encima de la balsa.

Eso

todo el misterio.

 

Un día la balsa se partirá

en mil fragmentos

y cada uno

tendrá que aprender

a sostenerse en pequeños maderos.

 

Si es posible el poema es posible la vida.

 

Remad

agonizad remando

hasta sentir que solo

es imposible.

Quedad sin fuerzas.

Mirad cómo otros reman

y yo mismo remo

con las manos

ensangrentadas por el esfuerzo

sin descansar

hasta encontrar en ese movimiento

el poema.

 

Y cada uno tendrá su pequeña balsa

enamorada.

Dueño de su vida y de su muerte

puede tenderse en la balsa

para siempre

no remar más

y dejar que las aguas

lo lleven por doquier.

 

Y algún otro remando

desesperadamente

al verlo

escribirá un poema.

 

Remar en cualquier dirección tampoco sirve.

 

La tierra que promete

la poesía

siempre es la misma.

Se llega o no se llega.
Ella necesita reyes

centauros

sólo se deja sembrar

por revolucionarios y fanáticos

por hombres que en su tierra

construyen su casa y su familia

sus grandes ilusiones.

 

El que repita lo hecho jamás la encontrará.

 

Remad

para llegar a esa tierra

como nadie ha remado

y os serán ofrecidos

a vuestra llegada

manjares que no fueron

ofrecidos a nadie.

 

Y en las noches de desilusión

cuando nada es posible

en esa oscuridad

pedid a los mayores

que os cuenten

de los grandes navegantes

sus antiguas hazañas

en pequeños barquitos de papel.

 

Cada trecho recorrido

tendrá sus peligros.

Nada será fácil para el poeta.

 

Vendrá el amor y habrá que enamorarse

 

hasta sentir que la carne

temblando es un poema.

Y así llegará

la inolvidable noche

donde por un instante

esa pasión será la poesía.

 

Frente a la duda no dejar de remar.

 

Tomar en nuestros brazos,

fortalecidos como garras

por la crueldad del ejercicio,

a la persona amada

y seguir remando

si es necesario con los dientes.

Con el tiempo ella, también,

hará ejercicio con nosotros.

 

Después de a dos, de a tres,

de a todos,

rota la inmensidad de lo único

vendrá la muerte.

Y no valdrá ninguna valentía

porque ella se jacta

de haber matado

a todos los valientes

en el primer encuentro.

Y tampoco valdrá ninguna cobardía

porque ella mata todo lo que huye.

 

Para encontrarse con la muerte

se necesita

haber aprendido algo del amor:

Ni huir. Ni arremeter contra nada.

Aprender a conversar tranquilamente

eso enseña el amor.

 

Cuando ella se acerque

y venga por nosotros

con su mirada inmensa

como ella misma es inmensa,

dejarla acercar

hasta que escuche

nuestra respiración

entrecortada por el encuentro.

Y ella enternecida

como es su costumbre

nos tenderá la mano

para que acompañemos

a vuestra majestad

al inmutable

reino del silencio.

 

Ahí

cuando entregarse

es lo más fácil

mirarla

en los ojos

la inmensidad

que le pertenece

y decirle entre dientes:

Amada muerte

mi enamorada

escribiré tu nombre

en todas las paredes

besaré

sin temor tus labios

como nunca

ningún hombre lo ha hecho

y te amaré verás

entre la sangre,

en las grandes catástrofes

y también te amaré

cuando un blanco capullo

reine en tu corazón.

 

La gran emoción

que recorre su manto negro

por encontrarse en un poema

hace de la muerte una mujer.

Ella también terminará remando

tranquilamente hasta la orilla

y compartirá mi pan y mis amores

y volará por las noches

para cobijar en su seno,

a los que ya dejaron de remar

y volverá

para encontrarse conmigo

y contarme sus hazañas.

 

Como si cada vez

fuera la primera

volveré a respirar

como respiran los atletas

y por haberlo aprendido de ella

la miraré enternecido y le diré:

 

Mi muerte enamorada

y ella

será feliz.

 

Después hay que seguir remando.

 

Ya nos preguntarán

y nosotros diremos:

hemos estado con el amor

y hemos estado, también,

con la muerte.

Al principio no nos creerán

dirán que para el hombre

es imposible.

Nos pedirán pruebas,

nosotros les mostraremos

como si fuera el cielo

algunos poemas

y conseguiremos con ese gesto

que llegue hasta nosotros

el tiempo de la burla.

 

Grandes embarcaciones que nada buscan

porque creen tener

pasarán una y otra vez a nuestro lado

tratando de hundir con sus juegos

nuestra pequeña balsa enamorada.

 

Nos llamarán

desde sus lujosas embarcaciones,

con los nombres

con los que se nombran desperdicios.

Poetas. Locos. Asesinos.

Y en la algarabía estúpida de sus juegos

todo será posible.

Nos tirarán algunas piedras

y se dirán

nada los ofende y enfurecidos,

nos gritarán:

Pelead ¡cobardes! Defendeos.

 

Y después de mil veces y otras mil

con los ojos desorbitados

por el cansancio

y también por la sorpresa de ver

nuestra pequeña balsa enamorada

siguiendo su camino 

y nosotros, tranquilamente,

sobre ella remando.

 

Después de haber atravesado

ilesos el camino de la burla

vendrá os aseguro

el tiempo del oro.

 

Aburridos de sus propias risas

querrán jugar a nuestro juego.

¿Cuánto cuesta esa madera

a punto de pudrirse

que usáis de embarcación?

Y ¿cuánto vuestra vida?

¿Cuánto esas viejas cartas

de navegación

y cuánto esos poemas?

 

Cuestan señor,

lo que le cuesta a un hombre,

dejar de pertenecerse

y entregarse al poema.

 

¿Cuánto dinero cuesta eso?

 

Todo y ninguno

tal vez su propia vida.

 

¿Cuánto dinero cuesta

mi vida entonces?

 

Todo y ninguno.

Su vida son palabras

como todas las vidas

y eso, tengo entendido,

vale nada.

 

Y ¿cuánto dinero cuesta

pensar así?

 

Todo y ninguno.

Más bien hay que sumergirse

remar y no esperar nada.

 

Eso cuesta.

Sumergirse y no espera nada

en las tinieblas,

hacia otra oscuridad mayor

el poema.

 

Una vez enamorados

el amor y la muerte

y rechazados el oro

y la burla por impuros

vendrá y de ninguna parte

porque ella

vivió siempre en nosotros

la locura.

 

El peor de todos los estrechos.

Surge imprevista,

por ser ley de su destino

la sorpresa

y no viene por ninguna pelea

porque trae el deseo

de trabar amistad con el poeta.

 

Y cuando llega

nos dice entre susurros

que su mundo

y el mundo de la poesía

son el mismo mundo.

 

Frente a la duda hay que seguir remando.

 

Informe se deja moldear

por nuestras palabras

y al tiempo ella también

tiene su grandeza.

 

Yo soy del amor, nos dice,

ese desenfreno

y la pasión

eterna de la muerte.

Tengo por costumbre

despreciar el oro

y sin embargo

las ansias por matar

que generan sus leyes

están intoxicadas de locura.

 

Ahí, ella y la poesía se parecen.

 

A instantes de juntarse

en nuestra mirada,

como si fuesen una sola cosa

la poesía, vieja loba de mar,

rema un trecho con nosotros

para mostrarnos

que la locura desde que llegó

permanece en el mismo rincón

de la pequeña balsa,

sin remar

recordando todo el tiempo

su pasado.

 

Contentos

de haber comprendido

la diferencia

encerramos a la locura

en un poema

y seguimos remando

hasta que un día

convencidos de su torpeza

para la navegación

se la entregamos

al amor y a la muerte

para que la locura

aprenda a volar. 

 

Miguel Oscar Menassa