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miércoles, 28 de enero de 2026

VIUDA

VIUDA

 

Viuda. Palabra que se autoconsume:

cuerpo, hoja de periódico en el fuego,

por el aire un instante sostenida

sobre la geografía roja y cálida

que arrancará su corazón cual ojo.

 

Viuda. Sílaba muerta, con su sombra

de un eco, abre el resorte en el tabique

del pasado secreto: aire gastado,

recuerdos fétidos, escalinatas

mecánicas que a ningún sitio conducen…

 

Viuda. La amarga araña se sienta

en el centro de sus ejes resecos.

La muerte es su vestido, gorro, cuello.

El rostro del marido, blanco, inválido,

la cerca como a presa que con gusto

 

de nuevo mataría, verle cerca

cual rostro de papel contra su pecho,

como sus cartas conservar solía

tornándolas piel nueva, viva y cálida,

pero ahora ella es papel, y fría siempre.

 

Viuda: ¡estado vacío y grande! Llena

de aire traidor está la voz divina,

los arduos astros fáciles promete,

y el espacio inmortal entre los astros,

no cadáveres, flechas hacia el cielo.

 

Viuda, inclínanse árboles piadosos,

árboles de dolor y soledades.

Como sombras en torno al verde campo

o incluso como bocas negras ciérnense.

La viuda les semeja, es una sombra.

 

Las manos bien cogidas, nada en ellas.

Alma sin cuerpo que otra alma pide

en este aire sereno y no lo nota:

un alma frágil como el humo entra

en otra sin saber por dónde pasa.

 

Es éste tu temor: es el temor

de que su alma late aún y late sorda

como el ángel mariano, cual paloma

contra un cristal a todo ciega, menos

al hueco hoyo que mira y mirar debe.

 

Sylvia Plath

 


viernes, 31 de octubre de 2025

VIUDA

 


 

VIUDA

 

Viuda. Palabra que se autoconsumo:

cuerpo, hoja de periódico en el fuego,

por el aire un instante sostenida

sobre la geografía roja y cálida

que arrancará su corazón cual ojo.

 

Viuda. Sílaba muerta, con su sombra

de un eco, abre el resorte en el tabique

del pasado secreto: aire gastado,

recuerdos fétidos, escalinatas

mecánicas que a ningún sitio conducen…

 

Viuda. La amarga araña se sienta

en el centro de sus ejes resecos.

La muerte es su vestido, gorro, cuello.

El rostro del marido, blanco, inválido,

la cerca como a presa que con gusto

 

de nuevo mataría, verle cerca

cual rostro de papel contra su pecho,

como sus cartas conservar solía

tomándolas piel nueva, viva y cálida,

pero ahora ella es papel, y fría siempre.

 

Viuda: ¡estado vacío y grande! Llena

de aire traidor está la voz divina,

los arduos astros fáciles promete,

y el espacio inmortal entre los astros,

no cadáveres, flechas hacia el cielo.

 

Viuda, inclínanse árboles piadosos,

árboles de dolor y soledades.

Como sombras en torno al verde campo

o incluso como bocas negras ciérnense.

La viuda les semeja, es una sombra.

 

Las manos bien cogidas, nada en ellas.

Alma sin cuerpo que otra alma pide

en este aire sereno y no lo nota:

un alma frágil como el humo entra

en otra sin saber por dónde pasa.

 

Es éste su temor: es el temor

de que su alma late aún y late sorda

como el ángel mariano, cual paloma

contra un cristal a todo ciega, menos

al hueco hoyo que mira y mirar debe.

 

Sylvia Plath

27 de octubre de 1932

Boston – EEUU

lunes, 30 de octubre de 2023

SOY VERTICAL

 


SOY VERTICAL


 

Mejor querría ser horizontal.

No soy un árbol con raíces hondas

en tierra, sorbiendo minerales y amor materno,

refloreciendo así de marzo en marzo,

reluciente, ni orgullo de parterre

blanco de admirativos gritos, muy repintado

y a punto, ignaro, de perder sus pétalos.

Comparado conmigo es inmortal

el árbol, y las flores más audaces:

querría la edad del uno, la temeridad de las otras.

 

Esta noche, en luz infinitésima

de estrellas, árboles y flores

han esparcido su frescura ausente.

Yo entre ellos me paseo, no me ven, cuando duermo

a veces pienso ue me les hermano

más que nunca: mi mente descaece.

Resulta más normal, echada. El cielo

y yo trabamos conversación abierta, así seré

más útil cuando por fin me una con la tierra.

Árbol y flor me tocarán, veránme.

 

Sylivia Plath

27 de octubre de 1932

 

 

viernes, 27 de octubre de 2023

CARTA DE AMOR

 


CARTA DE AMOR

 

 

No es fácil expresar lo que has cambiado.

Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,

aunque, como una piedra, sin saberlo,

quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.

No me moviste un ápice, tampoco

me dejaste hacia el cielo alzar los ojos

en paz, sin esperanza, por supuesto,

de asir los astros o el azul con ellos.

 

No fue eso. Dormí: una serpiente

como una roca entre las rocas hiende

el intervalo del invierno blanco,

cual mis vecinos, nunca disfrutando

del millón de mejillas cinceladas

que a cada instante para fundir se alzan

las mías de basalto. Como ángeles

que lloran por la gente tonta hacen

lágrimas que se congelan. Los muertos

tenían yelmos helados. No les creo.

 

Me dormí como un dedo curvo yace.

Lo primero que vi fue puro aire

y gotas que se alzaban de un rocío

límpidas como espíritus, y miro

densas y mudas piedras en torno a mí,

sin comprender. Reluzco y me deshojo

como mica que a sí misma se escancíe,

igual que un líquido entre patas de ave,

entre tallos de planta. Mas no pienses

que me engañaste, eras transparente.

 

Árbol y piedra nítidos, sin sombras.

Mi dedo, cual cristal de luz sonora.

Yo florecía como rama en marzo:

una pierna y un brazo y otro brazo.

De piedra a nube iba yo ascendiendo.

A una especie de dios ya me asemejo,

hiende el aire la veste de mi alma

cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.

 

Sylvia Plath

27 de octubre de 1932

Jamaica Plain – Boston – Estados Unidos