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martes, 10 de marzo de 2026

HABLO, POR HABLAR

 

HABLO, POR HABLAR

 

Hablo, por hablar,

hoy que está desierto el mar

y una paz agreste invade

estas turolenses llamaradas

de fuego y de dolor.

 

Hablo del día a día que sucede,

de las tardes que adiós nos despedimos,

de los hijos que llegan,

de las tierras que acogen nuestros cuerpos

y de todo aquello

que va formando, al fin, nuestra figura.

 

Del paso indefinido

hablo también

 

y hablo, para quedar en paz con mi conciencia,

del tiempo jamás recuperado,

huido entre sonrisas, adioses y lágrimas,

que nadie reservó para el otoño.

 

Hablo del campesino y de su hondura,

del herrero que fragua su tristeza,

del minero que invade las entrañas,

del poeta que, a solas, agoniza.

Hablo de mi mujer y su esperanza.

 

Y hablo de este pequeño dios

que ha entrado en casa,

después de tantos días esperado.

 

Hablo y hablo

y nunca sé por qué guardar silencio.

 

José Antonio Labordeta

10 de marzo de 1935

Zaragoza

 

martes, 12 de marzo de 2024

TE HE VISTO ENVEJECER

 


TE HE VISTO ENVEJECER

 

 

Te he visto envejecer entre mis manos,

mis caricias tus manos me abrazaban

un día y otro día –sin poder detenerte,

detenernos.

 

Tus ojos querían para mí

las cosas dulces, suaves,

aunque tú ya sabías lo violenta,

dura y desolada,

que está la vida. Y una vez,

y otra vez, me hablabas del camino.

 

Y ya hoy

-Ana y Ángela, mis hijas,

te recuerdan- te veo como nunca lo hice:

 

Agobiada por años y más años,

por palabras y ausencias,

por dolores.

 

Quisiera para ti

toda la paz del mundo. Toda la paz

que no pudimos darte

 

José Antonio Labordeta

10 de marzo de 1935

Zaragoza

lunes, 11 de marzo de 2024

ESTO FUE

 

 


ESTO FUE…

 

 

Apenas un recuerdo, un vago sueño

de pasados domingos sin luminarias

donde los camareros se aburrían

en establecimientos de segunda categoría.

 

Todo lo demás es un recuerdo nostálgico

de prensados días escolares

en el juvenil guardapolvo de los lunes.

 

Un sueño escaso de lluvias impares,

de noches inconclusas en mi pijama a rayas,

de furtivas huidas sin permiso

y, quizás, de algún funeral sin esperanza.

 

Años cautivos que huyeron de nosotros

a través de unos textos donde puede leerse:

 

Hoy no llueve… domingo…

Quizás mañana muertos…

Mi padre me ha pegado…

Ya no hay amor… la una menos dies…

Huimos…

Y huimos para siempre.

 

José Antonio Labordeta

10 de marzo de 1935

Zaragoza