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viernes, 9 de enero de 2026

DECLARACIÓN HERÁLDICA

 


DECLARACIÓN HERÁLDICA

 

Señora de mis pobres homenajes

débote amor aunque me ultrajes.

Góngora

 

Soñé que te encontrabas junto al muro

glacial donde termina la existencia,

paseando tu magnifica opulencia

de doloroso terciopelo oscuro.

 

Tu pie, decoro del marfil más puro,

hería, con satánica inclemencia,

las pobres almas, llenas de paciencia,

que aún se brindaban a tu amor perjuro.

 

Mi dulce amor, que sigue sin sosiego,

igual que un triste corderito ciego,

la huella perfumada de tu sombra,

 

buscó el suplicio de tu regio yugo,

y bajo el raso de tu pie verdugo

puse mi esclavo corazón de alfombra.


Julio Herrera y Reissig

9 de enero de 1875

Montevideo (Uruguay)

domingo, 12 de enero de 2025

EL AMA



EL AMA

 

Erudita en lejías, doctora en la compota,

y loro en los esdrújulos latines de la misa,

tal ágil viste un santo, que zurce una camisa,

en medio de una impávida circunspección devota…

 

Por cuanto el señor cura es más que un hombre, flota

en el naufragio unánime su continencia lisa…

y un tanto regañona, es a l a vez sumisa,

con los cincuenta inviernos largos de su derrota.

 

Hada del gallinero. Genio de la despensa.

Ella en el paraíso fía la recompensa…

Cuando alegran sus vinos, el vicario la engríe

 

ajustándole en chanza las pomposas casullas…

y en sus manos canónicas, golondrinas y grullas

comulgan los recortes de las hostias que fríe.

 

Julio Herrera y Reissig

9 de enero 1875

Montevideo – Uruguay

 

miércoles, 10 de enero de 2024

SU MAJESTAD EL TIEMPO

 


SU MAJESTAD EL TIEMPO

 

 

El viejo Patriarca,

que todo lo abarca,

se riza la barba de príncipe asirio;

su nívea cabeza parece un gran lirio,

parece un gran lirio la nívea cabeza del viejo Patriarca.

 

Su pálida frente es un mapa confuso:

la abultan montañas de hueso,

que forman lo raro, lo inmenso, lo espeso

de todos los siglos del tiempo difuso.

 

Su frente de viejo ermitaño

parece el desierto de todo lo antaño:

en ella han carpido la hora y el año,

lo siempre empezado, lo siempre concluso,

lo vago, lo ignoto, lo iluso, lo extraño,

lo extraño y lo iluso…

 

Su pálida frente es un mapa confuso:

la cruzan arrugas, eternas arrugas,

que son cual los ríos del bajo país de lo obstruso

cuyas olas, los años, se escapan en rápidas fugas.

 

¡Oh, las viejas, eternas arrugas;

Oh los surcos oscuros:

pensamientos en formas de orugas

de donde saldrán los magníficos siglos futuros!

 

Julio Herrera y Reissig

9 de enero de 1875

Montevideo (Uruguay)