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sábado, 15 de noviembre de 2025

CANCIÓN SIN DESTINO

 


CANCIÓN SIN DESTINO

 

Tú, nunca encontrado,

sólo a quien busqué.

¿Siempre he de seguirte

sin llegarte a ver?

 

Amor prometido

en rosa y en luna,

en toda belleza

que quede o que huya…

 

Tú que me naciste,

y el amor nació;

unidad completa,

soledad, amor.

 

¡Amor sin amada!

¡Fantasma de fe,

nostalgia, recuerdo

que nunca miré!

 

¿No eres tú quien mueve

la buena pelea,

tú, a quien se va siempre,

y nunca se llega?

 

Si eres en mi alma

flore de eternidad,

¡florécete y huye,

no me des la paz!

 

Pero, no: en el mundo

me naciste un día;

pues en ti soy hombre,

déjame que viva.

 

Estoy: una vida

es la eternidad.

Jamás tendré otra,

te quiero alcanzar.

 

¡Sí, quiero alcanzarte,

y tenerte, sí;

vivir un destino,

vivir y vivir!

 

¡Yo quiero tus ojos,

tu voz y tu boca,

y tu alma y tu carne

toda, toda, toda!

 

¡Oh, amor prometido

que nunca he de ver;

si eres como un sueño,

bella debes ser!

 

Eugenio de Nora

13 de noviembre de 1923

Magaz de Cepeda (León)

viernes, 15 de noviembre de 2024

CARMEN DE LAS MANOS MARAVILLOSAS

 


CARMEN DE LAS MANOS MARAVILLOSAS

 

¡Versos de amor! qué pronto queda

dicho todo, sin empezar.

Es igual que mirar al cielo

iluminado alguna vez.

 

Tan honda en lejanía, tan puro

lo que quisiéramos cantar.

Pero que decir de una rosa 

en la mano, en el corazón.

 

(Sentarse al borde de una fuente,

sedientos, y verla temblar

en el junco verde, en el pájaro

que alegra la onda de la luz.

 

Tan indecible y sin palabras

como adorar, quedar, sentir

al aire en flor de una sonrisa

toda nuestra felicidad.)

 

Yo no sé bien por qué, tentado

de imposible, quiero decir

cómo la dicha excede al hombre,

cómo es tan inefable ser;

 

¡ser, solamente ser, completos,

esto que somos al amar!

Una lira sonora, ebria,

en manos…

               ah, ¿de quién, de quién?

 

Eugenio de Nora

13 de noviembre de 1923

Magaz de Cepeda (León)

miércoles, 15 de noviembre de 2023

CARMEN DE UNOS RECUERDOS

  


CARMEN DE UNOS RECUERDOS

 

 

Hermosa,

sólo hermosa.

Estrellas tibias en tu pelo suelto

que al aire combatía;

prados, floridos, cielos

en el agua, curvados

animales ligeros cuerpo abajo, ladera

abajo; pechos

gacelas; áureas

caderas con caballos. Todo, fuego

en un río de espacio musical, cauce de astros

infinito.

                          Sí: bella,

hermosa. Sonreías

como cálida nieve; mirabas pasar ríos;

concedías labiales

claveles oprimidos, auroras

vacilantes, luz negra,

hiedras ardientes cuerpo adentro.  

 

¡Oh rosa

hija del tiempo, agua

del tiempo, floreciente

lago de tiempo!

                       Junto a tus orillas

he soñado la vida, y he mirado

anchos los cielos. Aunque todo pase,

yo amaré siempre.

                       Poso mi cabeza

sobre la roca, muevo el horizonte,

y oh sollozado ramo de palabras, golpeo

el agua clara. ¡Fuente,

luz del ser, con tu imagen!

¿Te soñaba? Tenía

una estrella en el pecho.

Y tú eras

hermosa, eras

hermosa; sonreías…

 

Eugenio de Nora

13 de noviembre de 1923

Magaz de Cepeda – León



lunes, 13 de noviembre de 2023

FUTURO ENVEJECIDO

 

 


FUTURO ENVEJECIDO

 

 

Los niños, muchos niños, piden techo,

lloran alma, tiritan sin rencor.

Acaso está lloviendo, acaso hubo

la naranja que no alcanzó su mano,

o el frío, o las muchísimas estampas

que no vieron jamás. O los zapatos

que están rotos…

 

la letra jota de jugar, jardín,

las letras de alegría que arden solas,

¿dónde yacen? Quisiéramos saber…

 

Los niños quieren recobrar su edad.

 

Una concha y un pan, un monigote,

bastan, mas ¿dónde están? No veo el rostro

de esos niños debajo de su cara:

veo un disfraz registrador que suma

tiempo, y tiempo de adultos, tiempo y duelo,

dolor y hasta un final… que escaparíamos, oh Dios,

qué hacer, qué haríamos, esto

es demasiado, esto no puede ser!

Nosotros, antes, indudable, muchos

ya no tuvimos casi juventud; había

sin Instituto tanto que aprender,

tanto que ver en serio, ojos redondos;

y además qué más da, si era estupendo

vivir ya de verdad… cumplidos hombres

de doce años entonces… nos mataron

al muchacho. Fue triste, pero un niño

está siempre en nosotros.

                                              Esto ahora…

Qué extraña la vejez si no hubo vida.

Qué edad terrible, adulta sin edad.

¡Qué hacer, digo; qué hacer! Rebotan, vuelven,

aun con rumor de guerra, tierno César

Vallejo las palabras de aquel llanto

¡Ah! ¡Desgraciadamente, hombres humanos,

hay, hermanos, muchísimo que hacer!

Mucho, mucho, ¡así es!

 

Eugenio de Nora

13 de noviembre de 1923

Magaz de Cepeda - León

De “España, pasión de vida!