Mostrando entradas con la etiqueta Susana March. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Susana March. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de enero de 2026

DE TI Y DE MÍ

 


DE TI Y DE MÍ

 

Si tú eres la montaña,

yo soy la flor, el aire, la llanura,

la fuente limpia y pura,

el río que te baña,

la hondonada,

la cumbre y el paisaje;

el zafiro del cielo y la nube de encaje.

Todo y nada.

 

Tú eres lo duradero,

lo que persiste y queda, 

la verdad de las cosas.

Yo soy como las rosas.

Doy mi perfume y muero.

Tú erres el titán

que a fuerza de constancia perforaste las rocas.

Yo soy una de esas vírgenes locas

que nunca saben donde van.

 

Inconstante y alada,

tan pronto rozo estrellas como me mancha el lodo.

Lo quiero siempre todo,

y nunca tengo nada.

Sí; tú eres el más fuerte

y el más bueno quizás.

Tu sabes dónde vas.

Yo sólo voy donde quiere la suerte.

 

Nos encontramos un extraño día.

Tú el hierro; y la luz,

y nos unimos en una misma cruz

de poesía.

 

Si tú eres la montaña

que aguarda sin temor el vendaval,

yo soy la fuente de cristal

que florece en su extraña.

 

Y no puedes conmigo,

valeroso y profundo monte del Himalaya.

Para no sucumbir, necesitas que vaya

a sembrar en ti mi trigo.   

 

Susana March

29 de enero de 1918

Barcelona

jueves, 30 de enero de 2025

INDOLENCIA

 



INDOLENCIA

 

¡No me digáis que sigo siendo

una pobre mujer

equivocada!

Lo sé,

y sé más cosas todavía.

Sé que he soñado tanto

que convertí en inútiles

las más puras verdades;

sé que inventé yo misma

los más altos obstáculos;

sé que la vida era otra cosa,

¡y entonces ya lo sabía!

Pero una nace a veces así, torpe

y desmesuradamente triste,

y todo cuanto

toca se le va convirtiendo en cenizas.

Porque yo tuve dieciséis años

y aspiré a ser como un dios en la tierra.  

Aspiré a dignificar a los hombres,

a enorgullecerme de mí misma.

Pero, ¡ya pasó!

Todo cuanto vosotros podáis echarme en cara,

hace mucho que yo me lo vengo repitiendo.

Extranjera en el mundo,

he contemplado la dicha de los otros

con una desesperada indiferencia.

Pero ya nada importa nada.

Aquí sigo en mi puesto,

con mi adolescente actitud de ávido hastío,

con mi lamentable corazón de muchacha

apasionadamente muerto.

¿Qué más da sentirse desdichada

si apenas queda tiempo de llorarse?

Es tarde para rectificar toda una vida

y, además,

ya lo sabéis,

soy indolente…

 

Susana March

29 de enero de 1918

Barcelona

miércoles, 29 de enero de 2025

SI MI AMOR ES TAN CAUTO QUE, A BUSCARTE...

 


SI MI AMOR ES TAN CAUTO QUE, A BUSCARTE…

 

Si mi amor es tan cauto que, a buscarte, prefiere

aguardar en la sombra tu primera llamada,

si mi tímido anhelo sabe apenas decirte

con torpe lengua el verso que me dicta la sangre.

 

Si no sé darle nombre a esta hoguera en que vivo,

ni logro desprenderme de mis cansados credos,

y ahuyento entristecida los rápidos corceles

que habrían de llevarme a tu sueño, a tus labios…

 

Si soy así, tan pobre, con mi cuerpo encendido,

encarcelado al vago fantasma de mi miedo,

el alma hecha jirones, batiendo sobre ella,

los pecados del mundo, tercamente, uno a uno…

 

Ven tú que desafías leyes, prejuicios, miedos;

tú, que llevas la vida sobre los hombros, ancha,

tú que arrasas montañas, que desnucas el mundo

con tu fuerza de macho sin fronteras ni angustias.

 

Lo mismo que las otras, yo te estoy esperando.

Sellada está mi boca; sellada mi ternura.

-¡Oh Dios, cómo rebosa este fuego, esta llama!-

Rompe tú todo sello, desgarra, libra, entra.

 

Susana March

29 de enero de 1918

Barcelona

 

lunes, 29 de enero de 2024

ETERNIDAD

 


ETERNIDAD

 

 

Yo sé que estaba entonces cuando nada existía…

Estaba allí, en las sombras de un valle solitario

donde aún no fluía la música del agua.

Mi desnudez se alzaba sobre el vago paisaje

como un grito de auxilio en el mortal vacío.

Fueron mis senos las primeras flores,

y mi vientre la almohada de la vida;

nacieron de mis ojos las estrellas

y mi mano encendió la viva antorcha

de la continuidad. Bestias y plantas

latían a la vez en mis arterias.

Avanzaba insegura entre las sombras

y a mi paso las tierras florecían…

 

¡Ya ves si es vieja el alma que te busca!

¡Qué corte de milenios la acompaña!

Presencié la erupción de los volcanes,

el duro nacimiento de los montes;

ví marchitarse inmensos vegetales

que ya no conocieron los humanos.

Y hundida en las tinieblas inauditas,

escuché los aullidos de los monstruos

que mataban la luz a cuchilladas.

 

Heme aquí, tan antigua como el mundo,

con este amor nacido de mi frente,

con esta enorme sed que no he saciado.

No me exijas virginidad alguna.

Allá, en aquel silencio pavoroso,

la vida me violó bárbaramente…

Manchada estoy por la humedad del musgo,

por la tierra y el fuego y la lascivia

milagrosa del aire. Si me quieres,

tómame fecundada por los sueños,

preñada por la gracia de los siglos.

 

Susana March

29 de enero de 1918

Barcelona


domingo, 22 de enero de 2023

LA PASIÓN DESVELADA

 

LA PASIÓN DESVELADA

 

 

Dame tu voz antigua en cuyo acento escucho

el rumor de los bosques primitivos,

el canto misterioso de los seres selváticos,

el grito de agonía

de la primera virgen violada.

Dame tu voz antigua donde yo reconozco

mi propia voz extinguida,

aquella que cantaba hace milenios

en las frondosas selvas sin historia,

aquella que sonaba en el murmullo

de las límpidas fuentes intocadas.

 

Yo fui una gota de agua,

o un pájaro aturdido cruzando el aire nuevo

de la aurora del mundo;

acaso un pez de oro sobre cuyas escamas

probó el sol la dorada destreza de sus rayos.

Mas era ya la misma doliente criatura

que ahora soy, consumida de sueños y tristezas,

en el ardiente caos del Paraíso,

con los ojos abiertos al secreto de Dios.

 

Es tu voz el puente por donde regreso,

milenios y milenios traspasando,

a mi libre existencia de agua fresca,

de verde candidez. Mi carne gime

escuchando tu voz como si oyera

la llamada lejana y misteriosa

de las tribus sin nombre. Rituales

de sangre y fuego en el brutal nocturno,

aullidos fugitivos y, en la hierba,

mi cuerpo -¿de mujer?, ¿de reptil?, ¿de insecto?-

hollado por la bárbara dulzura

de la pasión del mundo.

 

Susana March

29 de enero de 1918

Cuadro: "Mujer que sostiene una fruta" de Paul Gauguim