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viernes, 27 de marzo de 2026

CUANDO EL AMOR NO DICE LA ÚLTIMA PALABRA

 

CUANDO EL AMOR NO DICE LA ÚLTIMA PALABRA

 

La tarde pastoral, de alterno cielo

rayos de tu tormenta desatados,

mas luego azul total, cielo amados,

me llena de pasión o de desvelo.

 

Asciendo así del tormentoso anhelo

a una paz de reposos entregados,

mas desciendo otra vez a los estados

mismos de que partí para mi vuelo.

 

Ay, esta indócil pleamar me inunda,

esta tarde frenética y liviana.

Déjame, pues, sí, deja que me hunda

 

en este frenesí de lluvia vana.

Luego me elevaré hasta ti, profunda.

Luego serás mi primavera humana.

 

 

Vicente Gaos

27 de marzo de 1919

Valencia

sábado, 30 de marzo de 2024

NO, CORAZÓN, NO TE HUNDAS...


 
NO, CORAZÓN, NO TE HUNDAS…

 

No, corazón, no te hundas.

Y vosotros, ojos, no queráis cerraros en llanto.

La visa es mucho más larga, mucho más grande de lo que ahora

supones, mucho más magnánima.

¿Te atreverás a decirle que te debe algo?

Eres tú quien se lo debes todo.

Y aún tendrás que deberle muchas cosas hasta que mueras,

y la muerte misma es un deber que tienes hacia la vida.

Agradece al tiempo que, mucho más sabio que tú, no apresure tus

horas de dolor ni se demore en tus momentos de dicha,

sino que te los mida con la misma igualdad, con la misma ecuanimidad generosa.

Agradece al sol que siga saliendo puntualmente, ajeno por completo a ponerse

al compás febril de tu pulso.

Te quejas. Dices que sufres.

Dices que no puedes más.

Aún volverás a sufrir, y a amar, y a sufrir de nuevo,

y a gozar otra vez y otra y otra.

Sólo morirás una vez, eso es lo único que no podrá repetirse,

pero la vida es una continua repetición.

Te ha de dar todavía muchas ocasiones de equivocarte,

y tú has de llegar aún a acertar con el buen momento,

que el mundo te ha de volver a brindar como te lo ha brindado

ya tanteas veces.

¿Dices que estás solo?

No es mirándote al espejo como encontrarás compañía.

Coge el primer objeto que esté a tu alcance,

un vaso, una flor o simplemente el periódico.

Acarícialos, acarícialos.

Levanta la vista, tiéndela alrededor tuyo.

Sí, es verdad que no puedes ver los ojos que tú amas tanto.

Por hermosos que sean no podrán compararse nunca con las estrellas

(a pesar de los poetas románticos).

Habla, habla, pero no contigo.

Déjate de soliloquios y silogismos y sentimentales monólogos.

Habla con el cartero, con el conductor del tranvía

(aunque esté prohibido);

habla con el niño que está jugando en la acera,

vete a beber unas copas con el primer borracho de la esquina.

¿Creías que el mundo termina donde tú acabas?

Tú eres ya no fin, pero ni siquiera comienzo de ninguna cosa.

No eres comienzo ni de ti mismo.

¿Recuerdas a tu madre?

No la compadezcas: ya murió, ya vivió, ya sufrió y gozó todo aquello

que le tocó en suerte.

Tú tienes todavía la de vivir, la de seguir vivo.

No tengas ninguna prisa en morirte.

No te esfuerces en buscar lo único que posees seguro.

 

Vicente Gaos

27 de marzo de 1919

Valencia

 

 

viernes, 29 de marzo de 2024

NO SABE QUÉ ES AMOR QUIEN NO TE AMA...

 

NO SABE QUÉ ES AMOR QUIEN NO TE AMA…

 

 

No sabe qué es amor quien no te ama.

No sabe qué es amor quien no te mira.

Tú arrancaste a su alma y a su lira

el son más dulce, la más fiera llama.

 

¿Qué fue de tanto amor por tanta dama?

Sólo cenizas de la inmensa pira.

Se nubla la mirada, el cuerpo expira,

y el alma quiere asirse a la alta rama

 

de Dios, que son sus silbos amorosos

te hechiza en la honda calma del verano.

Madrid, a il seiscientos treinta y cinco.

 

Pasaron ya los años venturosos

y los amargos. Todo pasó en vano.

Y a Dios te entregas con mortal ahínco.

 

Vicente Gaos

27 de marzo de 1919

Valencia