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domingo, 6 de septiembre de 2026

AMOR CONTRA AMOR

 


AMOR CONTRA AMOR

 

Me preguntan los hombres: “¿No has dudado?”

¡Cómo pude dudar, pues te sentí!

¡Si fuiste mi tormento exasperado,

si con hierro candente me has sellado

para ti!

 

Te combatí las noches y los días,

quise olvidar tu amor; ¡no lo logré!

Después de cada crisis resurgías.

Inexorablemente me decía:

“Sígueme”.

 

Nadie sospechará lo que he sufrido.

¡Tú lo sabes, Señor!

Nunca quieras echar en el olvido

que todo el drama de mi vida ha sido,

la lucha del amor contra el Amor.

 

Cristina de Arteaga

6 de septiembre de 1902

Zarauz

miércoles, 12 de noviembre de 2025

DECIRES - IV

 


DECIRES

 

IV

Adiós, ¿para qué mentir?

No envidio la dicha ajena.

Corre feliz a vivir,

no seré yo tu cadena.

Adiós… ¿para qué mentir?

 

Vuelve por donde viniste,

vuelve sin mirar atrás.

¡Qué importa si quedo triste!

No hemos de vernos jamás.

 

No, no te guardo rencor.

La vida es una comedia,

pero te niego el favor

de esta actitud intermedia.

 

¿Por una cima otra cima?

¿Por el amor la amistad?

La amistad es una estima

y en verdad…

 

¡No te la doy! No te asombre.

Nunca te sabré querer

más que como quiere a un hombre

una mujer.

 

Cristina de Arteaga

6 de noviembre de 1902

Zarauz (Guipúzcoa)

domingo, 21 de septiembre de 2025

ÉSTE ES EL TIEMPO EN QUE LLEGAS



ÉSTE ES EL TIEMPO EN QUE LLEGAS

 

Éste es el tiempo en que llegas

Esposo, tan de repente,

que invitas a los que velan

y olvidas a los que duermen.

 

Salen cantando a tu encuentro

doncellas con ramos verdes

y lámparas que guardaron

copioso y claro el aceite. 

 

¡Cómo golpean las necias

las puertas de tu banquete!

¡Y cómo lloran a oscuras

los ojos que no han de verte!

 

Mira que estamos alerta,

Esposo, por si vinieres,

y esta el corazón velando

mientras los ojos se duermen.

 

Danos un puesto a tu mesa.

Amor que a la noche vienes,

antes que la noche acabe

y que la puerta se cierre.

 

Cristina de Arteaga

6 de septiembre de 1902

Zarauz


miércoles, 30 de octubre de 2024

CORAZÓN DE MUJER

 


CORAZÓN DE MUJER

 

IV

Deja que apoye en tu hombro mi cabeza,

deja que en ti descanse mi alma de mujer,

pero acércate más. ¡Me da tanta tristeza

la sombra que desciende con el atardecer!...

 

¿No oyes subir el cauce de la melancolía?

Me parece un presagio de lo que va a cesar…

Ya se asoman las almas a ver morir el día:

es la hora romántica. ¡No la dejes pasar!

 

Pon tu mano en mis manos, un instante…

Sofoca las palabras que dicen adiós a la ilusión…

Séllala con los besos, lágrimas de tu boca…

¡Y déjame llorar sobre tu corazón!

 

Cristina de Arteaga

6 de noviembre de 1902

Zarauz (Guipúzcoa)

sábado, 7 de septiembre de 2024

INVERNAL

INVERNAL

 

Solos por el parque,

por el parque viejo

que tenía un largo

cansancio de invierno;

tras de tantos años

volvimos a vernos.

Yo llevaba el triste

corazón enfermo,

caía en el suyo

la niebla del tedio.

¡Cuán lejos las horas

vírgenes de duelos

en que nuestras vidas

eran como versos

que a veces rimaban

casi sin saberlo…!

 

Me clavó sus ojos

como en otros tiempos,

mas nada me dijo

su turbado acento.

Yo cerraba el arca

de mis pensamientos

porque no rasgase

lo gris del silencio

que esfumaba un mudo

soñador arpegio…

Y con una angustia
despertaba un nuevo

pavoroso acorde

dentro de su pecho,

nos miramos como

se miran los ciegos…

 

¡Y nos separamos

para nunca vernos!

 

Cristina de Arteaga

6 de septiembre de 1902 

Zarauz (Guipúzcoa)


jueves, 1 de diciembre de 2022

OTOÑAL

 

OTOÑAL

 

 

Hoy tengo el alma dolorida y sola…

Siento el otoño que hasta mí se acerca,

con el ensueño de sus horas grises,

con la nostalgia de sus tardes muertas,

de aquellas tardes que agonizan, cortas,

entre el quejido de las hojas secas.

Llega el otoño y el otoño es triste

porque el verano morirá en sus nieblas

como un reflejo de la vida humana

¡la vida propia!... que fugaz se aleja

con el recuerdo de una luz de estío

y un sol de primavera.

Llega el otoño, volarán sus días

forjados por las horas soñolientas

con el despojo de las verdes ramas,

de esas ramas que pronto amarillean,

y cubrirán el suelo con su alfombra

que cual sudario envolverá la tierra.

Y bajo un cielo sin color ni luces,

caerá la lluvia silenciosa y lenta,

la lluvia triste que la luz no anima,

que el piso encharca y que las almas hiela.

¡Grave estación! Que a meditar convidas,

próximo otoño que mi musa acecha;
si fuese solo tu callado llanto

el que avivase en mi sentir la pena,

tal vez amara tu quietud doliente,

tal vez cantara tu hermosura seria

y el ritmo de tus días

dormidos en la paz de la tristeza.

Mas ¡ay!, que en pos de ti vendrá el invierno,

tu mano helada le abrirá la puerta;

no me importa el pasado que tú lloras,

me espanta el porvenir  que se te acerca…

¡Es el invierno!, que silente avanza,

que sin cesar acorta su carrera.

¡Tengo miedo!... no sé… pero en su seno

hay lejanos rumores de tormenta.

 

Cristina Arteaga