Mostrando entradas con la etiqueta Félix Grande. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Félix Grande. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de febrero de 2026

MIENTRAS DESCIENDE EL SOL

 


MIENTRAS DESCIENDE EL SOL

 

Mientras desciende el sol, lento como la muerte,

observas a menudo esa calle donde está la escalera

que conduce a la puerta de tu guarida. Dentro

se encuentra un hombre pálido, cumplida ya, remota

la mitad de su edad; fuma y se asoma

hacia la calle desviada; sonríe solitario

a este lado de la ventana, la famosa frontera.

 

Tú eres ese hombre; una hora larga llevas

viendo tus propios movimientos

pensando desde fuera, con piedad,

las ideas que en el papel pacientemente depositas;

escribiendo, como fin de una estrofa,

que es muy penoso ser, así, dos veces,

el pensarse pensando,

la vorágine sinuosa de mirar la mirada,

como un juego de niños que tortura, paraliza, envejece.

 

La tarde, casi enferma de tan lejana,

se sumerge en la noche

como un cuerpo harto ya de fatiga, en el mar, dulcemente.

Cruzan aves aisladas el espacio de color indeciso

y, allá al final, algunos caminantes pausados

se dejan agostar por la distancia; entonces

el paisaje parece un tapiz misterioso y sombrío.

 

Y comprendes, despacio, sin angustia,

que esta tarde no tienes realidad, pues a veces

la vida se coagula y se interrumpe, y nada entonces

puedes hacer contra ello, más que sufrir un sufrimiento,

desorientado y perezoso, una manera de dolor marchito,

y recordar, prolijamente,

algunos muertos que fueron desdichados.

 

 

Félix Grande

4 de febrero de 1937

Mérida (Badajoz)

domingo, 2 de febrero de 2025

MUDO QUE ROMPE A HABLAR

 


MUDO QUE ROMPE A HABLAR

 

He querido expresarme.

Toda mi vida he querido expresarme.

No tengo otro destino, otro afán, otra ley.

 

Fui actos sucesivos

y el olvido que destilaban

los corroía a ellos y a mí.

 

Sobre los actos fui palabras

y ellas buscaban una lumbre

que no me calentaba a mí.

 

Palabras y actos juntos

nada son sin placer del cuerpo.

 

Ahora regreso de esa vida umbría

buscando siempre calor de mujer.

Palabras y actos sólo allí me expresan.

 

Tu piel junto a mi piel, eso es lenguaje.

 

Todo cuanto pretenda enmudecerlo

maldito sea.

 

 

Félix Grande

4 de febrero de 1937

Mérida (Badajoz)

sábado, 3 de febrero de 2024

DONDE FUISTE FELIZ ALGUNA VEZ...

 

 

DONDE FUISTE FELIZ ALGUNA VEZ…

 

 

Donde fuiste feliz alguna vez

no debieras volver jamás: el tiempo

habrá hecho sus destrozos, levantado

su muro fronterizo

contra el que la ilusión chocará estupefacta.

El tiempo habrá labrado,

paciente, tu fracaso

mientras faltabas, mientas ibas

ingenuamente por el mundo

conservando como recuerdo

lo que era destrucción subterránea, ruina.

 

Si la felicidad te la dio una mujer

ahora habrá envejecido u olvidado

y sólo sentirás asombro

–el de las maldiciones.

Si una taberna fue, habrá cambiado

de dueño o de clientes

y tu rincones habrá ocupado

con intrusos fantasmagóricos

que con su ajeneidad te empujan a la calle, al vacío.

Si fue un barrio, hallarás

entre los cambios del urbano progreso

tu cadáver diseminado.

 

No debieras volver jamás a nada, a nadie,

pues toda historia interrumpida

tan sólo sobrevive

para vengarse en la ilusión, clavarle

su cuchillo desesperado,

morir asesinando.

 

Mas sabes que la dicha es como un criminal

que seduce a su víctima,

que la reclama con atroz dulzura

mientras esconde la mano homicida.

Sabes que volverás, que te hallas condenado

a regresar, humilde, donde fuiste feliz.

 

Sabes que volverás

porque la dicha consistió en marcarte

con la nostalgia, convertirte

la vida en cicatriz;

y si has de ser leal, girarás errabundo

alrededor del desastre entrañable

como girase un perro ante la tumba

de su dueño… su dueño… su dueño.

 

Félix Grande

4 de febrero de 1937

Mérida (Badajoz)