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sábado, 15 de agosto de 2026

CUÁN DELICADA LUZ ES LA DEL JOVEN...



CUÁN DELICADA LUZ ES LA DEL JOVEN…

 

¡Cuán delicada luz es la del joven

y qué perfumada sombra la suya

junto a la mía, opaca, envolviendo el ascua

del indomable anhelo!

¡Cuánta fragilidad en su paso,

en su atención a lo inaudible

que le atrae desde mi distancia…!

 

Joven y lejano, remoto y esperanzado

muchacho que inauguras vacilante

tu diálogo conmigo..

No quiero respirar por no mustiarlas,

por no despojarte de hojas;

porque me gusta el verdor que trepa ávido

alcanzándote los ojos.

 

Limpios ojos tuyos, sin cenizas

de hogueras; sin racimos

de imágenes temblorosas.

Ojos tuyos intactos,

sobre tu boca que no prometió

ni mintió seguridades.

 

Y tu pecho nuevo y fresco,

la yerba olorosa de tu cabeza,

la firme inseguridad de tu paso…!

 

No duelo nostalgia de juventud;

si fuera joven no te amaría.

Es porque llevo tiempo en el corazón

y en las sienes,

por lo que tú, inesperado joven,

apareces adorablemente imposible.

Un chopo junto a la orilla

de mi agua cargada de paisajes

oscura de cielo oscuro de amanecer.

 

O un delicioso caballo moreno

piafando en los tréboles húmedos.

La copa del árbol que verdea alegre

arriba del oro otoñal que se deshoja

enfriando los jardines.

 

Eso eres tú. Te oigo afirmar que eres futuro

mientras no hay un presente que te ignore

ni te iguale, del cielo a la tierra!

 

Bendito sea el arranque

de tu vida deslumbrada y cálida,

ansiosa de apartar lo que conoces.

Corre, huye, no detengas tu paso

junto a ninguna parte.

No mires los estanques -mis ojos-,

ni siquiera los ríos –mis brazos-,

muchísimo menos la mar:

mi boca fría y melancólica.

 

Espérate a ti mismo

en las locas encrucijadas del futuro.

¡Vete ya contigo!

 

¡Cuán dulce es el saber que eres ligero,

y sin memoria y sin piedad;

que eres un ciervo atravesando los montes!

Ágil muchacho esquivo,

impreciso y cierto, vulnerable y duro

como una palabra

que no me atrevo a decirte…

Como una pena inesperada

que me acumula el corazón.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)


sábado, 16 de agosto de 2025

CONFUSIÓN

 

CONFUSIÓN

 

Ahora empezarás, mi vida,

a no dejarme vivir.

A que los días y sus noches sólo sean

el ahogo feroz de tu encuentro.

De tu incorporación a mí,

de tu revestimiento de mí.

A que mi sangre no sepa detenerse sola,

y se arroje a la tuya, a ti,

con la furiosa alegría de amarte,

del éxtasis de saberse tuya;

y de la angustia,

del tremendo milagro oscuro

¡que es pertenecerte!

 

Ahora sí; ahora.

Cuando no me busca nadie, no yo busco.

Porque tu voz llena de altos ecos la tierra,

y tu olor los jardines más sombríos,

y de tu pecho caen las campanas de mis deseos

de ti, de mí que por ti me recobro

y aprendo, vida mía, alma mía, amor,

que es verdad que soy de carne,

que es verdad que duelo,

y gozo, y sufro, y grito porque soy tuya.

 

¡Momento agotado del mundo,

éste en que te sé lejos de mí!

 

Apúralo todo, regresa a nuestro abismo

y déjame en ti sumida,

fuerza que se te dio sin lágrimas

de rebeldía; aunque con llanto de violencia

por verse tuya,

yo que no era de nadie,

¡ni siquiera mías nunca!,

esclava tuya, entregada tuya, amante.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)

viernes, 15 de agosto de 2025

CANTO AL HOMBRE

 

CANTO AL HOMBRE

 

Cuando eres, como ahora, hermoso y fuerte,

yo te amo.

Cuando el viento se doblega para ti,

cuando a la tierra tú la rindes, yo te amo,

Yo te amo por osado,

y te amo por heroico, por audaz y porque ofreces

tu hermosura y tu valor. Por derramado.

Firme tú sobre las nubes, navegando los espacios.

Duro tú sobre las aguas, descollante tu estatura

en lo azul  del océano… hombre joven que lo afrontas

cual un elemento más, siendo tú el lazo

de elementos de creación. Yo así te amo.

 

Desde lejos y despacio, torpemente en el comienzo,

tu andadura cada siglo acelerando…

así has llegado.

Y ya domas a los mares y a los cielos; los cabalgas

como potros tan salvajes como fuiste. A los astros

los asedias sin temor. Igual que un astro, que otro astro

participas del secreto compartido, constelando

como ellos m cenit. Hombre, te amo.

 

Yo te amo y te contemplo, yo te admiro y yo te exalto.

E ignorando cómo cantan los arcángeles, te canto.

Mientras seas como eres, una luz entre las sombras

una luz sobre los bosques, un clamor desde los labios;

mientras cantes y sonrías, esperanza de otro tú

ya menos agrio,

hombre joven, hombre fuerte, hombre hermoso,

yo te amo.

 

Aunque guardas en tus ojos viejas piedras del basalto

que formaba las murallas de Proverbios y del Cántico,

ya despierta tu mirada a la ternura

enajenados resplandores fugitivos de piedad por lo creado.

Como un hacha cortas tú, y eres tan blando

que te rayan las plegarias y el amor.

Eres compacto

y flexible, quebradizo, vulnerable…  

¿De qué rayo fulminóse lo divino contra ti?

No te ha abrasado ni la cólera de Dios, ni su contacto.

Sobrepasas a tu propia lava impura, en sobresalto

de promesas y derrotas… ajeno y amplio

como tierra y como el mar, como el espacio.

 

Pero, hermoso; pero, audaz. Loco de siembras

que, no estrellas sino mundos, vas hincando.

Empujaste las cavernas, destrozaste las pirámides,

desecaste los diluvios, apagaste los volcanes,

arrancan dando del planeta a los bienaventurados.

¡No volvías la cabeza de oro puro a lo pasado!

Por cruel y por ardiente, yo te amo.

 

¿Quién no aleja para ti lo que has huido;

quién no llora por tu amor lo que has matado?

Nunca yo que te contemplo; nunca yo

que me he entregado

a la sangre y al gemir de tantos duelos

como pueblan tu yacer y tus contactos.

 

Ahora, no. Que te liberas y me llevas por el aire,

confiando en tu propia inteligencia, en tu arrebato.

¡Ah, los vuelos que gobiernas con sonrisa

y dócil mundo

de instrumentos que tú mismo has inventado!

Y te sirven, como sirven los esclavos.

 

No desciendas, no me abatas. Hombre amado,

te sostengo y me sostiene un interminable rapto.

No eres rojo ni eres negro. Eres blanco,

el fúlgido centellear de intactos arcos.

¡Atrévete con el Bien, sujétalo con tus brazos!

 

Hermoso varón que tanto presentía

y que he soñado.

Porque eres mi mejor yo, he ahí por qué te amo.

 

No te quiero cuando débil, sometido, acobardado.

Aunque torvo si acometes, más te busco despiadado

que humillando la cerviz como un toro sin sus mandos.

 

Que eres viejo, bien lo sé. Sé que debajo

de esta túnica de piel que te envuelve,

estás cansado de los siglos de rodar

para ve de Dios el brazo

que fulmina y que fulmina… Y, ¿no es cansancio

contemplar cómo te hundes en mi vientre,

deslizando tu niñez y tu vigor entre mis flancos

para luego desgajármelos despacio…?

 

¡Ah, si halláramos la brisa, si encontráramos el látigo

que flagela y que consuma a los más enamorados!

¡Por todo lo que venciste van tus piernas

de cobre forjando ajorcas para sujetar tu paso,

criatura que apretaría eternamente entre mis brazos!

Más allá de la vida y de la muerte.

Hombre, te amo.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)

viernes, 16 de agosto de 2024

DESNUDA Y ADHERIDA A TU DESNUDEZ...

 

DESNUDA Y ADHERIDA A TU DESNUDEZ…

 

Desnuda y adherida a tu desnudez.

Mis pechos como hielos recién cortados,

en el agua plana de tu pecho.

mis hombros abiertos bajo tus hombros.

Y tú, flotante en mi desnudez.

 

Alzaré los brazos y sostendrá tu aire.

Podrás desceñir mi sueño

porque el cielo descansará en mi frente.

Afluentes de tus ríos serán mis ríos.

Navegaremos juntos, tú serás mi vela,

y yo te levaré por mares escondidos.

 

¡Qué suprema efusión de geografías!

Tus manos sobre mis manos.

Tus ojos, aves de mi árbol,

en la yerba de mi cabeza.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Muricia)

 

miércoles, 14 de agosto de 2024

ESTO QUE SE TERMINA SOY YO. NO PUEDO PASAR DE MÍ...

 

ESTO QUE SE TERMINA SOY YO. NO PUEDO PASAR DE MÍ…

 

Esto que se termina soy yo. No puedo pasar de mí.

He llegado hasta mis propios bordes;

rebosaría, derramándome, si quisiera

a la Puerta de Dios llamar.

 

Una mirada en sí; unos sentidos todos

dentro de ellos mismos… Soy ahora

el límite total de la criatura.

 

Voy a afirmarme ante el No, a gritar que vine

henchida de un latido inexpresable;

y que espero me sostengan unas manos

sin pulpa de la tierra.

 

Todo llegó conmigo;

fabulosas miserias traje absorta

y un delgadísimo ramaje de venturas

que soñaba bosque de amor en el mundo.

 

De aquí no espero brotar.

Nadie me llama.

¿Voy a persistir cual una sombra

delante de tu voz jamás oída?

Atiéndeme, misterio; no te alcanzo.

¿Eres la quietud, eres violencia

de quietud…?

¿Eres yo misma?

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Muricia)

martes, 15 de agosto de 2023

PRIMER AMOR

 


PRIMER AMOR

 

 

¡Qué sorpresa tu cuerpo, qué inefable vehemencia!

Ser todo esto tuyo, poder gozar de todo

sin haberlo soñado, sin que nunca

un ligero esperar prometiera la dicha.

Esta dicha de fuego que vacía tu testa,

que te empuja de espaldas,

te derriba a un abismo

que no tiene medida ni fondo.

¡Abismo y solo abismo de ti hasta la muerte!

 

¡Tus brazos! Son tus brazos los mismos de otros días,

y tiemblan y se cierran en torno de tu cuerpo.

Tu pecho, el que suspira, ajeno, estremecido

de cosas que tú ignoras,

de mundos que lo mueven…

¡Oh pecho de tu cuerpo, tan firme y tan sensible

que un vaho lo pone turbio

y un beso lo traspasa!

¡Si nunca nadie dijo que así se amaba tanto!

¿Podías tú esperar que ardieran tus cabellos,

que toda cuanta eres cayeras como lumbre

en un grito sin cifra,

desde una cordillera gritada por la aurora?

 

¿Ceniza tú algún día? ¿Ceniza esta locura

que estrenas con la vida recién brotada al mundo?

¡Tú no te acabas nunca, tu no te apagas nunca!

Aquí tenéis la lumbre, la que lo coge todo

para quemar el cielo subiéndole la tierra.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)

 

 

lunes, 14 de agosto de 2023

AMANTE

 

AMANTE

 

 

Es igual que reír dentro de una campana:

sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles.

Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo

y yo te transparento: soy tú para la vida.

 

No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.

No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya

esta mortal ausencia que se duerme en mi boca,

cuando clama la voz en desiertos de llanto.

 

Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas,

y el amor se consuela prodigando su alma.

Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos,

y la tierra es de flor y en la flor hay un cielo.

 

Solamente tú y yo (una mujer al fondo

de ese cristal sin brillo que es campana caliente),

vamos considerando que la vida…, la vida

puede ser el amor, cuando el amor embriaga;

es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;

es, segura, la luz, porque tenemos ojos.

 

Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres

de desear y ser mucho más que la vida…?

No. Ya lo sé. Todo es algo que supe

y por ello, por ti, permanezco en el Mundo.

 

Carmen Conde

15 de agosto de 1907

Cartagena (Murcia)