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sábado, 22 de agosto de 2026

PRESENCIA EN EL OLVIDO

PRESENCIA EN EL OLVIDO

 

Tú ya no tienes rostro en mi recuerdo. Eres,

nada más, la dorada tarde aquella

en que la primavera se detuvo

a leer con nosotros unos versos.

 

Y eres también esta tenaz y leve

melancolía que sus pasos mueve

sobre mi corazón,

y casi no es

melancolía…

 

Alguna vez yo tuve

tu rostro y tus palabras…

¡Hoy no sé qué se hicieron!

 

Hoy eres solamente

esas pequeñas cosas que se llaman

un día, un libro, el lento

 

caminar de la mano de la estrella,

y a veces, -pocas veces-, el silencio

fijándome los ojos desolados

en un sitio del aire, como ciegos…

 

Yo se que estás lejano de mi límite.

Que ya no eres ni la voz ni el eco…

si por el cauce de mi sangre subes,

llegas, vano fantasma, hasta mi sueño.

 

Y te quiero mirar, y es esta tarde

dorada, que ya dije,

lo que encuentro…

 

La tarde que tenía un campanario

entre los dedos

y una humana dulzura en la manera

de entendernos…

 

Tú ya no tienes rostro.

Ya no eres.

 

Meira Delmar

21 de agosto de 1922

Barranquilla – Colombia

 


jueves, 21 de agosto de 2025

HUÉSPED SIN SOMBRA

 


HUÉSPED SIN SOMBRA

 

Nada deja mi paso por la tierra.

En el momento del Callado viaje

he de llevar lo que al nacer me traje;

el rostro en paz y el corazón en guerra.

 

Ninguna voz repetirá la mía

de nostálgico ardor y fiel asombro.

La voz estremecida con que nombro

el mar, la rosa, la melancolía.

 

No volverán mis ojos renacidos

de la noche a la vida siempre ilesa,

a beber como un vino la belleza

de los mágicos cielos encendidos.

 

Esa sangre sedienta de hermosura

por otras venas no será cobrada.

No habrá manos que tomen, de pasada,

la viva antorcha que en mis manos dura.

 

Ni frente que mi sueño mutilado

recoja y cumpla victoriosamente.

Conjuga mi existir tiempo presente

sin futuro después de su pasado.

 

Término de mí misma, me rodeo

con el anillo cegador del canto.

Vana marea de pasión y llanto

en mi naufraga cuanto miro y creo.

 

A nadie doy mi soledad. Conmigo

vuelve a la orilla del pavor, ignota.

Mido en silencio la final derrota.

Tiemblo del día. Pero no lo digo.

 

 

 

Meira Delmar

21 de agosto de 1922

Barranquilla – Colombia

miércoles, 21 de agosto de 2024

DEJO ESTE AMOR AQUÍ...

 


DEJO ESTE AMOR AQUÍ…

 

Dejo este amor aquí

para que el viento

lo deshaga y lo lleve

a caminar la tierra.

 

No quiero

su daga sobre mi pecho,

ni su lenta

ceñidura de espinas en la frente

de mis sueños.

 

Que lo mire mis ojos

vuelto nube,

aire de abril,

sombra de golondrina

en los espejos frágiles

del mar…

Trémula lluvia

repetida sin fin sobre los árboles.

 

Tal vez un día, tú

que no supiste

retener en las manos

su júbilo perfecto,

conocerás su rostro en un perfume,

o en la súbita muerte de una rosa.

 

Meira Delmar

21 de agosto de 1922

Barranquilla – Colombia

ALGUIEN PASA

 


ALGUIEN PASA

 

Alguien pasa y pregunta

por los jazmines, madre.

 

Y yo guardo silencio.

 

Las palabras no acuden

en mi ayuda, se esconden

en el fondo del pecho, por no subir vestidas

de luto hasta mi boca,

y derramarse luego

en un río de lágrimas.

 

No sé si tú recuerdas

los días aún tempranos

en que ibas como un ángel

por el jardín, y dabas

a los lirios y rosas

su regalo de agua,

y las hojas marchitas

recogías en esa

tu manera tan suave

de tratar a las plantas

y a los que se acercaban

a tu amistad perfecta.

 

Yo sí recuerdo, madre,

tu oficio de ser tierna

y fina como el aire.

 

Una tarde un poeta

recibió de tus manos

un jazmín que cortaste

para él. Con asombro

te miró largamente

y se llevó a los labios,

reverente, la flor.

 

Se me quedó en la frente

aquel momento, digo

la frente cuando debo

decir el corazón.

 

Y se me va llenando

de nostalgia la vida,

como un vaso colmado

de un lento vino pálido,

si alguien pasa y pregunta

por los jazmines, madre.

 

Meira Delmar

21 de agosto de 1922

Barranquilla – Colombia