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viernes, 23 de enero de 2026

QUÉ FÁCIL ESTE AHORA

QUÉ FÁCIL ESTE AHORA

 

Después de tanto y cuanto, aquí estamos de nuevo

ahorrando las palabras, sabiéndonos el fondo,

porque el silencio dice de nuestra paz ganada.

 

Nos tenemos compactos, casi a renglón seguido:

una página escrita con tu nombre y mi nombre,

encuadernada a pulso de sucesos y tiempo.

 

Qué fácil este ahora, resumen de los días,

y qué nueva tu mano por caricias antiguas

estrenando otra vez la mirada y el beso.

 

Te me vas y te quedas en aire que respiro,

en ausencia y presencia que nada me entorpece,

como un llevarte dentro aladamente en alto.

 

Y te me quedas más, como el hilo en la malla

de un pasar que se anuda, de un quedar avanzando,

de un agua inagotable siempre de cara al cielo.

 

Concha Lagos

23 de enero de 1907

Córdoba


sábado, 27 de enero de 2024

TODO SERÁ SILENCIO

 


TODO SERÁ SILENCIO

 

 

Estaba el muro triste en lo oscuro del parque;

madreselvas tronchadas entre mustios jazmines,

todo ya con la tarde húmeda de la lluvia

arrastrando la pena hacia una larga noche.

 

La memoria encendía los muros encalados

de otro lejano huerto con naranjos y sol,

pero no era posible anudar la mañana

y se vistió el camino su más intensa sombra.

 

De pronto fuiste centro de la tristeza mía,

el vaso me llenaste de no sé qué nostalgia,

y quise reavivarte soplando la ceniza,

volverte a este recuerdo que acaso no recuerdes.

 

Cuántas cosas por dentro asiéndose a la trama

del tiempo que se aleja limándonos las horas.

Qué torpemente el pie por el camino nunca

Creyendo que en el polvo se quedará su huella.

 

Quiero incrustarte ahora en la piel de este instante,

sumamos a la causa contra viento y marea,

sabemos en el muro antiguo de aquel huerto, 

o en otro no nacido, pero que acaso llegue

no sé por qué destino de pájaro o de rama.

 

Inventa una plegaria que nos una en el coro

del espacio sin eco reservado al silencio.

 

Ya no quiero dolerme de lo que me rodea.

Flores en el tejado me están gritando: “Canta.”

Puede ser jaramago en la teja encendida

y sentirte en el tallo cuando el viento me impulse.

 

De este mi estar perenne siempre de cara al cielo,

algún calor de vida me dará testimonio.

Cuanto más se me acorta el camino, más brusco

ir sobre la dureza del cristal y la piedra;

sobre lo que perdura fijándose en el tiempo.

Estar, estar, saberme en latido y en sangre,

alimentando orillas con la sal de mis olas.

 

Me crezco cual la llama en estas rebeldías

antes de que las alas se resistan al vuelo.

Después ya lo sabemos, será silencio todo.

Silencio y más silencio. Tan sólo un gran silencio.

 

Concha Lagos

23 de enero de 1907

Córdoba

 

 

jueves, 25 de enero de 2024

YO QUISIERA CONTARLO COMO UNA TRISTE HISTORIA...

 

YO QUISIERA CONTARLO COMO UNA TRISTE HISTORIA…

 

Yo quisiera contarlo como una triste historia,

pero ya no es posible.

El tiempo cicatriza con días las heridas;

tal vez esté olvidado como olvida el muchacho

la reciente caída.

 

A veces, el recuerdo me acerca aquella angustia,

impidiendo que aspire a raudales la vida.

Es un algo enojoso esa cortante arista

que roza mi alegría.

 

Si pudiera contarlo con palabras precisas,

decir:”Fue justo de este modo…”,

“Comenzó en tales días…”

 

Pero ya no es posible,

¡se olvida tan aprisa!

 

 Concha Lagos

23 de enero de 1907

Córdoba