Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Gala. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antonio Gala. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de noviembre de 2025

ENEMIGO ÍNTIMO - III

 

 


ENEMIGO ÍNTIMO

 

III

Se va el amor de entre las manos con

la prisa de los ríos. Nos paramos

a mirar la corriente

maravillados, como si bebiéramos,

y va ya el agua en el recuerdo solo.

Con su ardiente desorden nos envuelve

el beso sin mañana.

Comenzó ayer apenas, hoy la aurora

sorprende a los amantes desolados.

En exilio vivimos de aquel reino,

inmediato y distante, donde es todo

claridad: no respuesta,

sino entregada ausencia de preguntas.

 

Quiero estar donde estuve.

Resbala deshojada en mi mejilla

la sonrisa de talco de esta hora.

Aquí el amor de hoy ha de inventarse

hoy, y mañana el de mañana.

 

Si los amantes detener pretenden

su candente nevada, han de morir

antes de que el oráculo

triunfe, con el sigilo

de la boca en la boca:

cuando ignoran sus brazos aún el peso

de una carne inservible.

En tanto que haya muerte, habrá esperanza. 

 

Pero ¿morir? ¿Y qué es morir? ¿Nos queda

algo que pueda sernos arrancado

por la muerte?

                       Y así nos resistimos

buscando, sin cesar, de madrugada,

un pretexto cualquiera:

este moroso cuello,

esos ojos oscuros, aquel modo

de abandonar las manos.

 

¿Nuestro universo se derrumba y

no podremos morir? ¿Habrá una nueva

excusa cada día

que nos anime a respirar? Yo pido

tregua para enterrar

a mis muertos, un alba

en que golpee la luz contra unos párpados

indiferentes. Pido

morir, morir, volver, entrar de nuevo,

cerrar los ojos una tarde y ver

cómo se apaga el mundo.

 

Antonio Gala

Cuadro de Edouard Manet

domingo, 5 de octubre de 2025

ENEMIGO ÍNTIMO

 


ENEMIGO ÍNTIMO

 

Hay tardes en que todo

huele a enebro quemado

y a tierra prometida.

Tardes en que está cerca el mar y se oye

la voz que dice: “Ven”.

Pero algo nos retiene todavía

junto a los otros: el amor, el verbo

transitivo, con su pequeña garra

de lobezno o su esperanza apenas.

No ha llegado el momento. La partida

no puede improvisarse, porque sólo

al final de una savia prolongada,

de una pausada sangre,

brota la espiga desde

la simiente enterrada.

 

En esas largas

tardes en que se toca casi el mar

y su música, un poco

más y nos bastaría

cerrar los ojos para morir. Viene

de abajo la llamada, del lugar

donde se desmorona la apariencia

del fruto y solo queda su dulzor.

Pero hemos de aguardar

un tiempo aún: más labios, más caricias,

el amor otra vez, la misma, porque

la vida y el amor transcurren juntos

o son quizá una sola

enfermedad mortal.

 

Hay tardes de domingo en que se sabe

que algo está consumándose entre el cálido

alborozo del mundo,

y en las que recostar sobre la hierba

la cabeza no es más que un tibio ensayo

de la muerte. Ya está

bien todo entonces, y se ordena todo,

y una firme alegría nos inunda

de abril seguro. Vuelven

las estrellas el rostro hacia nosotros

para la despedida.

Dispone un hueco exacto

la tierra. se percibe

el pulso azul del mar. “Esto era aquello”.

Con esmero el olvido ha principiado

su menuda tarea…

 

Y de repente

busca una boca nuestra boca, y unas

manos oprimen nuestras manos y hay

una amorosa voz

que nos dice: “Despierta.

Estoy yo aquí. Levántate”. Y vivimos.

 

Antonio Gala

2 de octubre de 1930

Brazatortas (Ciudad Real)

lunes, 18 de agosto de 2025

ENEMIGO ÍNTIMO - I

 

ENEMIGO ÍNTIMO

 

I

A veces nos miramos

y comprendemos que no hay nada como

contemplar unos ojos.

Que no hay vértigo ni

estupor semejante

a unos ojos humanos, que nos miran

y no sabemos cómo nos ven o

si es que nos ven siquiera.

 

Solo esta carne, que

se refugia en la noche recelando

para pensar en el cubil del sueño:

“Me alegraré mañana”, y se consuela;

solo esta amarga carne

debería morir.

 

Cuando la miro veo tierra, una

tierra flexible y pensativa, que

se devasta a sí misma, se persigue

a sí misma, se abrasa. En ocasiones

cruzo tierras hermosas

--la belleza no es más

que aquello que podría ser eterno-,

en agosto y citadas

ya con la nieve. Sobre

la tierra nos amamos

sin mirarnos los ojos, pues en ellos

brilla la crueldad de los enigmas

que pretendemos olvidar. Los hombres

somos algo de arcilla que desea

y que un día de sol, cerca del mar,

casi tocando el mar,

se detiene, se echa

para morir, y el decorado sube.

 

Esto es así. Pero no ver los ojos

que, como espadas, blanden

sobre otros ojos su pasión y gritan

“tú y yo”, mientras se arriesgan en el juego

en que nada es posible

y en que el amor es tierra contra tierra.

 

Alzo la mano, y

acaricio unos labios, su gozosa

forma de flor, la gracia de unos dedos

entrelazados: sé

que un espeso descanso los acecha

bajo la yerba. Alzo

la mano, y acaricio los frutales

pómulos, la cintura que podría

decir su nombre a las constelaciones:

sé que ha de atravesarlos el jacinto.

 

Esto es así. Pero no ver los ojos

húmedos y expresivos, como hechos

para mirar perpetuamente. Dicen

que, al expirar, se inundan

los grandes ojos de la corza y clavan

su asombro en quien la ha herido. Si es la vida

esto que hace llorar,

¿quién podrá persuadirse

de que los ojos nuestros, sumergidos

ávidamente unos en otros para

escapar de la tierra prometida,

deban morir del todo alguna vez?

 

Antonio Gala

viernes, 15 de agosto de 2025

PRIMAVERA INÚTIL - V

PRIMAVERA INÚTIL

 

V

He buscado tanto, he amado tanto la Primavera

que ya el otoño se me antojaba Primavera

cuando iban a viñar los viñadores.

Cuando iban a viñar a las afueras

yo me he tendido blandamente en tierra

y me he echado a llorar.

Más numerosas que las de una larga lluvia

han sido mis lágrimas,

y eso que yo creí

que de tanto buscar la Primavera

no me quedaban ojos para más.

Y estando así, blandamente tendido,

ha florecido sobre mí el naranjo

y me ha vertido dos delicados pétalos

sobre mi hombro.

Y mis lágrimas se han vuelto dulces de repente

y he comprendido y he gritado

porque la Primavera está aquí.

Está aquí. Me ha venido

sin ton ni son, en una hora cualquiera.

Me ha venido sin rozar más prados

que estas dos manos mías,

sin inundar más aljibes que mis ojos,

sin reverdecer mas fruto que mi corazón.

Me ha venido en silencio,

como una mansísima paloma,

y se ha querido posar con ternura en mi hombro.

Yo no sé, no sé cuánto tiempo

se hospedará en mí la Primavera,

pero sí que cuando ella

se decida a dejarme

yo me iré también, me iré para siempre

detrás del manto de la Primavera.

Estoy solo, más mudo y solo

que el sol en los brazos del cielo,

pero no necesito nada, no ansío nada.

Oh, no, ¿para qué?

La Primavera está conmigo.

La Primavera está conmigo ya para siempre,

habitando en mi casa,

tomándome las manos suavemente,

acariciando mis cabellos,

y acaso llegue un día (oh, bello día)

en que la Primavera se me acerque mucho

y me bese los labios largamente

(oh, bello, oh, incomparable día)…

que me bese los labios.

 

Antonio Gala

 

 


martes, 12 de agosto de 2025

NO POR AMOR

 

NO POR AMOR

 

No por amor, no por tristeza,

no por la nueva soledad:

porque he olvidado ya tus ojos

hoy tengo ganas de llorar.

 

Se va la vida deshaciendo

y renaciendo sin cesar:

la ola del mar que nos salpica

no sabemos si viene o va.

 

La mañana teje su manto

que la noche dejará.

Al corazón nunca le importa

quién se fue, sino quién vendrá:

 

Tú eres mi vida y yo sabía

que eras mi vida de verdad,

pero te fuiste y estoy vivo

y todo empieza una vez más.

 

Cuando llegaste estaba escrito

entre tus ojos el final.

Hoy he olvidado ya tus ojos

y tengo ganas de llorar.

 

Antonio Gala

miércoles, 2 de octubre de 2024

QUIZÁ EL AMOR ES SIMPLEMENTE ESTO...

 


QUIZÁ EL AMOR ES SIMPLEMENTE ESTO…

 

Quizá el amores simplemente esto:

entregar una mano a otras dos manos,

olfatear una dorada nuca

y sentir que otro cuerpo nos responde en silencio.

 

El grito y el dolor se pierden, dejan

solo las huellas de sus negros rebaños,

y nada más nos queda este presente eterno

de renovarse entre unos brazos.

 

Maquina la frente tortuosos caminos

y el corazón con frecuencia se confunde,

mientras las manos, en su sencillo oficio,

torpes y humildes siempre aciertan.

 

En medio de la noche alza su queja

el desamado, y a las estrellas mezcla

en su triste destino.

Cuando exhausto baja los ojos, ve otros ojos

que infantiles se miran en los suyos.

 

Quizá el amor sea simplemente eso:

el gesto de acercarse y olvidarse.

Cada uno permanece siendo él mismo,

pero hay dos cuerpos que se funden.

 

Qué locura querer forzar un pecho

o una boca sellada.

Cerca del ofuscado, su caricia otro pecho exige,

otros labios, su  beso,

su natural deleite otra criatura.

 

De madrugada, junto al frío,

el insomne contempla sus inusadas manos:

piensa orgulloso que todo allí termina;

por sus sienes las lágrimas resbalan…

Y sin embargo, el amor quizá sea sólo esto:

olvidarse del llanto, dar de beber con gozo

a la boca que nos da, gozosa, su agua;

resignarse a la paz inocente del tigre;

dormirse junto a un cuerpo que se duerme.

 

Antonio Gala

2 de octubre 1930

Brazatortas (Ciudad Real)

 

martes, 21 de abril de 2015

Antonio Gala




Poeta, dramaturgo, novelista y escritor español que ha conocido en los últimos años un reconocimiento unánime de público y crítica.
Sus premios más destacados son:
  • Accésit del premio Adonais de poesía en 1959 por "Enemigo íntimo".
  • Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca en 1963 por "Los verdes campos del Edén"
  • Premio Planeta de novela en 1990 por la novela "El manuscrito carmesí"
La obra teatral de Gala es muy amplia y ha gozado más de los favores del público que de una parte de la crítica. Esto ha podido deberse a la dificultad de clasificar su obra, ni de crítica social ni acomodaticia burguesa sino lírica y épica, y con una gran carga alegórica para que el público establezca las conexiones con la realidad próxima o lejana que su imaginación le permita. Entre sus obras de más éxito pueden citarse:
 Teatro de Antonio Gala
Título  Año
Anillos para una dama 1973
¿Por qué corres, Ulises? 1975
Petra Regalada 1980
Samarkanda 1985
Carmen, Carmen 1988
La truhana 1992
Su llegada a la novela fue tardía, pero con un éxito de público arrollador. A El manuscrito carmesí, han seguido, La pasión turca (1993), llevada al cine por Vicente Aranda, Aguila bicéfala (1994) y La regla de tres (1996). Toda la trayectoria literaria de Gala está marcada por temas de tipo histórico que utiliza más para iluminar el presente que para ahondar en el pasado. Ha escrito también guiones televisivos y artículos periodísticos. 

Más información en Google