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viernes, 31 de julio de 2026

LOS NO AMADOS



LOS NO AMADOS

 

Qué soledad del cuerpo; qué soledad del alma;

qué vacío en los ojos; qué vacío en la sangre.

Nadie escucha su pena ni su cálido aliento,

rosa ardiente en el aire.

 

Sus bocas para el beso, rojas de amor se abren;

sus frentes buscan manos, amorosas caricias

de algún cielo distante.

 

Sus manos alzan dulces, llenas de sombra,

amantes;

las levantan temblando como tristes fantasmas,

amarillas de amor, rosas muertas, al aire;

rosas ciegas que buscan a través de su noche

la luz rosada y grande.

 

Alto vuelo de angustia, alta torre de sangre

levantan estos hombres hacia un cielo impasible

donde no habita nadie.

 

Rafael Morales

31 de julio de 1919

Talavera de la Reina (Toledo)

 

sábado, 9 de agosto de 2025

OCASO

 

OCASO

 

Yo estaba junto a ti. Calladamente

se abrasaba el paisaje en el ocaso

y era de fuego el corazón del mundo

sobre el silencio cálido del campo.

 

Un no sé qué secreto, sordo, ciego,

me colmaba de amor; yo, ensimismado,

estaba fijo en ti, no comprendiendo

el profundo misterio de tus labios.

 

Puse la mano en tu mejilla pura

con un temblor casi de luz, de pájaro,

y vi el paisaje convertirse en ala

y arder mi frente contra el cielo alto.

 

¡Ay, locura de amor!, ya todo estaba

en vuelo y en caricia transformado…

Todo era bello, venturoso abierto…

y el aire ya tornóse casi humano.

 

Rafael Morales

31 de julio de 1919

Talavera de la Reina (Toledo)

miércoles, 7 de agosto de 2024

MIRAD LOS LOCOS, ALTOS COMO RAMAS...

 


MIRAD LOS LOCOS, ALTOS COMO RAMAS…

 

Mirad los locos, altos como ramas,

llenos de inmensidad y poderío;

mirad los altos cual soberbias llamas,

amenazando al cielo con su brío.

 

Como harapos ardientes y violentos

esparcen sus delirios y su anhelo.

Vedlos chocar su pecho con los vientos,

pobres guiñapos locos junto al cielo.

 

¡Ay, qué locura de abrasado vino

arde en su honda y más profunda vena!

Y van raudos, tenaces, sin destino,

hijos del cielo, ciegos en la arena.

 

Fantasmas de la nada y del coraje,

dioses heridos, bellos, desgarrados,

que llenan de pavor todo el paisaje

con aullidos tremendos y abrasados.

 

Otras veces tranquilos, misteriosos,

llenos de humilde pena y de grandeza,

se agolpan contra el suelo silenciosos

y reposan en tierra su cabeza.

 

Si acarician la tierra dulcemente,

sienten allá en su alma enamorada

una mujer que besa tiernamente

su pobre frente loca y desolada.

 

Cuando su seca, marchitada boca

acercan a la piedra, enamorados,

¡qué soledad tremenda da la roca

a sus nobles sentidos desbordados!

 

¡Ay, pobres locos del amor, de anhelo,

de la nada simiente y alimento,

mitad tierra sin nadie, mitad cielo,

carne de Dios en la mitad el viento!

 

Rafael Morales

31 de julio de 1919

Talavera de la Reina (Toledo)