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lunes, 29 de junio de 2026

LAS SENDAS QUE ME OBLIGO A RFECORRER POR TI...

 

LAS SENDAS QUE ME OBLIGO A RECORRER POR TI…

 

Las sendas que me obligo

a recorrer por ti,

no las borra la vida,

y en vez de flores, una venda,

dura como una máscara,

va dividiendo el campo.

Quisiera haber nacido junto a ti,

vivir de rama en rama, sin caminos,

pero veo la distancia, el no alcanzarte

y peregrina el corazón pisando rosas

y llega al tuyo cuando sueña

dentro de una ciudad donde aplastado

quedó el verdor, la risa, las colmenas.

En ellas se enredaron los caminos

y la tierra ofendida quedamente

lanza leves suspiros, sus jardines;

sus torres que desprecios a la brisa

hacen inmóviles

voces de bronce dan

para anunciar las nuevas tumbas.

Yo sé por qué la tierra enfurecida

a veces tiembla y rompe las ciudades:

alguien responde al llanto de las yerbas

que no pueden nacer bajo las losas.

Las pisadas del hombre van dejando

su estéril huella, firme que divide

con una seca herida el prado verde

y más endurecido y seco implora

sostén a sus pisadas, que se calle

el color, que no pronuncie

en tallos de alegría

su gesto el campo;

mas impasible quiere su dominio,

con mármol sueña lapidar llanuras.

No así mi amor, tu mundo, otro planeta,

la flor intacta con ocultos ríos:

por sus venas iré sin ser notado,

soy de tu corazón dócil corriente.

 

Manuel Altolaguirre

29 de junio de 1905

Málaga


sábado, 21 de junio de 2025

EL CIEGO AMOR NO SABE DE DISTANCIAS...


EL CIEGO AMOR NO SABE DE DISTANCIAS…

 

El ciego amor no sabe de distancias

y, sin embargo, el corazón desierto

todo su espacio para mucho olvido

le da lugar para perderse a solas

entre cielos abismos y horizontes.

Cuando me quieres, al mirarme adentro,

mientras la sangre nuestra se confunde,

una redonda lejanía profunda

hace posible nuevas ilusiones.

Ser tuyo es renacerme porque logras

borrar, hundir, que se retiren todos

los espejos, los muros de mi alma.

Blancura del amor. con cuánto fuego

se anunció tu presencia. Tengo ahora

la luz de aquel incendio y un vacío

donde esperar, donde temer tu vida.  

 

Manuel Altolaguirre

29 de junio de 1905

Málaga