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viernes, 30 de enero de 2026

BIENVENIDA LA NOCHE PARA QUIEN VA SEGURO...

 


BIENVENIDA LA NOCHE PARA QUIEN VA SEGURO…

 

Bienvenida la noche para quien va seguro

y con los ojos claros mira sereno el campo,

y con la vida limpia mira con paz el cielo,

su ciudad y su casa, su familia y su obra.

Pero a quien anda a tientas y ve sombra, ve el duro

ceño del cielo y vive la condena de su tierra

y la malevolencia de sus seres queridos,

enemiga es la noche y su piedad acoso.

Y aún más en este páramo de la alta Rioja

donde se abre con tanta claridad que deslumbra,

palpita tan cercana que sobrecoge y muy

en el alma se entra, y a remueve a fondo.

Porque la noche siempre, como el fuego, revela,

refina, pule el tiempo, la oración y el sollozo,

da tersura al pecado, limpidez al recuerdo,

castigando y salvando toda una vida entera.

Bienvenida la noche con su peligro hermoso.

 

Claudio Rodríguez

30 de enero de 1934

Zamora

viernes, 31 de enero de 2025

COMO SI NUNCA HUBIERA SIDO MÍA...



COMO SI NUNCA HUBIERA SIDO MÍA…

 

Como si nunca hubiera sido mía,

dad al aire mi voz y que en el aire

sea de todos y la sepan todos

igual que una mañana o una tarde.

Ni a la rama tan sólo abril acude

ni el agua espera sólo el estiaje.

¿Quién podrá decir que es suyo el viento,

suya la luz, el canto de las aves

en el que esplende la estación, más cuando

llega la noche y en los chopos arde

tan peligrosamente retenida?

¡Que todo acabe aquí, que todo acabe

de una vez para siempre! La flor vive

tan bella porque vive poco tiempo

y, sin embargo, cómo se da, unánime,

dejando de ser flor y convirtiéndose

en ímpetu de entrega. Invierno, aunque

no esté detrás la primavera, saca

fuera de mí lo mío y hazme parte,

inútil polen que se pierde en tierra

pero ha sido de todos y de nadie.

Sobre el abierto páramo, el relente

es pinar en el pino, aire en el aire,

relente sólo para mí sequía.

Sobre la voz que va excavando un cauce

qué sacrilegio éste del cuerpo, éste

de no poder ser hostia para darse.

 

Claudio Rodríguez

30 de enero 1934

Zamora

 


jueves, 30 de enero de 2025

AL FUEGO DEL HOGAR

 

 


AL FUEGO DEL HOGAR

 

Aún no pongáis las manos junto al fuego.

Refresca ya, y las mías

están solas; que se me queden frías.

Entonces que rescoldo, qué alto leño,

cuánto humo subirá, como si el sueño,

toda la vida se prendiera. ¡Rama

que no dura, sarmiento que un instante

es un pajar y se consume, nunca,

nunca arderá bastante

la lumbre, aunque se haga con estrellas!

Este al menos es fuego

de cepa y me calienta todo el días.

 

Manos queridas, manos que ahora llego

casi a tocar, aquella, la más mía,

¡pensar que es pronto y el hogar crepita,

y está ya al rojo vivo,

y es fragua eterna, y funde, y resucita

aquel tizón, aquel del que recibo

todo el calor ahora,

el de la infancia! Igual que el aire en torno

de la llama también es llama, en torno

de aquellas ascuas humo fui. La hora

del refranero blanco, de la vieja

cuenta, del gran jornal siempre seguro.

¡Decidme que no es tarde! Afuera deja

su ventisca el invierno y está oscuro.

Hoy o ya nunca más. Lo sé. Creía

poder estar aún con vosotros, pero

vedme, frías las manos todavía

esa noche de enero

junto al hogar de siempre. Cuánto humo

sube. Cuánto calor habré perdido.

Dejadme ver en lo que se convierte,

olerlo al menos, ver dónde ha llegado

antes de que despierte,

antes de que el hogar esté apagado.

 

Claudio Rodríguez

30 de enero 1934

Zamora

 

 

martes, 30 de enero de 2024

AJENO

 


AJENO

 

 

Largo se le hace el día a quien no ama

y él lo sabe. Y él oye ese tañido

corto y duro del cuerpo, su cascada

canción, siempre sonando a lejanía.

Cierra su puerta y queda bien cerrada;

sale y, por un momento, sus rodillas

se le van hacia el suelo. Pero el alba,

con peligrosa generosidad,

le refresca y le yergue. Está muy clara

su calle, y la pasea con pie oscuro,

y cojea en seguida porque anda

sólo con su fatiga. Y dice aire:

palabras muertas con su boca viva.

Prisionero por no querer, abraza

su propia soledad. Y está seguro,

más seguro que nadie porque nada

poseerá; y él bien sabe que nunca

vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,

¿cómo podemos conocer o cómo

perdonar? Día largo y aún más larga

la noche. Mentirá al sacar la llave.

Entrará. Y nunca habitará su casa.

 

Claudio Rodríguez

30 de enero de 1934

Zamora

ALTO JORNAL

 


ALTO JORNAL

 

 

Dichoso el que un buen día sale humilde

y se a por la calle, como tantos

días más de su vida, y no lo espera

y, de pronto, ¿Qué es esto?, mira a lo alto

y ve, pone el oído al mundo y oye,

anda, y siente subirle entre los pasos

el amor de la tierra, y sigue, y abre

su taller verdadero, y en sus manos

brilla limpio su oficio, y nos lo entrega

de corazón porque ama, y va al trabajo

temblando como un niño que comulga

mas sin caber en el pellejo, y cuando

se ha dado cuenta al fin de lo sencillo

que ha sido todo, ya el jornal ganado,

vuelve a su csa alegre y siente que alguien

empuña su aldabón, y no es en vano.

 

Claudio Rodríguez

30 de enero de 1934

Zamora