CANTO DE MI
DESNUDEZ
Mírame:
estoy desnuda. Desde el agitado
langor de
mi cabellera
hasta la
ligera extensión de mi pie,
soy toda
una acerba delgadez
envuelta
en un color ebúrneo.
Mira:
pálida es la carne mía.
Podría decirse
que aquí no fluye sangre.
Rojo no
trasparece. Sólo un lánguido
latido
azul se dibuja en mi pecho.
Ve cuán
ahuecado tengo el vientre. Incierta
es la línea
de la cintura, mas las rodillas
y caderas
y todas las articulaciones
las tengo
delgadas y firmes, cual pura sangre.
Hoy, me
arqueo desnuda, en el brillo
del
blanco baño, y me arquearé desnuda
mañana,
sobre un lecho, si alguien
me toma. Y
un día, desnuda, sola,
extendida
supina bajo tanta tierra
estaré
cuando la muerte llame.
Antonia
Pozzi
13 de
febrero de 1912
Milán –
Italia





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