Poema de Mariana Romero-Nieva, leído en el homenaje en honor a la poeta, organizado por Océanos de Tinta en Santa María la Rica de Alcalá de Henares.
TÚ NO ENTRABAS
Un rayo
de sol desnudo
me
despertó la mañana,
su
caricia de sirena
eran
besos que abrasaban.
Quise
cogerlo y no pude,
su brillo
azul me cegaba.
Abrí la
verja del patio,
las
ventanas de la casa.
Todo se
llenó de luz
pero tú…
no entrabas.
Me fui al
café del barrio,
en donde
todo se habla,
pedí un
café con leche,
un zumo y
una tostada.
Saqué mi
agenda del bolso,
el
monedero, las gafas.
La puerta
se abre y se cierra
y hacia
él mi mirada.
El salón
se iba llenando
y tú… no
entrabas.
Con las
gafas de sol puestas,
las manos
sobre la barra,
pagué la
consumición
con la
sonrisa forzada.
Allí
quedaba la mesa,
la
servilleta arrugada,
la taza
vacía, inmóvil
como un
gorrión sin alas.
Con mi
soledad al hombro
recorrí
calles y plazas,
pisando
piedras y barro
con mi
desnuda esperanza.
En la
puerta de una iglesia me paré;
le pedí
permiso a Dios
para
buscarte en su casa.
Me abrió
la puerta un anciano
muy
amable, barba blanca,
llaves
colgadas al cuello,
túnica y
sandalias rancias.
Me dijo
llamarse Pedro,
el guardián
de las almas.
En el
tejado del cielo,
las
golondrinas cantaban;
y en su
canto me decían
que tú…
allí estabas.
Mariana Romero-Nieva
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