martes, 29 de septiembre de 2026

DESTINO

 


DESTINO

 

Destino,

¿qué nombre es el tuyo,

cruel y despiadado

que te enfrentas, altivo,

a la humanidad?

Destino,

que nos niegas el pan y la sal,

que desafías a nuestras vidas,

a nuestros horizontes,

al latido de nuestras venas.

Destino implacable,

inconmovible,

dura piedra

contra la que nos estrellamos,

pobres seres indefensos,

con las ilusiones

colgando de nuestras heridas…

Destino inhumano

que nos marcas ferozmente.

Toso asesino

que nos ensartas en tus astas

como peleles, indefensos.

¿Qué nombre es el tuyo,

granítico,

cimiento indestructible

que barres nuestros latidos,
nuestras arterias?

Ignoto destino,

a ti te son adjudicadas

todas las culpas,

todos los latigazos que recibimos

los esclavos de este mundo.

¡Ah, Destinos enemigo,

rival indefendible,

adversario tenaz!

Te quisiera de frente,

cara a cara,

mis puños en tu pecho

de atleta presuntuoso

y golpearte

con mi eterna pregunta:

¿por qué?

¿Por qué esta herida

sangrante y desvelada,

vacía de respuesta?

¡Oh Destino!

Y una y otra vez

lanzar mis puños

contra tu inexpugnable fortaleza,

hasta sentir tu sangre, ¡sangre mía!

Caliente fuego

de mi mortal miseria.

 

Josefina de la Torre

25 de septiembre de 1907

Las Palmas de Gran Canaria

lunes, 28 de septiembre de 2026

LA MAR CIÑE A LA NOCHE EN SU REGAZO...



LA MAR CIÑE A LA NOCHE EN SU REGAZO…

 

La mar ciñe a la noche en su regazo

y la noche a la mar; la luna, ausente;

se besan en los ojos y en la frente;

los besos dejan misterioso trazo.

 

Derrítense después en un abrazo,

tiritan las estrellas con ardiente

pasión de mero amor, y el alma siente

que noche y mar se enredan en su lazo.

 

Y se baña en la oscura lejanía

de su germen eterno, de su origen,

cuando  con ella Dios amanecía,

 

y aunque los necios sabios leyes fijen,

ve la piedad del alma la anarquía

y que leyes no son las que nos rigen.


Miguel de Unamuno

29 de septiembre de 1864

Bilbao

 



sábado, 26 de septiembre de 2026

HORAS SERENAS



HORAS SERENAS 



Horas serenas del ocaso breve,

cuando la mar se abraza con el cielo

y se despierta el inmortal anhelo

que al fundirse la lumbre, lumbre bebe.

 

Copos perdidos de encendida nieve,

las estrellas se posan en el suelo

de la noche celeste, y su consuelo

nos dan piadosas con su brillo leve.

 

Como en concha sutil perla perdida,

lágrima de las olas gemebundas,

entre el cielo y la mar sobrecogida

 

el alma cuaja luces moribundas

y recoge en el lecho de su vida

el poso de sus penas más profundas.

 

Miguel de Unamuno

29 de septiembre de 1864

Bilbao

viernes, 25 de septiembre de 2026

TANTO QUIERO CREER, QUE NO TE CREO...

 


TANTO QUIERO CREER, QUE NO TE CREO…

 

Tanto quiero creer, que no te creo,

dicha y tormento de la vida mía,

veo tu amor tan claro como el día,,

mas lo anubla una cosa que no veo.

 

¡Cuando mis dudas en tu frente leo,

a poderte matar, te mataría!...

¡Oh, cuán desesperada es mi alegría,

que lo que adoro aborrecer deseo!

 

¡Santa virtud, consolador olvido,

dadme el candor de ver, como hombre honrado,

que soy con honradez correspondido!

 

¡Quítame, Amor, la duda que me has dado,

pues más que no creer siendo querido,

quisiera tener fe siendo engañado!

 

Ramón de Campoamor

24 de septiembre de 1817

Navia (Asturias)

Cuadro de Ramón Casas

jueves, 24 de septiembre de 2026

MÁS QUE A LA LUZ DE LA RAZÓN HUMANA...

 


MÁS QUE A LA LUZ DE LA RAZÓN HUMANA…

A S.M. La reina doña Isabel II

 

Más que la luz de la razón humana,

amo la oscuridad de mi deseo,

y más que la verdad de cuanto veo,

quiero el error de mi esperanza vana

 

Tenéis razón, hermosa Soberana,

que no sé cuando dudo y cuando creo;

si hoy, comparado a mí, todo es ateo,

tal vez de todo dudaré mañana.

 

Entre creer y dudar, mi alma indecisa,

mientras pasa esa vida de quebranto,

que es eterna en dar fin, yendo deprisa.

 

El dudar y el creer confundo tanto,

que unas veces mi llanto acaba en risa,

y otras veces mi risa acaba en llanto.

 

Ramón de Campoamor

24 de septiembre de 1817

Navia (Asturias)

 

martes, 22 de septiembre de 2026

ME ENLOQUECE SOÑAR

 


ME ENLOQUECE SOÑAR

 

Entre papeles y albatros

voy viviendo al ritmo de mi sombra.

 

Me enloquece soñar porque soñando

soy el más grande de los soñadores.

 

Recuerdo haber soñado

poemas vidas

luciérnagas desesperadas

clavándose

levemente en mi pecho.

 

Y la sangre era la belleza de su color

y crecían las plantas de la locura

y mi padre trastabillaba en la noche

como en el sueño le pasaba a la sangre.

 

Muerte.

Muerte.

 

Una especie de genio secreto.

Algo que ha nacido

inexplicablemente

debe permanecer oculto

creciendo entre las sombras.

 

Todo es persistente

fugaz

felino y presa

tragados por el viento.

 

La Poesía me sigue el rastro

hasta alcanzar mi vida

con su voz

para decirme dulcemente:

Yo soy la que te llevará más allá

de tu triste sonrisa sin dientes.

 

Pequeño humano

haré de ti una huella

una marca futura

un amor sin límites.

 

Lo confieso

frente a tanta solemnidad

me da vergüenza pedir

un poco de pan.

 

Miguel Oscar Menassa

19 de septiembre de 1940

Buenos Aires – Argentina

Cuadro: "Me enloquece soñar" de Miguel O. Menassa 

lunes, 21 de septiembre de 2026

DONDE HABITE EL OLVIDO - XI

 


DONDE HABITE EL OLVIDO

XI

 

No quiero, triste espíritu, volver

por los lugares que cruzó mi llanto,

latir secreto entre los cuerpos vivos

como yo también fui.

 

No quiero recordar

Un instante feliz entre tormentos;

Goce o pena, es igual,

Todo es triste al volver.

 

Aún va conmigo como una luz lejana

Aquel destino niño,

Aquellos dulces ojos juveniles,

Aquella antigua herida.

 

No, no quisiera volver,

Sino morir aún más,

Arrancar una sombra,

Olvidar un olvido.

 

Luis Cernuda

21 de septiembre de 1902

Sevilla

sábado, 19 de septiembre de 2026

UN HOMBRE SOLITARIO NO ES UN HOMBRE

 


UN HOMBRE SOLITARIO NO ES UN HOMBRE

 

Un hombre solitario

no es un hombre

pero

un hombre que construye

semejante soledad

semejante fortaleza

de palabras

unas contra otras

águila voraz

en medio de las cumbres

y todavía más

no es un hombre solitario.

 

Un hombre

que se deja llevar

por sus palabras

no puede ser embalsamado.

 

Un hombre que canta

desesperadamente

el porvenir

brújula atascada

en una dirección

siempre diferente

no tiene Norte.

 

No hay altura que sobrepase

mis últimas palabras.

Escribo y lo sé el viento

me llevará lejos de mí.

 

Alguien tocará mi voz

en algún campo de batalla

y alguna tarde espléndida

morirá por mí.

 

Me fuerzo a comprender

y el hombre es inasible.

Se pudre y no se pudre.

Muere y canta a la vez.

Se deja volar

y para caer

pesadamente

corta sus alas.

 

Vértigo de luz

el hombre

un perfume

una música

a punto de olvidarse.

 

Abro la boca

y en un bostezo universal

aspiro profundamente tu cuerpo

y salto por los aires:

 

Hombre,

ave solitaria

minúscula y grandiosa

vuelo tembloroso

el último vals.

 

Miguel Oscar Menassa

19 de septiembre de 1940

Buenos Aires - Argentina

Cuadro: "Tendrá que aprender" de Miguel O. Menassa

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

HE VENIDO PARA VER

 


HE VENIDO PARA VER

 

He venido para ver semblantes

Amables como viejas escobas,

He venido para ver las sombras

Que desde lejos me sonríen.

 

He venido para ver los muros

En el suelo o en pie indistintamente,

He venido para ver las cosas,

Las cosas soñolientas por aquí.

 

He venido para ver los mares

Dormidos en cestillo italiano,

He venido para ver las puertas,

El trabajo, los tejados, las virtudes

De color amarillo ya caduco.

 

He venido para ver la muerte

Y su graciosa red de cazar mariposas,

He venido para esperarte

Con los brazos un tanto en el aire,

He venido no sé por qué;

Un día abrí los ojos, he venido.

 

Por ello quiero saludar sin insistencia

A tantas cosas más que amables,

Los amigos de color celeste,

Los días de color variable,

La libertad del color de mis ojos.

 

Los niñitos de seda tan clara,

Los entierros aburridos como piedras,

La seguridad, ese insecto

Que anida en los volantes de la luz.

 

Adiós, dulces amantes invisibles,

Siento no haber dormido en vuestros brazos.

Vine por esos besos solamente;

Guardar los labios por si vuelvo.

 

Luis Cernuda

21 de septiembre de 1902

Sevilla

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

LA OTRA COPA DEL BRINDIS

 


LA OTRA COPA DEL BRINDIS

 

Al principio ella fue una serena conflagración

un rostro que no fingía ni siquiera su belleza

unas manos que de a poco inventaban un lenguaje

una piel memorable y convicta

una mirada limpia   sin traiciones

una voz que caldeaba la risa

unos labios nupciales

un brindis  

 

es increíble pero a pesar de todo

él tuvo tiempo para decirse

qué sencillo    y también

no importa que el futuro

          sea una oscura maleza

 

la manera tan poco suntuaria

que escogieron sus mutuas tentaciones

fue un estupor alegre

sin culpa ni disculpa

 

él se sintió optimista

                                   nutrido

                                                 renovado

tan lejos del sollozo y la nostalgia

tan cómodo en su sangre y en la de ella

tan vivo sobre el vértice de musgo

tan hallado en la espera

que después del amor salió a la noche

sin luna y no importaba

sin gente y no importaba

sin dios y no importaba

a desmontar la anécdota

a componer la euforia

a recoger su parte del botín

 

mas su mitad de amor

                                      se negó a ser mitad

y de pronto él sintió

que sin ella sus brazos estaban tan vacíos

que sin ella sus ojos no tenían qué mirar

que sin ella su cuerpo de ningún modo era

           la otra copa del brindis

 

y de nuevo se dijo

qué sencillo

                   pero ahora

lamentó que el futuro fuera oscura maleza

sólo entonces pensó en ella

                                              eligiéndola

y sin dolor     sin desesperaciones

sin angustia y sin miedo

dócilmente empezó

                                 como otras noches

                                                                  a necesitarla.

 

Mario Benedetti

14 de septiembre de 1920

Montevideo – Uruguay