domingo, 12 de abril de 2026

SONETO AL TEMOR

SONETO AL TEMOR

 

Deja vivir, Temor, a mi esperanza,

que apenas nace cuando apenas muere;

y si no ha de lograr, deja que espere,

ya que está el bien del mal en la tardanza.

 

No tengo en sus promesas confianza,

mas le agradezco que adularme quiere;

no estorbes que me engañe si pudiere,

fingiendo que en mi mal habrá mudanza.

 

Si esperar la esperanza me entretiene,

deja tan corto alivio a mi tormento

que por lisonja el gusto lo previene.

 

No me niegues, Temor, tan corto aliento;

ya sé que el concederte me conviene,

que es seguir la esperanza, asir el viento.

 

Catalina Clara Ramírez de Guzmán

1618 – 1684

Badajoz


sábado, 11 de abril de 2026

AUSCHWITZ



AUSCHWITZ

(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

 

Esos poetas infernales,

Dante, Blake, Rimbaud…

Que hablen más b ajo…

¡Que se callen!

Hoy

cualquier habitante de la tierra

sabe mucho más del infierno

que esos tres poetas juntos.

Ya sé que Dante toca muy bien el violín…

¡Oh, el gran virtuoso!...

Pero que no pretenda ahora

con sus tercetos maravillosos

y sus endecasílabos perfectos

asustar a ese niño judío

que está ahí, desgajado de sus padres…

Y solo.

¡Solo.

Aguardando su turno

en los hornos crematorios de Auschwitz.

Dante.. tú bajaste a los infiernos

con Virgilio de la mano

(Virgilio, “gran cicerone”)

y aquello vuestro de la Divina Comedia

fue una aventura divertida

de música y turismo.

Esto es otra cosa… otra cosa…

¿Cómo te explicaré?

¡Si no tienes imaginación!

Tú… no tienes imaginación,

acuérdate que en tu “Infierno”

no hay un niño siquiera…

Y ese que ves ahí…

Está solo

¡Solo! Sin cicerone…

Esperando que se abran las puertas del infierno

que tú ¡pobre florentino!

No pudiste siquiera imaginar.

Esto es otra cosas… ¿cómo te diré?

¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín.

Aquí se rompen las cuerdas de todos

los violines del mundo.

¿Me habéis entendido, poetas infernales?

Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud…

¡Hablad más bajo!

¡Tocad más bajo!... ¡Chist!...

¡¡Callaos!!

Yo también soy un gran violinista…

Y he tocado en el infierno muchas veces…

Pero ahora aquí…

Rompo mi violín… y me callo.

 

León Felipe

11 de abril de 1884

Tábara (Zamora)


viernes, 10 de abril de 2026

TODO SE HA MUERTO YA CUANDO CONTEMPLO...

  


TODO SE HA MUERTO YA CUANDO CONTEMPLO…

 

Todo se ha muerto ya cuando contemplo

tus senos de ceniza entre las hojas

doradas de un silencio

grave como la espada vertical

con que todo se corta.

 

Cuando contemplo el cáliz de tu rostro,

mi graal absoluto,

tan lejos en espacio como en tiempo

y en su combinación de alejamiento

intrínseco.

Cuando contemplo el fuego de tus brazos

ardiendo entre los dólmenes que sueñan

bajo la luz verdosa de los claros

del bosque.

 

Toco tu corazón con mis palabras

que apenas son humanas por tan ciegas

y mudas en lo inútil;

porque grabar estelas es trabajo

de enterrador y no de amante.

 

Juan Eduardo Cirlot

9 de abril de 1916

Barcelona

miércoles, 8 de abril de 2026

LA ESPERA INÚTIL

 



LA ESPERA INÚTIL

 

Yo me olvidé que se hizo

ceniza tu pie ligero,

y, como en los buenos tiempos,

salí a encontrarte al sendero.

 

Pasé, valle, llano y río

y el cantar se me hizo triste.

La tarde volcó su vaso

de luz ¡y tú no viniste!

 

El sol fue desmenuzando

su ardida y muerta amapola;

flecos de niebla temblaron

sobre el campo. ¡Estaba sola!

 

Al viento otoñal, de un árbol

crujieron los secos brazos.

Tuve miedo y te llamé:

“¡Amado, apresura el paso!

 

Tengo miedo y tengo amor,

¡amado, el paso apresura!”.

Iba espesando la noche

y creciendo mi locura.

 

Me olvidé de que te hicieron

sordo para mi clamor;

me olvidé de tu silencio

y de tu cárdeno albor;

 

de tu inerte mano torpe

ya para buscar mi mano;

¡de tus ojos dilatados

del inquirir soberano!

 

La noche ensanchó su charco

de betún; el agorero

búho con la horrible seda

de su ala rasgó el sendero.

 

No te volveré a llamar,

que ya no haces tu jornada;

mi desnuda planta sigue,

la tuya está sosegada.

 

Vano es que acuda a la cita

por los caminos desiertos.

¡No ha de cuajar tu fantasma

entre mis brazos abiertos!

 

Gabriela Mistral

7 de abril 1889

Vicuña – Chile

MUJERES CONDENADAS

 

MUJERES CONDENADAS

 

Como bestias inmóviles tumbadas en la arena,

vuelven sus ojos hacia el marino horizonte,

y sus pies que se buscan y sus manos unidas,

tienen desmayos dulces y temblores amargos.

 

Las unas, corazones que aman las confidencias

En el fondo del bosque donde el arroyo canta,

Deletrean el amor de su pubertad tímida

Y marcan en el tronco a los árboles tiernos;

 

Las otras, como hermanas, andan graves y lentas,

A través de las peñas llenas de apariciones;

Donde vio san Antonio surgir como la lava

Aquellas tentaciones con los senos desnudos;

 

Y las hay, que a la luz de goteantes resinas,

En el hueco ya mudo de los antros paganos,

Te llaman en auxilio de su aulladora fiebre.

¡Oh Baco, que adormeces todas las inquietudes!

 

Y otras, cuyas gargantas lucen escapularios,

Que, un látigo ocultando bajo sus largas ropas,

Mezclan en las umbrías y solitarias noches,

La espuma del placer al llanto del suplicio.

 

Oh vírgenes, oh monstruos, oh demonios, oh mártires,

De toda realidad desdeñosos espíritus,

Ansiosas de infinito, devotas, sastiresas,

Ya crispadas de gritos, ay deshechas en llanto.

 

Vosotras, a quien mi alma persiguió en tal infierno,

¡Hermanas mías!, os amo y os tengo compasión,

Por vuestras penas sordas, vuestra insaciable sed

y las urnas de amor que vuestro pecho encierra.

 

Charles Baudelaire

9 de abril de 1821

Paris – Francia

domingo, 5 de abril de 2026

A PESAR DE TODO ME LEVANTO

A PESAR DE TODO ME LEVANTO

 

Puedes escribirme en la historia

con tus amargas, torcidas mentiras,

puedes arrojarme al fango

y aún así, como el polvo, yo me levanto.

 

¿Mi destino te molesta?

¿Por qué estas ahí quieto, apesadumbrado?

Porque camino

como si fuera dueña de pozos petroleros,

bombeando en la sala de mi casa.

 

Como lunas y como soles,

con la certeza de las mareas,

como las esperanzas brincando alto.

Así, yo me levanto.

 

¿Me quieres ver destrozada?

¿Con la cabeza agachada y los ojos bajos,

los hombros caídos como lágrimas,

debilitados por mi llanto desconsolado?

 

¿Mi arrogancia te ofende?

No te tomes tan a pecho

que yo ría como si tuviera minas de oro,

excavándose en el mismo patio de mi casa.

 

Puedes dispararme con tus palabras,

puedes herirme con tus ojos,

puedes matarme con tu odio,

y aún así, como el aire, yo me levanto.

 

¿Mi sensualidad te molesta?

¿Surge como una sorpresa

que yo baile como si tuviera diamantes

ahí, donde se encuentran mis muslos?

 

De las barracas de la vergüenza de la historia,

yo me levanto.

Desde el pasado enraizado en dolor,

yo me levanto.

Soy un océano negro, amplio e inquieto,

manando,

me extiendo, sobre la marea.

 

Dejando atrás noches de temor, de terror.

Me levanto,

a un amaneces maravillosamente claro,

me levanto,

brindado los regalos, legados por mis ancestros.

Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.

Me levanto

Me levanto.

Me levanto.

 

Maya Angelou

4 de abril de 1928

San Luis – Missouri - EEUU


sábado, 4 de abril de 2026

MUJER HECHA PEDAZOS

 


MUJER HECHA PEDAZOS

 

En la morgue del ensueño

pertinaz ilusión refrigera

entre prismas de hielo,

bocas pintadas,

palabras pintadas,

ojos azules,

miradas celestiales

de mujeres telescopiadas

en catástrofes de recuerdos.

 

Hembra triangulizada

más acá de la cuarta dimensión

entre un mañana y un ayer y una simple intersección.

 

Sus pies trotamundos

vislumbran mis temores de reojo,

en tremedales y profundos,

cuña de bermellón el tacón rojo.

 

Mientras miran de soslayo

sus ojos de niño en la cuna

con influencias maléficas de rayo

de luna.

 

El espeso carmín de los labios

tapió un ansia de comulgar

y avivó en ellos los resabios

de besar y de suspirar.

 

De su espíritu la penuria

resplandece y se aladiniza,

cuando sus lágrimas irisa

recóndito ardor de lujuria

bajo un antifaz de sonrisa.

 

Sólo ella filaba esa nota

que como suspiro brota,

tiembla en ansia entrecortada

y en un sollozo por fin rota,

se astilla en una carcajada…

 

La llama de la hoguera de Thais

crepita una canción de París,

con fuego sobre el caos rubrica

la cadera de cierta chica,

suspira un hipo de pasión

y, boca llena de pavesas

y de sangre del corazón,

 

tú, mi propia vida, bostezas

como un horno de cremación…

 

Juan José Tablada

3 de abril de 1871

Ciudad de México –México

SI SOÑARAS SIEMPRE, SI AMARAS...



SI SOÑARAS SIEMPRE, SI AMARAS…

 

Si soñaras siempre, si amaras

olvidándote, abandonándote…

 

Pensaría por ti las cosas

dejando que me las soñases.

Con mi velar y tu soñar

el camino sería fácil.

Yo daría los nombres justos

a los sueños que deshojases.

Encontraría para ellos

la voz que los encadenase,

la forma exacta, la palabra

que los llena de claridades.

Me acercaría hasta ti como

si fueses una orilla madre.

 

Y qué descaso dar al alma

sombras que el alma apenas sabe.

Yo no diría de ti: era

blanca y hermosa y joven y ágil;

tenía bellos ojos tristes

abiertos sólo a realidades.

Yo diría de ti: es mi fresca

raíz que de los sueños nace,

la música de mis palabras,

el hondo canto inexplicable,

la prodigiosa primavera

que en las hojas recientes arde,

el corazón caliente que ama

olvidándose, abandonándose.

 

Tú lo sabrás un día. Entonces

será demasiado tarde.

 

José Hierro

3 de abril de 1922

Madrid


A FILENO



A FILENO

Fileno: seudónimo del poeta sevillano Félix José Reinoso

 

Celmira, libre o esclava

de la pasión más funesta.

De ser de Fileno amiga

hace la firme promesa.

Esto Fileno, te basta,

con mis secretos me deja,

no quieras romper la nube

que mi existencia rodea.

Soy infeliz; mas la causa

no adivinarla pretendas

que mil veces ni yo misma

he podido comprenderla.

 

Vicenta Maturana y Gutiérrez

6 de junio de 1793

Cádiz


jueves, 2 de abril de 2026

MÁS ALLÁ DEL AMOR

 


MÁS ALLÁ DEL AMOR

 

Todo nos amenaza:

el tiempo, que en vivientes fragmentos divide

al que fui

del que seré,

como el machete a la culebra;

la conciencia, la transparencia traspasada,

la mirada ciega de mirarse mirar;

las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba

el agua, la piel;

nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,

murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.

 

Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,

ni el delirio y su espuma profética,

ni el amor con sus dientes y uñas nos bastan.

Más allá de nosotros,

en las fronteras del ser y el estar,

una vida más vida nos reclama.

 

Afuera la noche respira, se extiende,

llena de grandes hojas calientes,

de espejos que combaten:

frutos, garras ojos, follajes,

espaldas que relucen,

cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.

 

Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,

de tanta vida que se ignora y se entrega:

tú también perteneces a la noche.

Extiéndete, blancura que respira,

late, oh estrella repartida,

copa,

pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,

pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.

 

Octavio Paz

31 de marzo de 1914

Ciudad de México – Mejico