MUJER HECHA
PEDAZOS
En la
morgue del ensueño
pertinaz
ilusión refrigera
entre
prismas de hielo,
bocas
pintadas,
palabras
pintadas,
ojos
azules,
miradas
celestiales
de
mujeres telescopiadas
en
catástrofes de recuerdos.
Hembra triangulizada
más acá
de la cuarta dimensión
entre un
mañana y un ayer y una simple intersección.
Sus pies
trotamundos
vislumbran
mis temores de reojo,
en
tremedales y profundos,
cuña de
bermellón el tacón rojo.
Mientras miran
de soslayo
sus ojos
de niño en la cuna
con
influencias maléficas de rayo
de luna.
El espeso
carmín de los labios
tapió un
ansia de comulgar
y avivó
en ellos los resabios
de besar
y de suspirar.
De su espíritu
la penuria
resplandece
y se aladiniza,
cuando
sus lágrimas irisa
recóndito
ardor de lujuria
bajo un
antifaz de sonrisa.
Sólo ella
filaba esa nota
que como
suspiro brota,
tiembla
en ansia entrecortada
y en un
sollozo por fin rota,
se
astilla en una carcajada…
La llama
de la hoguera de Thais
crepita
una canción de París,
con fuego
sobre el caos rubrica
la cadera
de cierta chica,
suspira
un hipo de pasión
y, boca
llena de pavesas
y de
sangre del corazón,
tú, mi
propia vida, bostezas
como un
horno de cremación…
Juan José
Tablada
3 de
abril de 1871
Ciudad de
México –México









