lunes, 7 de septiembre de 2026

CONTRAPOSICIONES Y TORMENTOS DE SU AMOR

 


CONTRAPOSICIONES Y TORMENTOS DE SU AMOR

 

Osar, temer, amar y aborrecerse

alegre con la gloria atormentarse;

de olvidar los trabajos olvidarse;

entre llamar arder, sin encenderse;

 

con soledad entre la gente verse,

y de la soledad acompañarse;

morir continuamente, no acabarse;

perderse, por hallar con qué perderse;

 

ser Fúcar de esperanzas sin ventura,

gastar todo el caudal en sufrimientos,

con cera conquistar la piedra dura,  

 

son efectos de Amor en mis lamentos;

nadie le llame dios, que es locura;

que más son de verdugo sus tormentos.

 

Francisco de Quevedo

14 de septiembre de 1580

Madrid

Cuadro de Jean Honoré Fragonard

domingo, 6 de septiembre de 2026

EN TI ME QUEDO

 


EN TI ME QUEDO

 

De vuelta de una gloria inexistente,

después de haber avanzado un paso hacia ella,

retrocedo a velocidad indecible,

alegre casi como quien dobla la esquina de la

calle donde hay una reyerta,

llorando avergonzado como el adolescente

hijo de viuda sexagenaria y pobre

expulsado de la escuela vespertina en la que era becario.

Estoy aquí,

donde yo siempre estuve,

donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.

 

La soledad es un farol certeramente apedreado:

sobre ella me apoyo.

 

La esperanza es el quicio de una puerta

de la casa que fue desarraigada

de sus cimientos por los huracanes:

quicio-resquicio por donde entro y salgo

cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio),

del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo),

del todo (me haces daño) al nada (me lastima).

 

No importa, sin embargo.

 

Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente

la distancia que separa Tokio de Copenhague,

pero con más rapidez todavía

me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros

de mí mismo,

de prisa,

muy de prisa,

en un abrir y cerrar de ojos,

en sólo una diezmilésima de segundo,

lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora,

que me permite,

si mis cálculos son correctos,

estar en este instante aquí,

después mucho más lejos,

mañana en un lugar sitio a casi mil millas,

dentro de una semana en cualquier parte

de la esfera terrestre,

por alejada que os parezca ahora.

Consciente de esa circunstancia,

en muchas ocasiones emprendo largos viajes;

pero apenas me desplazo unos milímetros

hacia los destinos más remotos,

la nostalgia me muerde las entrañas,

y regreso a mi posición primera

alegre y triste a un tiempo

-como dije al principio:

alegre,

porque sé que tú eres mi patria,

amor mío;

y triste,

porque toda patria, para los que la amamos

-de acuerdo con mi personal experiencia de la patria-

tiene también bastante de presidio.

 

Así,

en ti me quedo,

paseo largamente tus piernas y tus brazos

asciendo hasta tu boca, me asomo

al borde de tus ojos

doy la vuelta a tu cuello,

desciendo por tu espalda, 

cambio de ruta para recorrer tus caderas,

vuelvo a empezar de nuevo,

descansando en tu costado,

miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,

digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,

y si cierras los ojos cierro también los míos,

y me duermo a tu sombra como si siempre fuera

verano,

amor,

pensando vagamente

en el mundo inquietante

que se extiende –imposible- detrás de tu sonrisa.

 

Ángel González

6 de septiembre de 1925

Oviedo

 

AMOR CONTRA AMOR

 


AMOR CONTRA AMOR

 

Me preguntan los hombres: “¿No has dudado?”

¡Cómo pude dudar, pues te sentí!

¡Si fuiste mi tormento exasperado,

si con hierro candente me has sellado

para ti!

 

Te combatí las noches y los días,

quise olvidar tu amor; ¡no lo logré!

Después de cada crisis resurgías.

Inexorablemente me decía:

“Sígueme”.

 

Nadie sospechará lo que he sufrido.

¡Tú lo sabes, Señor!

Nunca quieras echar en el olvido

que todo el drama de mi vida ha sido,

la lucha del amor contra el Amor.

 

Cristina de Arteaga

6 de septiembre de 1902

Zarauz

viernes, 4 de septiembre de 2026

ES OLVIDO



ES OLVIDO

 

Juro que no recuerdo ni su nombre,

Mas moriré llamándola María,

No por simple capricho de poeta:

Por su aspecto de plaza de provincia

¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,

Ella una joven pálida y sombría.

Al volver una tarde del Liceo

supe de la su muerte inmerecida,

nueva que me causó tal desengaño

que derramé una lágrima al oírla.

Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!

Y eso que soy persona de energía.

Si he de conceder crédito a lo dicho

por la gente que trajo la noticia

debo creer, sin vacilar un punto,

que murió con mi nombre en las pupilas.

Hecho que me sorprende, porque nunca

fue para mí otra cosa que una amiga.

Nunca tuve con ella más que simples

relaciones de estricta cortesía,

nada más que palabras y palabras

y una que otra mención de golondrinas.

La conocí en mi pueblo (de mi pueblo

sólo queda una puñado de cenizas),

pero jamás ví en ella otro destino

que el de una joven triste y pensativa

tanto fue así que hasta llegué a tratarla

con el celeste nombre de María,

circunstancia que prueba claramente

la exactitud central de mi doctrina.

Puede ser que una vez la haya besado,

¡Quién es el que no besa a sus amigas!

Pero tened presente que lo hice

sin darme cuenta bien de lo que hacía.

No negaré, eso sí, que me gustaba

su inmaterial y vaga compañía

que era como el espíritu sereno

que a las flores domésticas anima.

Yo no puedo ocultar de ningún modo

la importancia que tuvo su sonrisa

ni desvirtuar el favorable influjo

que hasta en las mismas piedras ejercía.

Agreguemos, aún, que de la noche

fueron sus ojos fuente fidedigna.

Mas, a pesar de todo, es necesario

que comprendan que yo no la quería

sino con ese vago sentimiento

con que a un pariente enfermo se designa.

Sin embargo sucede, sin embargo

lo que a esta fecha aún me maravilla,

ese inaudito y singular ejemplo

de morir con mi nombre en las pupilas,

ella, múltiple rosa inmaculada,

ella que era una lámpara legítima.

Tiene razón, mucha razón, la gente

que se pasa quejando noche y día

de que el mundo traidor en que vivimos

vale menos que rueda detenida:  

mucho más honorable es una tumba,

vale más una hoja enmohecida.

Nada es verdad, aquí nada perdura,

ni el color del cristal con que se mira.

 

Hoy es un día azul de primavera,

creo que moriré de poesía,

de esa famosa joven melancólica

no recuerdo ni el nombre que tenía.

Sólo sé que pasó por este mundo

como una paloma fugitiva:

la olvidé sin quererlo, lentamente,

como todas las cosas de la vida.

 

Nicanor Parra

5 de septiembre de 1914

La Reina – Chile

 


miércoles, 2 de septiembre de 2026

HOY LO CONFESARÉ TODO

 


HOY LO CONFESARÉ TODO

 

 

Nací en un barrio.

“Crecí en sus veredas

un día alcé vuelo

soñando triunfar”.

Hoy no puedo volver

ni pobre ni vencido.

 

Tengo sobre mi escritorio

algunas fotografías

papeles y poemas

mi suerte está echada.

 

Jugaba a los juegos más o menos

ganaba con algunos

perdía con algunos.

No trepé nunca a un árbol

me daban vértigo la hamaca

y el tobogán

jugaba bien al monte

y a la Troya y a la rayuela

jugaba con las minas.

Ellas me tocaban siempre

y a veces yo las tocaba.

 

Cada vez que abría los ojos

me daba cuenta que para mí

no había porvenir.

 

Era demasiado delgado

miraba siempre de frente

y sonreía.

 

Después vino el billar.

Apoyaba mi mano en el paño

con firmeza

como con las mujeres

sin contemplaciones.

Dejaba que el cigarrillo

me quemara la boca

me hacía el distraído

y miraba a los rivales.

Mi manera de andar era sublime

ganaba casi siempre.

Jugando al billar era irresistible.

 

Fumaba y soñaba

durante todo el día

con una vieja rica

quería conocer el mar

hubiera dado mi vida

por un día en el mar.

 

Recuerdo todo a pleno sol

el sol en las orejas

dentro de la camisa

debajo de los brazos

entre las piernas

los pies llenos de sol.

 

Una mujer me dijo viejito

y me limpìó los mocos.

 

Después no me creyeron

querían ver las pruebas.

 

Tengo sobre mi escritorio

algunas fotografías

una máquina de escribir

la lámpara votiva

papeles y poemas

mi suerte esta echada.

 

El tango lo bailaba más o menos

con algunas mujeres podía

con algunas mujeres no podía.

Pero tenía una mirada

una tristeza en la mirada

y escribía poemas.

 

Miguel Oscar Menassa    

Cuadro: "Amores en libertad" de Miguel O. Menassa 

 

lunes, 31 de agosto de 2026

AUSENCIA



AUSENCIA

 

No tienes quien te bese

tus labios de grana,

ni quien tu cintura elástica estreche,

dice tu mirada.

 

No tienes quien hunda

Las manos amantes

en tu pelo hermoso, y a tus ojos negros

no se asoma nadie.

 

Dice tu mirada

que de noche, a solas,

suspiras y dices en la sombra tibia

las terribles cosas…

 

Las cosas de amores

que nadie ha escuchado,

esas que se dicen los que bien se quieren

a eso de las cuatro.

 

A eso de las cuatro

de la madrugada,

cuando invade un poco de frío la alcoba

y clarea el alba.

 

Cuando yo me acuesto,

fatigado y solo,

pensando en tus labios de grana, en tu pelo

y en tus ojos negros…

 

Manuel Machado

19 de agosto de 1874

Sevilla


domingo, 30 de agosto de 2026

LA AUSENCIA DEL OLVIDO


 

LA AUSENCIA DEL OLVDO

A  Lola

 

Iba llorando la Ausencia

Con el semblante abatido

Cuando se encontró en presencia

Del Olvido,

Que al ver su faz marchitada,

Le dijo con voz turbada:

Sin colores,

-“Ya no llores niña bella,

ya no llores.

Que si tu contraria estrella

Te oprime incansable y ruda

Yo te prometo mi ruda

Contra tu mal y contra ella”.

 

Oyó la Ausencia llorando

La propuesta cariñosa,

Y los ojos enjugando

Ruborosa,

-“Admito lo que me ofreces

y que en vano

he buscado tantas veces,

yo que triste y sin ventura,

la copa de la amargura

he apurado hasta las heces”

 

Desde entonces, Lola bella,

Cariñosa y anhelante

Vive el Olvido con ella,

Siempre amante;

Y la Ausencia ya ni gime,

Ni doliente

Recuerda el mal que la oprime;

Que un amor ha concebido

Tan ardiente

Por el anciano querido,

Que si su penas resiste,

Suspira y llora muy triste

Cuando la deja el Olvido.

 

Manuel Acuña Narro

27 de agosto de 1849

Saltillo - México 

viernes, 28 de agosto de 2026

AMIGA, MI LARARIO ESTÁ VACÍO...

 


AMIGA, MI LARARIO ESTÁ VACÍO…

 

Amiga, mi larario está vacío:

desde que el fuego del hogar no arde,

nuestros dioses huyeron ante el frío;

hoy preside en sus tronos el hastío

las nupcias del silencio y de la tarde.

 

El tiempo destructor no en vano pasa;

los aleros del patio están en ruinas;

ya no forman allí su leve casa,

con paredes convexas de argamasa

y tapiz del plumón, las golondrinas.

 

¡Qué silencio el del piano! Su gemido

ya no vibra en los ámbitos desiertos;

los nocturnos scherzos han huido…

¡Pobre jaula sin aves! ¡Pobre nido!

¡Misterioso ataúd de trinos muertos!

 

¡Ah, si vieras tu huerto! Ya no hay rosas,

ni lirios, ni libélulas de seda,

ni cocuyos de luz, ni mariposas…

Tiemblan las ramas del rosal, medrosas;

el viento sopla, la hojarasca rueda.

 

Amiga, tu mansión está desierta;

el musgo verdinegro que decora

los dinteles ruinosos de la puerta,

parece una inscripción que dice: ¡Muerta!

El cierzo pasa, y suspirando: ¡Llora!

 

Amado Nervo

27 de agosto de 1870

Tepic – México

jueves, 27 de agosto de 2026

HUYO DE TI, Y A TUS UMBRALES LLEGO



HUYO DE TI, Y A TUS UMBRALES LLEGO

 

Huyo de ti, y a tus umbrales llego,

como tú infieles, Gala, y temo hallarte;

triste, que busco en los peligros parte

fiel y segura para mi sosiego.

 

Puédenlo ser tus fraudes, no lo niego;

mas viéndote, ¿quién pudo desarmarte?

Ya mis nuevas defensas quiso al arte,

y  a tu pérfido antojo las entrego.

 

Yo moriré quejoso y tuyo, Gala,

habiendo  sido fábula increíble

de fe indiscreta y vergonzosa pena.

 

¡Oh justicia de amor! ¡Qué no es posible

avenirme contigo aunque seas buena,

ni dejarte de amar, aunque seas mala!

 

Bartolomé Leonardo de Argensola

26 de agosto de 1562

Barbastro (Huesca)


miércoles, 26 de agosto de 2026

LA HOGUERA

 


LA HOGUERA

A Paul-Napoleón Roinard

 

 

Tiré en el noble fuego

que  transporto y adoro

vivas manos y mismo fuego

ese pasado esas cabezas de muertos

llama hago lo que tú quieres

 

Ese galope repentino de las estrellas

No siendo más que en lo que se convertirá

Se mezcla con el macho relincho

De los centauros en sus acaballaderos

Y de los grandes lamentos vegetales

 

Dónde están esas cabezas que yo tenía  

Dónde el Dios de mi juventud

El amor se ha vuelto malo

Que en la hoguera las llamas renazcan

Mi alma al sol se desnuda

 

En las llanura han crecido llamas

Nuestros corazones cuelgan de los limoneros

Las cabezas cortadas que me aclaman

Y los astros que han sangrado

No son sino cabezas de mujeres

 

El río prendido con alfileres sobre la ciudad

Te fija como una prenda

Partiendo del anfión dócil

Padeces todos los tonos encantadores

Que vuelven ágiles las piedras.

 

Guillaume Apollinaire

26 de agosto de 1880

Roma – Italia