martes, 21 de abril de 2026

SOY COMO SOY

 

 


SOY COMO SOY

 

Soy como soy,

así me hicieron.

Cuando me río,

me río a carcajadas.

Amo al que me ama

y es problema mío

si no amo siempre al mismo.

Soy como soy,

me hicieron así:

¿qué más quieren ustedes

qué más quieren de mí?

 

Me hicieron para gustar

y no ha nada que hacer:

uso los tacos demasiado altos

y mi cintura es demasiado arqueada,

tengo los pechos demasiado duros

¿Qué le vamos a hacer?

Soy como soy,

le gusto a quien le gusto,

¿qué le vamos a hacer?

Sí, a mí me pasó:

me enamoré de alguien

y ese alguien me amó,

como aman los chicos,

que aman y ya está:

que aman y ya está.

¿Para qué cuestionarme

si estoy para gustarles

y no hay nada que hacer?

 

Jacques Prèvert

Cuadro de Camille Pissarro 

 

lunes, 20 de abril de 2026

CANCIÓN AMOROSA



CANCIÓN AMOROSA

 

Cansados ojos míos,

ayudadme a llorar el mal que siento,

hechos corrientes ríos

daréis algún alivio a mi tormento

que tanto me atormenta.

Llora el perdido gusto

que ya tuvo otro tiempo el alma mía,

y el eterno disgusto

en que vive muriendo noche y día;

que estando mi alegría

de vosotros ausente,

es justo que lloréis eternamente.

¡Que viva yo pensando

por quien tanto de amarme se desdeña!;

que cuando estoy llorando

haga tierna señal la dura peña,

y que a su zahareña

condición no la mueven

las tiernas lluvias que mis ojos llueven!

¡Sombras que en noche oscura

habitáis de la tierra el hondo centro,

decidme ¿por ventura

iguala con mi mal el de allá dentro?

Mas ¡ay! que nunca encuentro

ni aún en el mismo infierno

tormento igual a mi tormento eterno.

¿Cuándo tendrá, alma mía,

la tenebrosa noche su ausencia

saldrá el alegre sol de tu presencia?

Mas ¿Quién tendrá paciencia?

Que es la esperanza amarga

cuando el mal es prolijo y ella es larga.

¡Oh tu, sagrado Apolo,

que del alegre oriente al triste ocaso,

el uno y el otro polo

del cielo vas midiendo paso a paso,

¿has descubierto acaso

desde tu sacra cumbre

el hemisferio a quien mi sol da lumbre?

Diráste, si lo esconde

en sus dichosas faldas el aurora,

lo mal que corresponde

a aquesta alma cautiva, que le adora;

y como siempre mora

dentro el pecho mío,

tan abrasado cuando el frío es frío.

Infierno de mis penas,

fiero verdugo de mis tiernos años,

que con fuertes cadenas

tienes el alma presa en tus engaños,

donde los desengaños,

aunque se ven tan ciertos

cuando llegan al alma llegan muertos.

Yo viviré sin verte

penando, si tú gustas que así viva,

o me daré la muerte,

si muerte pide tu piedad esquiva;

bien puedes esa altiva

frente ceñir de gloria

que amor te ofrece cierta la victoria.

Tuyos son mis despojos

adorna las paredes de tu templo;

que tus divinos ojos

vencedores del mundo los contemplo;

ellos serán ejemplo

de ingratitud eterna,

¡Ay ojos, quién os viera!

Que no hubiera pasión tan inhumana

que no se suspendiera

con vista tan divina y soberana.

Quedara tan ufana,

que el pensamiento mío

cobrara nuevas fuerzas, nuevo brío.

Si amor, que me transforma,

quitándome el pesado y triste velo,

me diera nueva forma,

volara, cual espíritu, a mi cielo,

y no abatiera el vuelo,

que yo rompiera entonces

de cualquier imposible duros bronces.

No estuviera seguro

el monte más excelso y levantado,

ni el más soberbio muro,

de ser por mis ardides escalado,

y a despecho del hado,

descendiera, por verte,

al reino oscuro de la oscura muere.

Mil veces imagino

gozando tu presencia, en dulce gloria,

y con gozo divino

renueva el alma su pasada historia;

que con esa memoria

se engaña el pensamiento,

y en parte se suspende el mal que siento.

Mas como luego veo

que es falsa imagen, que cual sombra huye,

aumentase el deseo,

y ansias mortales en mi pecho influye,

con que el vivir destruye:

que amor en mil maneras

me da burlando el bien, y el mal de veras.

Canción, de aquí no pases,

cese tu triste canto;

que se deshace el alma en triste llanto.

 

Cristobalina Fernández de Alarcón

1576 – 1646

Antequera (Málaga)


domingo, 19 de abril de 2026

BAILE DE MÁSCARAS

 


BAILE DE MÁSCARAS

 

Los fantasmas del rumor sueñan con sangre de verbos,

sus cadenas acompañan la melodía de los cuerpos

y atados al viento de las máscaras bailan los paréntesis vacíos.

 

Los fantasmas del temor preñan el vértigo inesperado

del anochecer declamando al piano del amanecer,

los pentagramas sencillos en los huesos del pasado.

 

Los fantasmas del humor madrugan sus espaldas

con besos y caricias en ciudades sin palaciegos

con la virtuosa sombra que yace oculta de pasión.

 

Los fantasmas del clamor no gastan riquezas extrañas

ni los vicios propios usan monedas en su incesante rodar.

Son invisibles como la mirada de una mujer

en los párpados ciegos del hombre dormido.

Viven inhóspitos, sueñan en las tabernas del camino

y pasean sus eslabones de pública subasta

llenando la chistera con la magia de flores silvestres.

 

Los fantasmas del amor frente al espejo desnudan

el pecho cantando lo inolvidable

y después sonríen la blanca tersura del papiro

dejando su rastro bajo la almohada del tiempo.

 

Encontraréis fantasmas burlando la frontera de la razón,

bailando con máscaras y haciendo el amor con palabras.

 

Carlos Fernández del Ganso

17 de abril de 1958

Madrid

Cuadro de Carlos Fernández del Ganso 

ROMANCE AL BUEN EMPLEO DEL TIEMPO


 

 

¡Oh cuánto pierde quien pierde

el preciosísimo tiempo!

¡Oh cuánto gana quien gana

sus instantes y momentos!

 

Toda la plata y el oro

y diamantes de más precio

no valen lo que un instante

que se gasta para el cielo.

 

¡Oh tiempo, riqueza suma

a quien te estima! Yo creo

que ni un solo respirar

no le exhale sin provecho.  

 

¡Oh infelicísima vida

la que he gastado sin miedo

de la cuenta que he de dar

del instante más pequeño!

 

Las coronas y las mitras,

y aun las tiaras, es cierto

que son la misma desgracia

si desperdician el tiempo.

 

¡Oh si licencia les dieran

a los que gastaron, necios,

el tiempo, sin granjear

que volviesen a sus cuerpos!

 

Con provechosa codicia,

divinamente avarientos,

guardarían los instantes

como antes los dineros.

 

Para adquirir y ganar

vivimos este destierro,

y nuestros censos y juros

son los espacios del tiempo.

 

Depende una eternidad

de solo un instante incierto:

¿Pues cómo se pasa instante

sin dar pasos a coeterno?

 

¡Oh si me diesen a mí

tiempo en que llorar el tiempo

que tan sin cuenta he gastado

todo lo mejor del tiempo!

 

De mi tiempo mal gastado,

Dios mío, a aquel tiempo apelo

que dispuso tu piedad

el que yo llegase a tiempo.

 

A sus vanas alegrías

llama el malo pasatiempos,

y tiempos que así se pasan

traerán tristeza a su tiempo.

 

¡Oh si todos entendiesen

el que no es ahora tiempo

de gozar! Que al padecer

sea dedicado este tiempo.

 

Sor Marcela de San Félix

8 de marzo de 1605

Toledo

martes, 14 de abril de 2026

SONETO

 

SONETO

 

Ya ha salido el invierno: albricias, flores,

árboles, fuentes, prados y arroyuelos,

que del rigor de sus helados velos

os saca el mayo derramando amores!

 

Ya  os cantan dulcemente ruiseñores

llenos de gusto y libres de desvelos,

y liberales los impíreos cielos

os dan la variedad de mil colores.

 

Ya compone los bellos cuadros Flora,

desafiando el arte a la natura,

a quien vence la hermosa jardinera

 

que por la vista alegra y enamora,

el alma suspendiendo en la hermosura

de la verde y galante primavera.

 

Leonor de la Cueva y Silva

1611-1705

Medina del Campo (Valladolid)

 

lunes, 13 de abril de 2026

ESOS LOCOS FURIOSOS INCREÍBLES

 

ESOS LOCOS FURIOSOS INCREÍBLES

 

Llegan apresurados y nunca dicen para qué

ni de dónde proceden

y enseguida te piden dos mil francos

que casi siempre te han de devolver

o te quitan la toalla sin respeto

cuando te estás duchando

se ponen la colonia los polvos el masaje

la loción de tu novio o de tu hija

te arrastran a lugares espantosos o bellos

y ni siquiera piden tu opinión

y beben prodigiosamente se ponen a cantar

en cualquier parte

o arman la del gran dios en un bar miserable

y por motivos nimios

siempre siempre avasallan te compran un sombrero

o unas flores

y un día salen al galope hacia los infiernos

qué desastre.

 

Señora caballero muchachita asustada

militante de un partido ecologista:

si se tropieza usted con uno de esos

locos furiosos increíbles

no le deje escapar llévelo a casa

son tiernos como niños

a veces tienen frío quién sabe si es porque

les han pegado duro

duermen poco se lavan todo el rato y son muy

besucones y mirones

pero cuidan los libros sacan todas las noches

el cubo de basura a la escalera

y están sólo pendientes de tener siempre

un cenicero al lado.

 

Tienen por fin el gran inconveniente:

se van mas vuelven pronto

duran toda la vida.

 

José Agustín Goytisolo

13 de abril de 1928

Barcelona

domingo, 12 de abril de 2026

SONETO AL TEMOR

SONETO AL TEMOR

 

Deja vivir, Temor, a mi esperanza,

que apenas nace cuando apenas muere;

y si no ha de lograr, deja que espere,

ya que está el bien del mal en la tardanza.

 

No tengo en sus promesas confianza,

mas le agradezco que adularme quiere;

no estorbes que me engañe si pudiere,

fingiendo que en mi mal habrá mudanza.

 

Si esperar la esperanza me entretiene,

deja tan corto alivio a mi tormento

que por lisonja el gusto lo previene.

 

No me niegues, Temor, tan corto aliento;

ya sé que el concederte me conviene,

que es seguir la esperanza, asir el viento.

 

Catalina Clara Ramírez de Guzmán

1618 – 1684

Badajoz


sábado, 11 de abril de 2026

AUSCHWITZ



AUSCHWITZ

(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

 

Esos poetas infernales,

Dante, Blake, Rimbaud…

Que hablen más b ajo…

¡Que se callen!

Hoy

cualquier habitante de la tierra

sabe mucho más del infierno

que esos tres poetas juntos.

Ya sé que Dante toca muy bien el violín…

¡Oh, el gran virtuoso!...

Pero que no pretenda ahora

con sus tercetos maravillosos

y sus endecasílabos perfectos

asustar a ese niño judío

que está ahí, desgajado de sus padres…

Y solo.

¡Solo.

Aguardando su turno

en los hornos crematorios de Auschwitz.

Dante.. tú bajaste a los infiernos

con Virgilio de la mano

(Virgilio, “gran cicerone”)

y aquello vuestro de la Divina Comedia

fue una aventura divertida

de música y turismo.

Esto es otra cosa… otra cosa…

¿Cómo te explicaré?

¡Si no tienes imaginación!

Tú… no tienes imaginación,

acuérdate que en tu “Infierno”

no hay un niño siquiera…

Y ese que ves ahí…

Está solo

¡Solo! Sin cicerone…

Esperando que se abran las puertas del infierno

que tú ¡pobre florentino!

No pudiste siquiera imaginar.

Esto es otra cosas… ¿cómo te diré?

¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín.

Aquí se rompen las cuerdas de todos

los violines del mundo.

¿Me habéis entendido, poetas infernales?

Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud…

¡Hablad más bajo!

¡Tocad más bajo!... ¡Chist!...

¡¡Callaos!!

Yo también soy un gran violinista…

Y he tocado en el infierno muchas veces…

Pero ahora aquí…

Rompo mi violín… y me callo.

 

León Felipe

11 de abril de 1884

Tábara (Zamora)


viernes, 10 de abril de 2026

TODO SE HA MUERTO YA CUANDO CONTEMPLO...

  


TODO SE HA MUERTO YA CUANDO CONTEMPLO…

 

Todo se ha muerto ya cuando contemplo

tus senos de ceniza entre las hojas

doradas de un silencio

grave como la espada vertical

con que todo se corta.

 

Cuando contemplo el cáliz de tu rostro,

mi graal absoluto,

tan lejos en espacio como en tiempo

y en su combinación de alejamiento

intrínseco.

Cuando contemplo el fuego de tus brazos

ardiendo entre los dólmenes que sueñan

bajo la luz verdosa de los claros

del bosque.

 

Toco tu corazón con mis palabras

que apenas son humanas por tan ciegas

y mudas en lo inútil;

porque grabar estelas es trabajo

de enterrador y no de amante.

 

Juan Eduardo Cirlot

9 de abril de 1916

Barcelona

miércoles, 8 de abril de 2026

LA ESPERA INÚTIL

 



LA ESPERA INÚTIL

 

Yo me olvidé que se hizo

ceniza tu pie ligero,

y, como en los buenos tiempos,

salí a encontrarte al sendero.

 

Pasé, valle, llano y río

y el cantar se me hizo triste.

La tarde volcó su vaso

de luz ¡y tú no viniste!

 

El sol fue desmenuzando

su ardida y muerta amapola;

flecos de niebla temblaron

sobre el campo. ¡Estaba sola!

 

Al viento otoñal, de un árbol

crujieron los secos brazos.

Tuve miedo y te llamé:

“¡Amado, apresura el paso!

 

Tengo miedo y tengo amor,

¡amado, el paso apresura!”.

Iba espesando la noche

y creciendo mi locura.

 

Me olvidé de que te hicieron

sordo para mi clamor;

me olvidé de tu silencio

y de tu cárdeno albor;

 

de tu inerte mano torpe

ya para buscar mi mano;

¡de tus ojos dilatados

del inquirir soberano!

 

La noche ensanchó su charco

de betún; el agorero

búho con la horrible seda

de su ala rasgó el sendero.

 

No te volveré a llamar,

que ya no haces tu jornada;

mi desnuda planta sigue,

la tuya está sosegada.

 

Vano es que acuda a la cita

por los caminos desiertos.

¡No ha de cuajar tu fantasma

entre mis brazos abiertos!

 

Gabriela Mistral

7 de abril 1889

Vicuña – Chile