SABOR
De falsas
astrologías, de costumbres un tanto lúgubres,
vertidas
en lo inacabable y siempre llevadas al lado,
he conservado
una tendencia, un sabor solitario.
De conversaciones
gastadas como usadas maderas,
con
humildad de sillas, con palabras ocupadas
en servir
como esclavos de voluntad secundaria,
teniendo esa consistencia de la leche, de las semanas
muertas,
del aire
encadenado sobre las ciudades.
Quién puede
jactarse de paciencia más sólida?
La cordura
me envuelve de piel compacta
de un
color reunido como una culebra:
mis
criaturas nacen de un largo rechazo:
ay, con
un solo alcohol puedo despedir este día
que he
elegido, igual entre los días terrestres.
Vivo lleno
de una sustancia de color común, silenciosa
como una
vieja madre, una paciencia fija
como
sombra de iglesia o reposo de huesos.
Voy lleno
de esas aguas dispuestas profundamente,
preparadas,
durmiéndose en una atención triste.
En mi
interior de guitarra hay un aire viejo,
seco y
sonoro, permanecido, inmóvil,
como una
nutrición fiel, como humo:
un
elemento en descanso, un aceite vivo:
un pájaro
de rigor cuida mi cabeza:
un ángel
invariable vive en mi espada.
Pablo
Neruda
12 de
julio de 1904
Parral .
Chile



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