LA OTRA COPA DEL
BRINDIS
Al
principio ella fue una serena conflagración
un rostro
que no fingía ni siquiera su belleza
unas
manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel
memorable y convicta
una
mirada limpia sin traiciones
una voz
que caldeaba la risa
unos
labios nupciales
un
brindis
es
increíble pero a pesar de todo
él tuvo
tiempo para decirse
qué
sencillo y también
no
importa que el futuro
sea una oscura maleza
la manera
tan poco suntuaria
que escogieron
sus mutuas tentaciones
fue un
estupor alegre
sin culpa
ni disculpa
él se
sintió optimista
nutrido
renovado
tan lejos
del sollozo y la nostalgia
tan
cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo
sobre el vértice de musgo
tan
hallado en la espera
que
después del amor salió a la noche
sin luna
y no importaba
sin gente
y no importaba
sin dios
y no importaba
a
desmontar la anécdota
a
componer la euforia
a recoger
su parte del botín
mas su
mitad de amor
se negó a
ser mitad
y de
pronto él sintió
que sin
ella sus brazos estaban tan vacíos
que sin
ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin
ella su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis
y de
nuevo se dijo
qué
sencillo
pero ahora
lamentó
que el futuro fuera oscura maleza
sólo
entonces pensó en ella
eligiéndola
y sin
dolor sin desesperaciones
sin angustia
y sin miedo
dócilmente
empezó
como otras noches
a necesitarla.
Mario
Benedetti
14 de
septiembre de 1920
Montevideo
– Uruguay
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