LA MENTIRA
Sé que me
despreciáis; mas no os asombre
que os
diga que al hacerlo de tal suerte,
despreciaréis
de mí no más que el nombre,
pues vivo
en el espíritu del hombre,
y puedo
dar la vida y dar la muerte.
No podéis
despreciarme! Que es mi sino
vagar en
vuestros pechos siempre errante,
me rechazáis
mas me buscáis! Sin tino,
pues
deparada estoy por el destino
a ser
vuestra enemiga y vuestra amante.
Soy amada
cual soy aborrecida,
yo sé
engendrar el odio y el amor,
mi
destreza jamás se vio vencida,
que en
las lides más fuertes de la vida
vencer
supe la dicha y el dolor.
Queréis
huir de mi pero es en vano,
necesitáis
mi astucia y mi poder,
las leyes
del honor tengo en mi mano,
si yo
quiero, ennoblezco al más villano,
y al más
noble yo puedo envilecer.
Soy el
eje del mundo, y mis antojos
manejan
la indulgencia y la maldad;
no debo
merecer vuestros enojos
que la
verdad no ofrece mas que abrojos,
yo soy
menos cruel que la verdad.
Sin mi no
existiría la esperanza,
doy mi
vida y realidad a la ilusión,
soy el
arma mejor de la venganza,
vivo
entre la caricia y al acechanza,
después
de seros fiel me hacéis traición.
Yo sé
resucitar la fe perdida,
que el
ser a quien creéis y a quien amáis
me lleva
en sus palabras escondida,
si la
savia yo soy de vuestra vida,
decidme,
pues, por qué me despreciáis?
María
Teresa Roca de Togores
7 de
octubre de 1919
San Juan
de la Luz – Francia




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