domingo, 10 de mayo de 2026

ENTREGA

 

 


ENTREGA

 

Apartaos de mí, que me he arrancado

esa mitad de sombra a manos llenas

para arrojarla al sol con la alegría

con que se iza al viento una bandera.

 

Apartaos de mí, porque he lanzado

los caballos del sueño a la carrera

y un galopar de potros se desboca

como un golpe de sangre por mis venas.

 

Apartaos de mí, que estoy ardiendo

con la llama agitada de una tea.

Todos mis dioses se han venido abajo:

Sólo el momento y yo como una ofrenda.

 

Nuria Pares

1925 – 2010

Barcelona

sábado, 9 de mayo de 2026

CANCIÓN PARA UN POETA VIEJO



CANCIÓN PARA UN POETA VIEJO

A Vicente Aleixandre

 

Muy cerca de la vida. Así tu hablar.

Llegaste a viejo cual se llega al mar.

Azotado del viento y de los años

fuiste la vida, no sus desengaños.

Tu voz sonaba a viento y caracolas,

viejo de luz, hermano de las olas.

Conocimiento fue tu reposar.

Llegaste a viejo cual se llega al mar.

Llegaste a viejo cual se llega a ser

la luz delgada del amanecer.

La luz delgada del saber callar,

del saber conocer y callar.

Del saber esperar, callar, seguir

hasta las olas del saber vivir.

Hasta las olas del saber amar

profundamente y como es quieto el mar.

Y como es quieto el mar se pone en pie

la insurrección del nunca moriré.

Y así tu ser, escrito en agua y sal

y en viento fue, y en todo lo inmortal.

 

Carlos Bousoño

9 de mayo de 1923

Boal (Asturias)


miércoles, 6 de mayo de 2026

TÚ NO ENTRABAS

Poema de Mariana Romero-Nieva, leído en el homenaje en honor a la poeta, organizado por Océanos de Tinta en Santa María la Rica de Alcalá de Henares.  



TÚ NO ENTRABAS

 

Un rayo de sol desnudo

me despertó la mañana,

su caricia de sirena

eran besos que abrasaban.

 

Quise cogerlo y no pude,

su brillo azul me cegaba.

Abrí la verja del patio,

las ventanas de la casa.

 

Todo se llenó de luz

pero tú… no entrabas.

Me fui al café del barrio,

en donde todo se habla,

pedí un café con leche,

un zumo y una tostada.

 

Saqué mi agenda del bolso,

el monedero, las gafas.

La puerta se abre y se cierra 

y hacia él mi mirada.

El salón se iba llenando

y tú… no entrabas.

 

Con las gafas de sol puestas,

las manos sobre la barra,

pagué la consumición

con la sonrisa forzada.

 

Allí quedaba la mesa,

la servilleta arrugada,

la taza vacía, inmóvil

como un gorrión sin alas.

 

Con mi soledad al hombro

recorrí calles y plazas,

pisando piedras y barro

con mi desnuda esperanza.

 

En la puerta de una iglesia me paré;

le pedí permiso a Dios

para buscarte en su casa.

Me abrió la puerta un anciano

muy amable, barba blanca,

llaves colgadas al cuello,

túnica y sandalias rancias.

 

Me dijo llamarse Pedro,

el guardián de las almas.

En el tejado del cielo,

las golondrinas cantaban;

y en su canto me decían

que tú… allí estabas.

 

Mariana Romero-Nieva

 

CASA

 


CASA

 

Ventanas azules

verdes escaleras,

muros amarillos

con enredaderas,

y en el tejadillo

palomas caseras.

 

Las ventanas de mi casa

han pillado un resfriado

y estornudan como locas

cada vez que yo las abro.

 

Clemencia Laborda Medir

24 de febrero de 1908

Lleida

CORAZÓN PARTIDARIO



CORAZÓN PARTIDARIO

 

Mi corazón, lo sabes,

no está con el que triunfa o que lo espera,

con el juramento mercader

que acecha el buen provecho,

se agazapa, salta sobre la utilidad, que es su querida,

 

busca ganancia en el abrazo,

obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,

cobra recibo por los amaneceres milagrosos,

por cambiante gracia del color

de una invisible rosa apresurada,

dulce y apresurada

como si fuese un hombre o una llama

o una felicidad humana: sí.

 

Mi corazón no está con el hombre que sabe

de la verdad todo lo necesario

para olvidar el resto de ella,

satisfecho del viento, poderoso del humo,

canciller de la niebla,

rey acaso, pero nunca de sí.

 

Carlos Bousoño

9 de mayo de 1923

Boal (Asturias)


martes, 5 de mayo de 2026

CAPRICHO EN ARANJUEZ

 


CAPRICHO EN ARANJUEZ

 

Raso amarillo a cambio de mi vida.

Los bordados doseles, la nevada

palidez de las sedas. Amarillos

y azules y rosados terciopelos y tules,

y ocultos por las telas recamadas,

plata, jade y sutil marquetería.

Fuera breve vivir. Fuera una sombra

o una fugaz constelación alada.

Geométricos jardines. Aletea

el hondo transminar de las magnolias.

Difumine el balcón, ocúlteme

la bóveda de umbría enredadera.

Fuera hermoso morir. Inflorescencias

de mármol en la reja encadenada;

perpetua floración en las columnas

y un niño ciego juega con la muerte.

Fresquísimo silencio gorgotea

de las corolas de la balaustrada.

Cielo de plata gris. Frío granito

y un oculto arcaduz iluminado.

Deserten los bruñidos candelabros

entre calientes pétalos y plumas.

Trípodes de caoba, pebeteros

o delgado cristal. Doce relojes

tintinean las horas al unísono.

Juego de piedra y agua. Desenlacen

sus cendales los faunos. En la caja

de fragante peral están brotando

punzantes y argentinas pinceladas.

Músicas en la tarde. Crucería,

polícromo cristal. Dejad, dejadme

en la luz de esta cúpula que riegan

las transparentes brasas de la tarde.

Poblada soledad, raso amarillo

a cambio de mi vida.

 

Guillermo Carnero

7 de mayo de 1947

Valencia

domingo, 3 de mayo de 2026

FÁBRICAS DEL AMOR



FÁBRICAS DEL AMOR

 

Y construí tu rostro.

Con adivinaciones del amor, construía tu rostro

en los lejanos patios de la infancia.

Albañil con vergüenza,

yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,

para darte la voz,

para poner dulzura en tu saliva.

Cuántas veces temblé

apenas si cubierto por la luz del verano

mientras te describía por mi sangre.

Pura mía,

estás hecha de cuántas estaciones

y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.

Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.

Qué infinito de besos contra la soledad

hunde tus pasos en el polvo.

Yo te oficié, te recité por los caminos,

escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,

te hice un sitio en mi lecho,

te amé, estela invisible, noche a noche.

Así fue que cantaron los silencios.

Años y años trabajé para hacerte

antes de oír un solo sonido de tu alma.

 

Juan Gelman

3 de mayo de 1930

Buenos Aires – Argentina


COMO ERAS ANTES

 


COMO ERAS ANTES

 

Olor a jazmín,

la tarde es blanca y oro;

yo adoro

esta luz cristalina

que salpica mi frente.

Cada hoja una estrella,

cada flor un lucero.

El cielo es mar

y el mar es cielo.

Nada quiero.

Soñar tan solo un poco

y recordarte

como eras antes,

como eras antes…

 

María Luisa Muñoz de Buendía

5 de abril de 1898

Huelva

jueves, 30 de abril de 2026

A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD



A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD

 

Ese instante que no se olvida

tan vacío devuelto por las sombras

tan vacío rechazado por los relojes

ese pobre instante adoptado por mi ternura

desnudo desnudo de sangre de alas

sin ojos para recordar angustias de antaño

sin labios para recoger el zumo de las violencias

pedidas en el canto de los helados campanarios.

 

Ampáralo niña ciega de alma

ponle tus cabellos escarchados por el fuego

abrázalo pequeña estatua de terror.

Señálale el mundo convulsionado a tus pies

A tus pies donde mueren las golondrinas

Tiritantes de pavor frente al futuro

Dile que los suspiros del mar

Humedecen las únicas palabras

por las que vale vivir.

 

Pero ese instante sudoroso de nada

acurrucado en la cueva del destino

sin manos para decir nunca

sin manos para regalar mariposas

a los niños muertos.

 

Alejandra Pizarnik

29 de abril de 1936

Avellaneda – Argentina


EL VIEJO

 


EL VIEJO

 

En una esquina del café sonoro de murmullos confusos

un anciano sentado se inclina sobre la mesa,

leyendo un periódico, sin compañía.

 

Y en el ocaso de su miserable senectud

piensa cuán poco gozó en los años

cuando tuvo la fuerza y el verbo y la belleza.

 

Sabe que está muy viejo, y lo siente, y lo ve.

 

Y, sin embargo, le parece que la juventud

fue ayer. ¡Corto intervalo, corto!

 

Y piensa en qué forma lo embaucó la prudencia,

cómo de ella se fió y qué locura

cuando la engañadora le decía: “Mañana.

Tienes todo tu tiempo”.

 

Se acuerda de los impulso que detuvo y cuántas

delicias sacrificó. Ocasiones perdidas

que burla ahora su prudencia insensata.

 

…A fuerza de rumiar pensamientos y recuerdos

el vértigo lo invade. Y se duerme

inclinado sobre la mesa del café.  

 

Constantino Kavafis

29 de abril de 1863

Alejandría – Egipto