martes, 12 de mayo de 2026

ALTA MAREA

 

Poema leído en el recital poético musical celebrado en la Escalera Monumental de Escolapias en Alcalá de Henares, el día 9 de mayo.



ALTA MAREA

 

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan

se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo

la errónea maravilla de sus noches de amor

las constelaciones pasionales

los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través de las piedras

                    sus plegarias y cóleras

sus dramas de secretas injurias enterradas

sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas

el oscuro relámpago humano que aprisionó un instante el furor

               de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas

los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños

la mirada de pulpo de la memoria

los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto

                  con la palidez de la tristeza y todos los gestos del abandono

dos o tres libros y una camisa en una maleta

llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles de

               la tormenta

el hotel da al mar

tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca

tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles o

enfundadas en ropas polvorientas

pasan cementerios de pájaros

cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes

cada noche cuando te desvestías

la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros hasta el techo

los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas

puertas desconocidas rostros vírgenes

los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura

siempre a punto de partir

siempre esperando el desenlace

la cabeza sobre el tajo

el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo.

 

Y ese reguero de sangre

un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma de los

               días indefensos bajo el soplo del sol

el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas

                insaciables

esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta en otro

                cielo en otro infierno

regresaba en un barco

una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal como un

               enorme relámpago

todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del trabajo

               marítimo con el desplomado trono de las olas y el árbol

               de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta

éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo el mundo

desesperado como una fiesta en su huracán de estrellas

pero no hay piedad para mí

ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos

ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca de las

aguas y de los campos con las violencias de este planeta

que nos pertenece y se nos escapa

entonces tú estabas al final

esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus brazos

como un pájaro

en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta y el

cabo de Manila fue recogido

todo termina

los viajes y el amor

nada termina

ni viajes ni amor ni olvido ni avidez

todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia que

acecha en el sol de su instinto

todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su dicha y

a sus muertos

todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa

unos labios lavados por el diluvio y queda atrás

el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia

del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías

y una vez más una zarpa de fuego se apoya en el corazón de su presa

en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones

donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso

y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta y sin raíces

cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan.

 

Enrique Molina

lunes, 11 de mayo de 2026

EL IGNORANTE

 


EL IGNORANTE

 

Me asusta el gran vacío en que me muevo.

Todo lo que ahora ignoro y lo que nunca

podré saber, mi múltiple ignorancia

inmensa y despoblada catacumba

por la que avanzo  torpemente a ciegas.

Estoy hecho de inopias y renuncias.

Soy la luz negra, los oídos sordos.

Vivir apenas es la rosa oscura

que el olfato no capta. Soy los ojos

cerrados, fríos; soy la boca muda,

la mano que tantea realidades.

La realidad es un sol que se nubla.

 

Jamás sabré qué son estas mañanas

en que todo de nuevo se pronuncia,

ni que son estas tardes en que todo

se torna violetas inseguras,

ni por qué están las noches envolviéndonos

en su placenta maternal, telúrica.

 

Jamás sabré qué son las cordilleras

en donde los demás seres se agrupan,

desde donde de pronto me descubren,

donde la libertad propia me usurpan

o donde sin razón, sin merecerlo,

otras veces me ayudan.

 

Profano ante el misterio, bulto áfono

ante el prodigio azul que me circunda,

lego de las arcanas religiones

que las especies vivas perpetúan,

condenado a la agnosia y al silencio,

reo de incomprensión, miro la lluvia

levantar el milagro, entre los párpados

siento el sol que la vida misma enjuga,

percibo las terribles tensiones que se amansan,

en la apariencia cósmica de música.

 

Desahuciado ignorante establecido

en átona asofía, can que aúlla

en las terrazas de su desconsuelo

a la increíble y conquistada luna,

busco sólo, ya en esta hora de ocaso,

entre tus manos, cuando tú las juntas

tan amorosamente con las mías,

algo de amor que mi ignorancia supla.

 

Leopoldo de Luis

11 de mayo de 1918

Córdoba


domingo, 10 de mayo de 2026

ENTREGA

 

 


ENTREGA

 

Apartaos de mí, que me he arrancado

esa mitad de sombra a manos llenas

para arrojarla al sol con la alegría

con que se iza al viento una bandera.

 

Apartaos de mí, porque he lanzado

los caballos del sueño a la carrera

y un galopar de potros se desboca

como un golpe de sangre por mis venas.

 

Apartaos de mí, que estoy ardiendo

con la llama agitada de una tea.

Todos mis dioses se han venido abajo:

Sólo el momento y yo como una ofrenda.

 

Nuria Pares

1925 – 2010

Barcelona

sábado, 9 de mayo de 2026

CANCIÓN PARA UN POETA VIEJO



CANCIÓN PARA UN POETA VIEJO

A Vicente Aleixandre

 

Muy cerca de la vida. Así tu hablar.

Llegaste a viejo cual se llega al mar.

Azotado del viento y de los años

fuiste la vida, no sus desengaños.

Tu voz sonaba a viento y caracolas,

viejo de luz, hermano de las olas.

Conocimiento fue tu reposar.

Llegaste a viejo cual se llega al mar.

Llegaste a viejo cual se llega a ser

la luz delgada del amanecer.

La luz delgada del saber callar,

del saber conocer y callar.

Del saber esperar, callar, seguir

hasta las olas del saber vivir.

Hasta las olas del saber amar

profundamente y como es quieto el mar.

Y como es quieto el mar se pone en pie

la insurrección del nunca moriré.

Y así tu ser, escrito en agua y sal

y en viento fue, y en todo lo inmortal.

 

Carlos Bousoño

9 de mayo de 1923

Boal (Asturias)


miércoles, 6 de mayo de 2026

TÚ NO ENTRABAS

Poema de Mariana Romero-Nieva, leído en el homenaje en honor a la poeta, organizado por Océanos de Tinta en Santa María la Rica de Alcalá de Henares.  



TÚ NO ENTRABAS

 

Un rayo de sol desnudo

me despertó la mañana,

su caricia de sirena

eran besos que abrasaban.

 

Quise cogerlo y no pude,

su brillo azul me cegaba.

Abrí la verja del patio,

las ventanas de la casa.

 

Todo se llenó de luz

pero tú… no entrabas.

Me fui al café del barrio,

en donde todo se habla,

pedí un café con leche,

un zumo y una tostada.

 

Saqué mi agenda del bolso,

el monedero, las gafas.

La puerta se abre y se cierra 

y hacia él mi mirada.

El salón se iba llenando

y tú… no entrabas.

 

Con las gafas de sol puestas,

las manos sobre la barra,

pagué la consumición

con la sonrisa forzada.

 

Allí quedaba la mesa,

la servilleta arrugada,

la taza vacía, inmóvil

como un gorrión sin alas.

 

Con mi soledad al hombro

recorrí calles y plazas,

pisando piedras y barro

con mi desnuda esperanza.

 

En la puerta de una iglesia me paré;

le pedí permiso a Dios

para buscarte en su casa.

Me abrió la puerta un anciano

muy amable, barba blanca,

llaves colgadas al cuello,

túnica y sandalias rancias.

 

Me dijo llamarse Pedro,

el guardián de las almas.

En el tejado del cielo,

las golondrinas cantaban;

y en su canto me decían

que tú… allí estabas.

 

Mariana Romero-Nieva

 

CASA

 


CASA

 

Ventanas azules

verdes escaleras,

muros amarillos

con enredaderas,

y en el tejadillo

palomas caseras.

 

Las ventanas de mi casa

han pillado un resfriado

y estornudan como locas

cada vez que yo las abro.

 

Clemencia Laborda Medir

24 de febrero de 1908

Lleida

CORAZÓN PARTIDARIO



CORAZÓN PARTIDARIO

 

Mi corazón, lo sabes,

no está con el que triunfa o que lo espera,

con el juramento mercader

que acecha el buen provecho,

se agazapa, salta sobre la utilidad, que es su querida,

 

busca ganancia en el abrazo,

obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,

cobra recibo por los amaneceres milagrosos,

por cambiante gracia del color

de una invisible rosa apresurada,

dulce y apresurada

como si fuese un hombre o una llama

o una felicidad humana: sí.

 

Mi corazón no está con el hombre que sabe

de la verdad todo lo necesario

para olvidar el resto de ella,

satisfecho del viento, poderoso del humo,

canciller de la niebla,

rey acaso, pero nunca de sí.

 

Carlos Bousoño

9 de mayo de 1923

Boal (Asturias)


martes, 5 de mayo de 2026

CAPRICHO EN ARANJUEZ

 


CAPRICHO EN ARANJUEZ

 

Raso amarillo a cambio de mi vida.

Los bordados doseles, la nevada

palidez de las sedas. Amarillos

y azules y rosados terciopelos y tules,

y ocultos por las telas recamadas,

plata, jade y sutil marquetería.

Fuera breve vivir. Fuera una sombra

o una fugaz constelación alada.

Geométricos jardines. Aletea

el hondo transminar de las magnolias.

Difumine el balcón, ocúlteme

la bóveda de umbría enredadera.

Fuera hermoso morir. Inflorescencias

de mármol en la reja encadenada;

perpetua floración en las columnas

y un niño ciego juega con la muerte.

Fresquísimo silencio gorgotea

de las corolas de la balaustrada.

Cielo de plata gris. Frío granito

y un oculto arcaduz iluminado.

Deserten los bruñidos candelabros

entre calientes pétalos y plumas.

Trípodes de caoba, pebeteros

o delgado cristal. Doce relojes

tintinean las horas al unísono.

Juego de piedra y agua. Desenlacen

sus cendales los faunos. En la caja

de fragante peral están brotando

punzantes y argentinas pinceladas.

Músicas en la tarde. Crucería,

polícromo cristal. Dejad, dejadme

en la luz de esta cúpula que riegan

las transparentes brasas de la tarde.

Poblada soledad, raso amarillo

a cambio de mi vida.

 

Guillermo Carnero

7 de mayo de 1947

Valencia

domingo, 3 de mayo de 2026

FÁBRICAS DEL AMOR



FÁBRICAS DEL AMOR

 

Y construí tu rostro.

Con adivinaciones del amor, construía tu rostro

en los lejanos patios de la infancia.

Albañil con vergüenza,

yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,

para darte la voz,

para poner dulzura en tu saliva.

Cuántas veces temblé

apenas si cubierto por la luz del verano

mientras te describía por mi sangre.

Pura mía,

estás hecha de cuántas estaciones

y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.

Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.

Qué infinito de besos contra la soledad

hunde tus pasos en el polvo.

Yo te oficié, te recité por los caminos,

escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,

te hice un sitio en mi lecho,

te amé, estela invisible, noche a noche.

Así fue que cantaron los silencios.

Años y años trabajé para hacerte

antes de oír un solo sonido de tu alma.

 

Juan Gelman

3 de mayo de 1930

Buenos Aires – Argentina


COMO ERAS ANTES

 


COMO ERAS ANTES

 

Olor a jazmín,

la tarde es blanca y oro;

yo adoro

esta luz cristalina

que salpica mi frente.

Cada hoja una estrella,

cada flor un lucero.

El cielo es mar

y el mar es cielo.

Nada quiero.

Soñar tan solo un poco

y recordarte

como eras antes,

como eras antes…

 

María Luisa Muñoz de Buendía

5 de abril de 1898

Huelva