PRESENCIA EN EL OLVIDO
Tú ya no
tienes rostro en mi recuerdo. Eres,
nada más,
la dorada tarde aquella
en que la
primavera se detuvo
a leer
con nosotros unos versos.
Y eres también
esta tenaz y leve
melancolía
que sus pasos mueve
sobre mi
corazón,
y casi no
es
melancolía…
Alguna vez
yo tuve
tu rostro
y tus palabras…
¡Hoy no sé
qué se hicieron!
Hoy eres
solamente
esas
pequeñas cosas que se llaman
un día,
un libro, el lento
caminar
de la mano de la estrella,
y a
veces, -pocas veces-, el silencio
fijándome
los ojos desolados
en un
sitio del aire, como ciegos…
Yo se que
estás lejano de mi límite.
Que ya no
eres ni la voz ni el eco…
si por el
cauce de mi sangre subes,
llegas,
vano fantasma, hasta mi sueño.
Y te
quiero mirar, y es esta tarde
dorada,
que ya dije,
lo que
encuentro…
La tarde que
tenía un campanario
entre los
dedos
y una
humana dulzura en la manera
de
entendernos…
Tú ya no
tienes rostro.
Ya no
eres.
Meira
Delmar
21 de
agosto de 1922
Barranquilla
– Colombia



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