jueves, 4 de junio de 2026

POEMA DE LA SOLEDAD

 


POEMA DE LA SOLEDAD

 

Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.

El tren y la mujer que llena el cielo,

tu soledad esquiva en los hoteles

y tu máscara pura de otro signo.

Es la niñez del mar y tu silencio

donde los sabios vidrios se quebraban,

es tu yerta ignorancia donde estuvo

mi torso limitado por el fuego.

Norma de amor te di, hombre de Apolo,

llano con ruiseñor enajenado,

pero, pasto de ruina, te afilabas

para los breves sueños indecisos.

Pensamiento de enfrente, luz de ayer,

índices y señales del acaso.

Tu cintura de arena sin sosiego

atiende sólo rastros que no escalan,

pero yo he de buscar por los rincones

tu alma tibia sin ti que no te entiende,

con el dolor de Apolo detenido

con que he roto la máscara que llevas.

Allí, león, allí, furia del cielo,

te dejaré pacer en mis mejillas;

allí, caballo azul de mi locura,

pulso de nebulosa y minutero,

he de buscar las piedras de alacranes

y los vestidos de tu madre niña,

llanto de media noche y paño roto

que quitó luna de la sien del muerto.

Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.

Alma extraña de mi hueco de venas,

te he de buscar pequeña y sin raíces,

¡Amor de siempre, amor, amor de nunca!

¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme.

No me tapen la boca los que buscan

espigas de Saturno por la nieve

o castran animales por un cielo,

clínica y selva de la anatomía.

Amor, amor, amor. Niñez del mar.

Tu alma tibia sin ti que no te entiende.

Amor, amor, un vuelo de la corza

por el pecho sin fin de la blancura.

Y tu niñez, amor, y tu niñez.

El tren y la mujer que llena el cielo.

Ni tú, ni yo, ni el aire, ni las hojas.

Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.

 

Federico García Lorca

5 de junio de 1898

Fuente Vaqueros (Granada)

JUNIO



JUNIO

 

Abrazado a tu tierra,

cuerpo en flor,

a tus praderas para galoparlas,

junio entraría en nosotros como la luz

entre estos pinos.

Entraría radiante, viniendo yo no sé

de dónde, pero cierto como un brazo de aurora,

y ya no habría hora triste ni momento

malo.

 

En nuestros brazos tiene el tiempo

su dimensión más ancha, y para dar consuelo

y nos sentimos solos, bastaría

con la certeza de tu cuerpo aquí,

como una flor que empuja o, más bien, como

aquel temblor de los cañaverales.

 

Y desde qué tristeza hemos venido,

desde qué infancia que nos han quitado.

 

Si bajo nuestra tierra está la tierra extensa,

la que pisaron otros hombres

con paso fiel o con melancolía,

yo quisiera decirte, preguntarte,

como a mí mismo me pregunto,

si en esta tierra extensa no ha quedado algo

 nuestro,

un pasado de niños tristes bajo la lluvia,

algo, en fin, donde tú y yo vivimos,

donde hemos existido tú y yo ajenos, distantes

echados al olvido duramente,

antes que en nuestro pecho a un tiempo entraran

este junio radiante, esta otra vida.

 

Carlos Sahagún

4 de junio de 1938

Onil (Alicante)


miércoles, 3 de junio de 2026

MARIPOSA NOCTURNA

 


MARIPOSA NOCTURNA

 

¿Quién podría abrazarte, diosa oscura,

quién osaría acariciar tu cuerpo

o respirar el aire de la noche

por entre el pelo pardo de tu cara?..

 

¡Ah!, ¿quién te enlazaría cuando pasas

sobre la frente como un soplo y zumba

la estancia sacudida por tu vuelo

y quién podría ¡sin morir! Sentirte

temblar sobre los labios detenida

o reír en la sombra, descubierto,

cuando tu manto azota las paredes?...

 

¿Por qué venir a la mansión del hombre

si no se es de su carne ni se tiene

voz ni se puede comprender los muros?

 

¿Por qué traer la ciega noche extensa

que no cabe en el cáliz de los límites…

 

Desde el tácito aliento de la sombra

que la floresta tiende en las vertientes

-quebrada roca, imprevisible musgo-,

 

desde troncos o lazos de lianas,

desde la voz lasciva del silencio

vienen los ojos de tus alas lentas.

 

Da la datura su canción nocturna

que trasciende al compás que va la hiedra

ascendiendo hacia el talle de los árboles

cuando el crótalo arrastra sus anillos

y leves voces laten en gargantas

entre el cieno que nutre al lirio blanco

mirado por la noche intensamente…

 

Sobre montes velludos, sobre playas

donde las olas blancas se deshojan

la soledad tendida está a tu vuelo…

 

¿Por qué traes a la alcoba,

a la ventana abierta, confiada, el terror?...

 

Rosa Chacel

3 de junio de 1898

Valladolid

Y TÚ AMOR MÍO...

Y TÚ AMOR MÍO…

 

Y tú amor mío, ¿agradeces conmigo

las generosas ocasiones que la mar

nos deparaba de estar juntos? ¿Tú te acuerdas,

casi en el tacto, como yo,

de la caricia intranquila entre dos maniobras

del temblor de tus pechos

en la camisa abierta cara al viento?

 

Y de las tardes sosegadas,

cuando la vela débil como un moribundo

nos devolvía a casa muy despacio…

Éramos como huéspedes de la libertad,

tal vez demasiado hermosa.

 

El azul de la tarde,

las húmedas violetas que oscurecían el aire

se abrían

y volvían a cerrarse tras nosotros

como la puerta de una habitación

por la que no nos hubiéramos

atrevido a preguntar.

                                  Y casi

nos bastaba un ligero contacto,

un distraído cogerte por los hombros

y sentir tu cabeza abandonada,

mientras alrededor se hacía triste

y allá en tierra, en la penumbra

parpadeaban las primeras luces.

 

Carlos Barral

2 de junio de 1928

Barcelona


LO INACABABLE

 

 

LO INACABABLE

 

No tienes tú la culpa si en tus manos

mi amor se deshojó como una rosa:

Vendrá la primavera y habrá flores…

El tronco seco dará nuevas hojas.

 

Las lágrimas vertidas se harán perlas

de un collar nuevo; romperá la sombra

un sol precioso que dará a las venas

la savia fresca, loca y pulidora.

 

Tú seguirás tu ruta; yo la mía

y ambos, libertos, como mariposas

perderemos el polen de las alas

y hallaremos más polen en la flora.

 

Las palabras se secan como ríos

y los besos se secan como rosas,

pero por cada muerte siete vidas

buscan los labios demandando aurora.

 

Mas… ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!

¡Y toda primavera que se esboza

es un cadáver más que adquiere vida

y es un capullo más que se deshoja!

 

Alfonsina Storni

29 de mayo de 1892

Capriasca – Suiza

LA TRANSFIGURACIÓN

 

 

LA TRANSFIGURACIÓN

 

Siento tu cuerpo entero junto al mío;

tu carne

                    es

                            como un ascua,

fresca e imprescindible

que está fluyendo hacia

mi cuerpo, por un puente

de miel lenta y silábica.

Hay un solo momento en que se junta

el cuerpo con el alma,

y se sienten recíprocos,

                                                       y viven

su transfiguración,

                                        y se adelantan

el uno al otro en una misma entrega,

desde su mismo origen deseada.

Siento tus labios en mis labios, siento

tu piel desnuda y ávida,

y siento,

                   ¡al fin!

                                  Esa frescura súbita

como una llamarada

de eternidad, en que la carne deja

de serlo y se desata,

se dispersa en el vuelo,

                                                      y va cayendo

en la tierra sonámbula

de tu cuerpo que cede interminable-

mente cediendo,

                                       hasta

que el vuelo acaba y ya la carne queda

quieta, milagreada,

y me devuelve el cuerpo,

                                                              y todo ha sido

un pasmo, un rebrillar y luego nada.

 

 

Luis Rosales

31 de mayo de 1910

Granada

martes, 2 de junio de 2026

VIENE EL OLVIDO

 


VIENE EL OLVIDO

 

 

La luz hierve debajo de mis párpados.

 

De un ruiseñor absorto en la ceniza, de sus negras entrañas musicales, surge una tempestad. Desciende el llanto a las antiguas celdas, advierto látigos vivientes

 

y la mirada inmóvil de las bestias, su aguja fría en mi corazón.

 

Todo es presagio. La luz es médula de sombra: van a morir los insectos en las bujías del amanecer.

 

Asía arden en mi los significados.

 

Antonio Gamoneda

30 de mayo de 1931

Oviedo

miércoles, 27 de mayo de 2026

UMBRAL DE LA MUERTE -IV

UMBRAL DE LA MUERTE

 

IV

Para mi nunca un monte, para mi cuerpo un llano,

ríos para mis brazos, mares para mi aliento.

Tendido como un tronco en el arcano

suspendo el corazón y el pensamiento.

 

Cuántos siglos viví con este anhelo

de tumbarme a lo largo de mi vida

hasta tocar con la mirada el cielo

y con los pies la sombra enternecida.

 

Flotar suave por el tiempo inerte

olvidándome lento de mí mismo

hasta quedarme transparente y hueco.

 

Traspasar los umbrales de la muerte

y hundirme poco a poco en el abismo

sin fondo, sin orillas y sin eco.

 

Pedro Garfias

27 de mayo de 1901

Salamanca


martes, 26 de mayo de 2026

CRIATURAS DEL GOZO

 




CRIATURAS DEL GOZO

A Edith Zippericg y Antoni Mari

 

Fuera inútil ahora preguntarnos

por qué el estío nos reunió entre sus manos claras

como cabellos que trenzaran un nido,

descifrar el emblema del nombre sobre campo

de trigos,

abrir en gajos

las estelas de azar

o la cita acordada

y ¿por quién? Que allí nos convocaba.

¿Conocer? ¿Para qué?

Sentir, saber y basta.

Todo está vivo aún

y es suficiente

porque vuelve palabra

la piel de esta certeza

y traslúcido el tiempo.

 

El palomar. La isla. Una hoguera de miel

donde solo escuchábamos el rumor de la luz.

Como aquella mañana

hoy trasmina la tierra y era música

su blanco aroma a lienzos en el arca

de la memoria

que reconoce idéntico el espacio

y tan distinto

en que habitó el milagro:

aquí creció una yedra

de venas asombradas,

estalló la ensenada

en un clamor de cuarzos

y el remanso crujió

de flores amarillas.

Ya nunca moriremos.

A pesar del dolor ya nunca moriremos.

Aunque es la entrega huida

de manos llenas y de pies ligeros

y apenas dura un mundo

la caricia total con que nos roza

como ala transparente la verdad.

¡Qué triste es el acorde fugaz de lo perfecto!

Pero escucha la voz

que nacía empozada

de la cueva:

franqueamos sus labios de verdines musgosos

y bajamos riendo al manantial oscuro

de la desolación.

Entreabría el destino la puerta

y aprendimos en su bisagra

el oxidado canto de la queja.

Pliegues de claridad nos iniciaban.

Pero afuera, cigarras calcinadas llamándonos a gritos,

crepitaban unánimes todos los girasoles

como un coro diáfano de astillas

y un pájaro de ámbar

cruz de pronto el cielo.

 

Éramos puramente criaturas del gozo

a salvo del dolor por un instante,

no intactos sino indemnes

porque al regreso ya de tantas cosas,

entregados y plenos

a la tea que sacia momentánea

la escasez del exceso,

a la rama estañada que corona de dicha,

a los dátiles tibios que sonríe la tarde

con el mandil cuajado de manojos de agua,

en la fresca inocencia

de lo que ha derramado su medida

y grávido, rebasa y se concede

por gracia de esa tregua

con que a veces la vida nos regala:

ser y semos tan sólo

y serlo todo

para justificar el universo.


Amparo Amorós 

4 de febrero de 1950

Valencia 

 

lunes, 25 de mayo de 2026

BELLA DAMA SIN PIEDAD

 

 


BELLA DAMA SIN PIEDAD

 

Se deslizaba por las galerías.

 

No la vi. Llegué tarde, como todos,

y alcancé nada más la lentitud

púrpura de la cauda; la atmósfera vibrante

de aria recién cantada.

 

Ella no. Y era más

que plenitud su ausencia

y era más que esponsales

y era más que semilla en que madura el tiempo:

esperanza o nostalgia.

 

Sueña, no está. Imagina, no es. Recuerda,

se sustituye, inventa, se anticipa,

dice adiós o mañana.

 

Si sonríe, sonríe desde lejos,

desde lo que será su memoria, y saluda

desde Su antepasado pálido por la muerte.

 

Porque no es el cisne. Porque si la señalas

señalas una sombra en la pupila

profunda de los lagos

y del esquife sólo la estela y de la nube

el testimonio del poder del viento.

 

Presencia prometida, evocada. Presencia

posible del instante

en que cuaja el cristal, en que se manifiesta

el corazón del fuego.

 

El vacío que habita se llama eternidad.

 

Rosario Castellanos

25 de mayo de 1925

Ciudad de México – Méjico