viernes, 13 de febrero de 2026

CANTO DE MI DESNUDEZ

 


CANTO DE MI DESNUDEZ

 

Mírame: estoy desnuda. Desde el agitado

langor de mi cabellera

hasta la ligera extensión de mi pie,

soy toda una acerba delgadez

envuelta en un color ebúrneo.

Mira: pálida es la carne mía.

Podría decirse que aquí no fluye sangre.

Rojo no trasparece. Sólo un lánguido

latido azul se dibuja en mi pecho.

Ve cuán ahuecado tengo el vientre. Incierta

es la línea de la cintura, mas las rodillas

y caderas y todas las articulaciones

las tengo delgadas y firmes, cual pura sangre.

Hoy, me arqueo desnuda, en el brillo

del blanco baño, y me arquearé desnuda

mañana, sobre un lecho, si alguien

me toma. Y un día, desnuda, sola,

extendida supina bajo tanta tierra

estaré cuando la muerte llame.

 

Antonia Pozzi

13 de febrero de 1912

Milán – Italia

 

miércoles, 11 de febrero de 2026

NO HA LUGAR

 


NO HA LUGAR

 

Arte de los días arte de las noches

La balanza de las heridas que se llama Perdona

Balanza roja y sensible al peso de un vuelo de pájaro

Cuando las amazonas de cuello de nieve con las manos vacías

Empujan sus carros de vapor sobre los prados

Veo esa balanza sin cesar enloquecida

Veo el ibis de bellos modales

Que regresa del estanque atado en mi corazón

Las ruedas del sueño encantan a los espléndidos carriles

Que se elevan altísimos sobre las conchas de sus vestidos

Y el asombro salta de aquí para allá sobre el mar

Ve mi querida aurora no olvides nada de mi vida

Toma estas rosas que trepan en el pozo de los espejos

Toma los latidos de todas las pestañas

Toma hasta los hilos que sostienen los pasos de las marionetas

                  y de las gotas de agua

Arte de los días arte de las noches

Estoy en la ventana muy lejos de una ciudad llena de terror

Fuera unos hombres con sombrero de copa se persiguen a

                intervalos regulares

Semejantes a las lluvias que amaba

Cuando hacía tan buen tiempo

“La ira de Dios” es el nombre de un cabaret al que entré ayer

Está escrito sobre la portada blanca con letras más pálidas

Pero las mujeres-marineros que se deslizan detrás de los cristales

Son demasiado hermosas para tener miedo

Aquí nunca el cuerpo siempre el asesinato sin pruebas

Nunca el cielo siempre el silencio

Nunca la libertad sino por la libertad.

 

André Breton

18 de febrero de 1896

Tinchebray Bocage – Francia

martes, 10 de febrero de 2026

CANCIÓN DE LA BUENA GENTE

 


CANCIÓN DE LA BUENA GENTE 

A la buena gente se la conoce

en que resulta mejor

cuando se la conoce. La buena gente

invita a mejorarla, porque

¿qué es lo que a uno le hace sensato?

Escuchar y que le digan algo.

Pero, al mismo tiempo,

mejoran al que los mira y a quien

miran. No sólo porque nos ayudan

a buscar comida y claridad, sino,

más aún,

nos son útiles porque sabemos

que viven y transforman el mundo.

Cuando se acude a ellos,

siempre se les encuentra.

Se acuerdan de la cara que tenían

cuando les vimos por última vez.

Por mucho que hayan cambiado

-pues ellos son los que más cambian-

aún resultan más reconocible.

Son como una casa que ayudamos a construir.

No nos obligan a vivir en ella,

y en ocasiones no nos lo permiten.

Por poco que seamos, siempre podemos ir a ellos,

pero tenemos que elegir lo que llevamos.

Saben explicar el porqué de sus regalos,

y si después los ven arrinconados, se ríen.

Y responden hasta en esto: en que,

si nos abandonamos,

les abandonamos.

Cometen errores y reímos,

pues si pones una piedra en lugar equivocado,

vemos, al mirarla,

el lugar verdadero.

Nuestro interés se ganan cada día,

lo mismo que se ganan su pan de cada día.

Se interesan por algo

que está fuera de ellos.

La buena gente nos preocupa.

Parece que no pueden realizar nada solos,

proponen soluciones que exigen aún tareas.

En momentos difíciles de barcos naufragando

de pronto descubrimos fija en nosotros

su mirada inmensa.

Aunque tal como somos no les gustamos,

están de acuerdo, sin embargo,

con nosotros.

 

Brecht, Bertolt

10 de febrero de 1898

Augsburgo – Alemania

lunes, 9 de febrero de 2026

SOY

 


SOY

 

¿Adónde iré que vaya sola

si siempre voy conmigo?

 

No temo viento, tierra y ola,

que soy yo mi enemigo,

el sol que me arrebola

y el fuego en que me abrigo.

 

¿Adónde iré que vaya sola

si siempre voy conmigo?

 

Amor, Dolor, Fracaso y Muerte,

¡yo jamás os temí!

No tengo miedo de la suerte,

tengo miedo de mí,

 

que soy la sima y el desierto

y el espejismo en que se abisma

la fría imagen de ese muerto

que soy yo misma.

 

No odio a los otros;

me odio a mí,

que soy yo mi enemigo,

la mano que enarbola la fúnebre bandera

con una calavera

que maldigo.

 

¿Adónde iré que vaya sola

si siempre voy conmigo?

 

¿Cómo a la luz marchar

si por acaso

un día la luz me nombra?

¿Cómo a la luz llegar

si yo a mi paso

voy creando la sombra?

 

De nadie desconfío,

más de mí sí,

que soy yo mi enemigo.

El horror me aureola

cuando el paso prosigo…

 

¿Adónde iré que vaya sola

si siempre voy conmigo?

 

¡Liberación! ¡Liberación!

¡Ser otra bajo otro prisma,

y renacer y transformarme!

¿Qué hacer para liberarme

de mí misma?

 

Más si debo anudarme mi destino

sobre los hombros, cual pesada estola,

y fiel a su mandato sigo y sigo,

por cualquier senda y por cualquier camino,

¿adónde iré que vaya sola

si siempre voy conmigo?

 

Elisabeth Mulder

9 de febrero de 1904

Barcelona

domingo, 8 de febrero de 2026

DISTRACCIONES CON LA AMADA

 


DISTRACCIONES CON LA AMADA

 

Por cimbreante ramita aromada,

absorbiendo en tinieblas su néctar,

de un cáliz a otro corría

la humedad de alocada tormenta.

 

Deslizándose de uno a otro cáliz,

dejó en ellos, muy nítida,

una gota, enorme, cual ágata,

reluciente, colgante y tímida.

 

Nada importa que el viento,

que azota el arbusto,

esa gota torture y aplaste.

Queda entera, no rompe,

y quedan dos más

que se besan y beben.

 

Y se ríen, e intentan soltarse,

mas se yerguen, y quedan como antes.

No caerán esas gotas del cáliz,

no podrán separarse por nada.

 

Boris Pasternak

10 de febrero de 1890

Moscú –Rusia

sábado, 7 de febrero de 2026

LA GRAN DESGRACIA

 


LA GRAN DESGRACIA

 

A un viejo que pasaba la calle

detuvo del faldón de la levita

una niña bonita

y de arrogante talle,

diciéndole: --Señor, por vida suya

quiero que usted me instruya

de las nuevas que aquí me participa

una tía que tengo en Arequipa.

Y sin más requilorio

una carta pasóle al vejestorio.

 

Calóse el buen señor sobre los ojos

un grave para de anteojos,

el sobre contempló la oblea,

la arenilla quitó de los borrones,

examinó la firma, linda o fea,

y se extasió media hora en los renglones.

 

Ya de aguardar cansada

--¿qué me dicen, señor? –dijo la bella.

Y el viejo echó a llorar diciendo: -¡Nada!

Has nacido, mujer, con mala estrella.

 

Asustada la joven del exceso

de llanto del anciano,

le preguntó: --¿Quizá murió mi hermano?

Y el viejo respondióle: --¡Ay! es peor que eso.

--¿Está enferma mi madre?

Todavía, es peor cosa, hija mía:

no puedes resistir a esta desgracia…

yo, viejo y todo, me volviera loco.

--¿Qué ha sucedido, pues, por Santa Engracia?

--Que tú no sabes leer…, y yo tampoco.

 

Ricardo Palma

7 de febrero de 1833

Lima – Perú

viernes, 6 de febrero de 2026

USTÉ

 

USTÉ

 

Eso de hablarnos de usté

aunque estemos los dos solos,

y que de usté a mí me digas,

y yo de usté a ti te hable,

tiene una gracia…, es tan nuevo,

que rompe todos los moldes

del “tú por tú”, tan gastado

entre gente que se quiere.

 

Además, que, así, de usté,

parece que a cualquier hora,

ya sea de noche o de día,

somos dos desconocidos

que acaban de conocerse…

 

--¿Quiere usté dar un paseo?

--¿Qué le parece la tarde?

--¿Verdá que es blanca esta rosa?

--Su reló va adelantado…

 

Y nos queremos los dos

cada vez con más locura,

y nuestras vidas son ya

dos ríos entrelazados…

 

Y hemos partido la luna

como un pan de miga blanda,

la mitad, para tu boca,

la mitad, para la mía.

 

Llámame de usté ya siempre,

porque si de tú me hablaras,

romperías el encanto

de esta aristocracia nueva

del corazón y del beso

y de la esquina imprevista…

 

¡Mi vida, que yo te sienta,

muchas veces al oído,

decirme, cuando esté triste:

¡Ay, cómo le quiero a usté!

 

Rafael de León

6 de febrero de 1908

Sevilla

 

jueves, 5 de febrero de 2026

8 - SI ME DISTE EL AMOR, NO ME LO QUITES...

 

SI ME DISTE ELAMOR, NO ME LO QUITES…

 

Si me diste el amor, no me lo quites,

que llevo andado ya duro camino,

endereza los surcos de mi sino

que iré a buscar tu luz  donde me cites.

 

Te daré un haz de sol, si me permites

entrar en tu sentir y en tu destino,

un mundo de ternuras que domino,

y un horizonte largo, si lo admites.

 

Déjame tu alegría enamorada

para que no me pesen los senderos

por donde quiero andar a tu llegada,

 

que me nutres el alma remansada

cuando encuentro tu voz por los regueros

de mi sangre, a tu risa ya encauzada.

 

Marina Romero

5 de febrero de 1908

Madrid

miércoles, 4 de febrero de 2026

MIENTRAS DESCIENDE EL SOL

 


MIENTRAS DESCIENDE EL SOL

 

Mientras desciende el sol, lento como la muerte,

observas a menudo esa calle donde está la escalera

que conduce a la puerta de tu guarida. Dentro

se encuentra un hombre pálido, cumplida ya, remota

la mitad de su edad; fuma y se asoma

hacia la calle desviada; sonríe solitario

a este lado de la ventana, la famosa frontera.

 

Tú eres ese hombre; una hora larga llevas

viendo tus propios movimientos

pensando desde fuera, con piedad,

las ideas que en el papel pacientemente depositas;

escribiendo, como fin de una estrofa,

que es muy penoso ser, así, dos veces,

el pensarse pensando,

la vorágine sinuosa de mirar la mirada,

como un juego de niños que tortura, paraliza, envejece.

 

La tarde, casi enferma de tan lejana,

se sumerge en la noche

como un cuerpo harto ya de fatiga, en el mar, dulcemente.

Cruzan aves aisladas el espacio de color indeciso

y, allá al final, algunos caminantes pausados

se dejan agostar por la distancia; entonces

el paisaje parece un tapiz misterioso y sombrío.

 

Y comprendes, despacio, sin angustia,

que esta tarde no tienes realidad, pues a veces

la vida se coagula y se interrumpe, y nada entonces

puedes hacer contra ello, más que sufrir un sufrimiento,

desorientado y perezoso, una manera de dolor marchito,

y recordar, prolijamente,

algunos muertos que fueron desdichados.

 

 

Félix Grande

4 de febrero de 1937

Mérida (Badajoz)

martes, 3 de febrero de 2026

SALUDO, QUITÁNDOME ALGO MÁS QUE EL SOMBRERO

 


SALUDO, QUITÁNDOME ALGO MÁS QUE EL SOMBRERO

 

A ti, que eres cualquiera

y pesas lo que pesan

tu pena y tu materia;

 

a ti, pequeño y raro,

igual que yo, que todos,

y a un tiempo bueno y malo;

 

a ti, que me reflejas,

y a mí mismo que a veces

me miro desde fuera,

 

riéndome proclamo,

deshaciéndome digo

como quien pasa el rato.

 

Estamos dando saltos

inmortales, grotescos.

Nos han domesticado.

 

Soy sólo un garabato.

Mi sombra me hace muecas.

Soy como tú, macabro.

 

Yo lloré. Tú has llorado.

Somos perros molidos

que aún menean el rabo.

 

Amigo, ¡buenos días,

buenas tardes, buenas noches,

buenas melancolías!

 

Gabriel Celaya