HE VENIDO PARA
VER
He venido
para ver semblantes
Amables
como viejas escobas,
He venido
para ver las sombras
Que desde
lejos me sonríen.
He venido
para ver los muros
En el
suelo o en pie indistintamente,
He venido
para ver las cosas,
Las cosas
soñolientas por aquí.
He venido
para ver los mares
Dormidos
en cestillo italiano,
He venido
para ver las puertas,
El
trabajo, los tejados, las virtudes
De color
amarillo ya caduco.
He venido
para ver la muerte
Y su
graciosa red de cazar mariposas,
He venido
para esperarte
Con los
brazos un tanto en el aire,
He venido
no sé por qué;
Un día
abrí los ojos, he venido.
Por ello
quiero saludar sin insistencia
A tantas
cosas más que amables,
Los
amigos de color celeste,
Los días
de color variable,
La
libertad del color de mis ojos.
Los
niñitos de seda tan clara,
Los
entierros aburridos como piedras,
La
seguridad, ese insecto
Que anida
en los volantes de la luz.
Adiós,
dulces amantes invisibles,
Siento no
haber dormido en vuestros brazos.
Vine por
esos besos solamente;
Guardar
los labios por si vuelvo.
Luis
Cernuda
21 de
septiembre de 1902
Sevilla