domingo, 29 de marzo de 2026

RECONSTRUCCIÓN DEL TANGO NO BAILADO CON NADIE

RECONSTRUCCIÓN DEL TANGO NO BAILADO CON NADIE

 

La tarde todavía se escribe con tu nombre,

con una luz de plata sobre un bandoneón.

 

Se escribe en un cuaderno con hojas amarillas,

grabando cada letra tu nombre en un renglón.

 

Recuerdo que tenías dos ojos que cantaban

y una tienda con flores en la respiración.

 

La tarde se dolía de un beso en la garganta,

de un tango que temblaba dormido en el sillón.  

 

Desde una voz con lluvia cruzaban colegialas

sonando en sus carteras la última lección.

 

Pasaban con la risa colgando de los brazos

y el verbo amar en tiempo de desconjugación.

 

Recuerdo en esa calle dos piernas me miraron

y dejaron su firma sobre mi corazón.

 

Gozarlas fue dolerse la mitad de otro siglo,

metiéndole de ausencia su fierro este malón.

 

Aún oigo cuando hablaban llegando a la cintura,

su lumbre de allá arriba bajando hasta el tacón.

 

No existe ya nostalgia como no oler su cuerpo

ni andarle a sus caderas la joven tentación.

 

Después de que pasaran mis manos se murieron,

se me han difunto un hijo y un verso en un jarrón.

 

El mundo tiene bromas que dan miedo

y no debés buscarle más argumentación.

 

Recuerdo que tenías yuchanes en los ojos

y un sabor a semillas y a panificación.

 

Si dicen que te olvido, reíte, sabés cómo

el sueño me ha enfermado tu boca bermellón.

 

Sabés que sos mi luto que nunca se termina,

que vos sos quien me arrima mi desesperación.

 

Recuerdo que tenías dos ceibos en los ojos

y un perfume de fruta casi en germinación.

 

Recuerdo que tenías la música por dentro,

sonando a lo incurable de mi desolación.

 

Ángel García López

29 de marzo de 1935

Rota (Cádiz)


sábado, 28 de marzo de 2026

YO NO RECUERDO SINO EL SABOR DE LA DUDA...



YO NO RECUERDO SINO EL SABOR DE LA DUDA…

 

Yo no recuerdo sino el sabor de la duda como un alud de fresa

sobre las blandas escamas de mi boca.

 

He olvidado el lugar donde las nieves más azules consiguen resistirse

a su abandono.

 

He olvidado ya hace tiempo la dócil lentitud de los molinos.

 

Mucho antes de la hora de los vagabundos, y a través de arboledas heladas,

caminé largamente hacia la mansedumbre. Busqué los prados donde pastan

los bueyes más antiguos.

 

Rocas más amarillas que el silencio puse sobre mi incertidumbre.

Rocas más dilatadas que algodón.

 

Y no quedó otra cosa que la duda fluyendo dulcemente, como nata derretida.

 

Yo no sé si, después de la muerte, alguien vendrá a dormirme con leyendas aprendidas en lugares lejanos.

 

Yo no sé si el aguacero de la nada apagará los hornos de la mendicidad.

 

Pero es seguro que palabras absolutas, más absolutas que vasijas de aceite derramadas, me estarán esperando al otro lado del olvido.

 

Y entre esas voces acuñadas sobre moldes de arcilla y certidumbre,

mi voz sonará extraña como tomillo arraigado en las cuestas del amor.

 

Mi voz será como un paréntesis de duda.

 

Julio Llamazares

28 de marzo de 1955

Vegamián (León)


viernes, 27 de marzo de 2026

CUANDO EL AMOR NO DICE LA ÚLTIMA PALABRA

 

CUANDO EL AMOR NO DICE LA ÚLTIMA PALABRA

 

La tarde pastoral, de alterno cielo

rayos de tu tormenta desatados,

mas luego azul total, cielo amados,

me llena de pasión o de desvelo.

 

Asciendo así del tormentoso anhelo

a una paz de reposos entregados,

mas desciendo otra vez a los estados

mismos de que partí para mi vuelo.

 

Ay, esta indócil pleamar me inunda,

esta tarde frenética y liviana.

Déjame, pues, sí, deja que me hunda

 

en este frenesí de lluvia vana.

Luego me elevaré hasta ti, profunda.

Luego serás mi primavera humana.

 

 

Vicente Gaos

27 de marzo de 1919

Valencia

jueves, 26 de marzo de 2026

ME DUELES

 


ME DUELES

 

Mansamente, insoportablemente, me dueles.

Toma mi cabeza. Córtame el cuello.

Nada queda de mí después de este amor.

 

Entre los escombros de mi alma, búscame,

escúchame.

En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,

pide tu asombro, tu iluminado silencio.

 

Atravesando muros, atmósferas, edades,

tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)

viene desde la muerte, desde antes

del primer día que despertara al mundo.

 

¡Qué claridad de rostro, qué ternura

de luz ensimismada,

qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

 

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.

Soy como el hijo de tus ojos,

como una gota de tus ojos soy.

Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,

del suelo, de la sombra que pisas,

del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.

Levántame. Porque he caído de tus manos

y quiero vivir, vivir, vivir.

 

Jaime Sabines

25 de marzo de 1926

Tuxtla Gutiérrez – Mexico

miércoles, 25 de marzo de 2026

GUERRA

 


GUERRA

 

¿Oís?, es el cañón. Mi pecho hirviendo

el cántico de guerra entonará,

y al eco ronco del cañón venciendo,

la lira del poeta sonará.

 

El pueblo ved que la orgullosa frente

levanta ya del polvo en que yacía,

arrogante en valor, omnipotente,

terror de la insolente tiranía.

Rumor de voces siento,

y al aire miro deslumbrar espadas,

y desplegar banderas;

y retumban al son las escarpadas

rocas del Pirineo;

y retiemblan los muros

de la opulenta Cádiz, y el deseo

crece en los pechos de vencer lidiando;

brilla en los rostros el marcial contento,

y dondequiera generoso acento

se alza de PATRIA y LIBERTAD tronando.

 

Al grito de la patria

volemos, compañeros,

blandamos los aceros

que intrépida nos da.

A par en nuestros brazos

ufanos la ensalcemos

y al mundo proclamemos:

“España es libre ya”.

¡Mirad, mirad en sangre,

y lágrimas teñidos

reír los forajidos,

gozar en su dolor!

¡Oh!, fin tan solo ponga

su muerte a la contienda,

y cada golpe encienda

aún más nuestro rencor.

¡Oh siempre dulce patria

al alma generosa!

¡Oh siempre portentosa

magia de libertad!

Tus inclitos pendones

que el español tremola,

un rayo tornasola

del iris de la paz.

En medio del estruendo

del bronce pavoroso,

tu grito prodigioso

se escucha resonar:

Tu grito que las almas

inunda de alegría,

tu nombre que a esa impía

caterva hace temblar.

¿Quién hay ¡oh compañeros!,

que al bélico redoble

no sienta el pecho noble

con júbilo latir?

Mirad centelleantes

cual nuncios ya de gloria,

reflejos de victoria

las armas despedir.

 

¡Al arma!, ¡al arma!, ¡mueran los carlistas!

Y al mar se lancen con bramido horrendo

de la infiel sangre caudalosos ríos,

y atónito contemple el océano

sus olas combatidas

con la traidora sangre enrojecidas.

 

Truene el cañón: el cántico de guerra,

pueblos ya libres, con placer alzad:

ved, ya desciende a la oprimida tierra,

los hierros a romper, la libertad.

 

 

José de Espronceda

25 de marzo de 1808

Almendralejo (Badajoz)

lunes, 23 de marzo de 2026

NO SOY MAGA NI SIRENA...

 


NO SOY MAGA NI SIRENA…

 

No soy maga ni sirena,

ni querub ni pitonisa,

como en tus versos galanos

me llamas hoy, bella niñas.

Gertrudis tengo por nombre,

cual recibido en la pila;

Me dice Tula mi madre,

y mis amigos la imitan.

Prescinde, pues, te lo ruego,

de las Safos y Corinas,

y simplemente me nombra

Gertrudis, Tula o amiga.

Amiga, sí; que aunque tanto

contra tu sexo te indignas,

y de maligno lo acusas

y de envidioso lo tildas,

en mí pretendo probarte

que hay en almas femeninas,

para lo hermoso entusiasmo,

para lo bueno justicia.

Naturaleza madrastra

no fue (lo ves en ti misma)

con la mitad de la especie

que la razón ilumina.

No son las fuerzas corpóreas

de las del alma medida,

no se encumbra el pensamiento

por el vigor de las fibras.

Perdona, pues, si no acato

aquel fallo que me intimas;

como no acepto el elogio

en que lo envuelves benigna.

No, no aliento ambición noble,

como engañada imaginas,

de que en páginas de gloria

mi humilde nombre se escriba.

Canto como canta el ave,

como las ramas se agitan,

como las fuentes murmuran,

como las auras suspiran.

Canto porque al cielo plugo

darme el estro que me anima;

como dio brillo a los astros,

como dio al orbe armonías.

Canto porque hay en mi pecho

secretas cuerdas que vibran

a cada efecto del alma

a cada azar de la vida.

Canto porque hay luz y sombras,

porque hay pesar y alegría,

porque hay temor y esperanza,

porque hay amor y hay perfidia.

Canto porque existo y siento,

porque lo bello me admira,

porque lo bello me encanta,

porque lo malo me irrita.

Canto porque ve mi mente

concordancias infinitas,

y placeres misteriosos,

y verdades escondidas.

Canto porque hay en los seres

sus condiciones precisas:

corre el agua, vuela el ave,

silba el viento, y el sol brilla.

Canto sin saber yo propia

lo que el canto significa.

Y si al mundo, que lo escucha,

asombro o lástima inspira.

El ruiseñor no ambiciona

que lo aplaudan cuando trina

latidos son de su seno

sus nocturnas melodías.

Modera, pues, tu alabanza,

y de mi frente retira

la inmarchitable corona

que tu amor me pronostica.

Premiando nobles esfuerzos,

sienes más heroicas ciña;

que yo al cantar solo cumplo

la condición de mi vida.

 

Gertrudis Gómez de Avellaneda

23 de marzo de 1914

Puerto Príncipe – Cuba

 

domingo, 22 de marzo de 2026

REFLEXIONES

 


REFLEXIONES

 

Yo siempre al triste consolé afectuosa

y la amarga indigencia socorrí,

que así tal vez, en la desgracia,

un día, me socorran a mí.

 

Y siempre a la vejez tendí mi mano

y con respeto y humildad besé

la suya trémula, que yo más tarde,

lo mismo me veré.

Y la niñez desamparada y triste

en mí una amiga y una hermana halló,

que sollozando en la orfandad, Dios mío,

puedo encontrarme yo.

 

Y yo lloré con el esclavo siempre

si no pude aliviar su padecer,

que en el injusto y azaroso mundo

esclava puedo ser.

 

Yo, compasiva, consolé al mendigo;

que tal vez, otro tiempo, me verán

a mí de puerta en puerta, entre sollozos,

¡ay! mendigando el pan.

 

Al crimen aborrezco, pero nunca

al pobre criminal aborrecí;

porque yo, en su lugar, ¡ay! no quisiera

que me odiaran así.

 

Yo seré consolada en la desgracia,

que Dios no puede abandonarme, no,

porque ante el infeliz, me dije siempre,

¡sí así me viera yo!

 

Y todos ¡ay! reflexionar debieran

que tal vez, como aquéllos se verán;

porque Dios dice que según medimos

así nos medirán.

 

Luisa Pérez de Zambrana

28 de agosto de 1837

El Cobre – Cuba

sábado, 21 de marzo de 2026

EL PASO DE LA VIDA

 


EL PASO DE LA VIDA

 

También tú quisiste más grandeza, pero el amor

nos somete a todos y el dolor nos doblega aún más;

con todo, por algo regresa

nuestra curvatura allá donde empezó.

 

¡Y qué subir o bajar! ¿Acaso no sigue imperando

un derecho y una justicia en la noche sagrada,

donde la naturaleza muda medita los días que serán,

y en el Orco más tortuoso?

 

Eso lo supe por mí. Porque vosotros, los celestiales

                                               mantenedores de todo,

nunca me guiasteis, que yo sepa,

como los maestros mortales,

con solicitud por el sendero llano.

 

Pruebe todo el hombre, dicen los del cielo,

para que nutrido con vigor, sepa dar gracias por todo,

y asimile la libertad

de partir hacia donde quiera.

 

Friedrich Hölderlin

20 de marzo de 1770

Lauffen am Neckar – Alemania

 

viernes, 20 de marzo de 2026

CANCIONES DE LA VIDA MEDIA

 


CANCIONES DE LA VIDA MEDIA

 

Ahora vamos de nuevo a cantar alma mía;

a cantar sin palabras.

Desnúdate de imágenes y poda extensamente

tus viñas de hojarasca.

 

No adulteres el mosto que hierve en tus lagares

con esencias extrañas,

y así, te dará un vino sencillo pero puro,

porque es vino de casa.

 

Anda el viejo camino para que se te vea

la intención noble y clara,

y huye de las retóricas travesuras ingenuas

que inquietaron tu infancia.

 

Ya eres vieja, alma mía. Árbol que entra en la zona

de la vida mediada.

Como fruta madura te cuelga el sentimiento

de la rama más alta.

 

Rama de bella fronda que perfumó al canto,

ahora se ve pelada…

Para cuajar el fruto tuvieron que caerse

las hojas de la rama.

 

Así estás, alma mía, en tu grave hora nueva,

toda desnuda y blanca,

erguida hacia el silencio milenario y profundo

de la estrella lejana.  

 

Luis Palés Matos

20 de marzo de 1898

Guayama – Puerto Rico

miércoles, 18 de marzo de 2026

AMOR



AMOR

 

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.

 

Esta tarde –mar, pinares, azul-,

suspendido entre los brazos ligerísimos del aire

y entre los tuyos, dulce, dulce mía,

un ritmo palpitante me cantaba:

es fácil y, a veces, casi alegre.

 

La brisa unía en un mismo latido

nuestros cuerpos, los árboles, las olas,

y nosotros no éramos distintos

de las nubes, los pájaros, los pinos,

de las plantas azules de agua y aire,

plantas, al fin, nosotros, de callada y dulce carne.

 

La tierra se extasiaba; ya casi era divina

en las nubes redondas, en la espuma,

en este blanco  amor que, radiante, se eleva

al suave empuje de dos cuerpos que se unen

                                                      en la hierba.

 

¿Recuerdas, dulce mía, cuando el aire

se llenaba de aplomas invisibles,

de una música o brisa que tu aliento

repetía apresurado de secretos?

 

Vivir es fácil y, a veces casi alegre.

Contigo entre los brazos estoy viendo

caballos que me escapan por una aire lejano,

y estoy, y estamos, tocando con los labios 

esas flores azules que nacen  de la nada.

 

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.

Al hablar, confundimos; al andar, tropezamos;

al besarnos no existe un solo error posible:

resucitan los cuerpos cantando y parece

que vamos a cubrirnos de flores diminutas,

de flores blancas, lo mismo que un manzano.

 

Dulce, dulce mía, ciérrame los ojos,

deja que este aire inunde de nuestros cuerpos;

seamos solamente dos árboles temblando

con lo mismo que en ellos ha temblado esta tarde.

 

Vivir es más fácil: es alegre.

Por caminos difíciles hoy llego

a la simple verdad de que tú vives.

Sólo quiero el amor, el árbol verde

que se mueve en el aire levemente

mientras nubes blanquísimas escapan

por un cielo que es rosa, que es azul, que es

                                                         gris y malva,

que es siempre lo infinito y no comprendo,

ni quiero comprender porque esto basta:

¡amor, amor!, tus brazos y mis brazos

y los brazos ligerísimos del aire que nos lleva,

y una música que flota por encima,

que oímos y no oímos,

que consuela y exalta:

¡amor también volando a lo divino!

 

Gabriel Celaya

18 de marzo de 1911

Hernani (Guipúzcoa)