SER MUJER
Ser mujer,
ser mujer:
con el
alma y la carne ser mujer.
Ser la
luz, ser la flor,
ser la
risa y la miel;
ser
mujer: ser amor.
Tener en
el regazo cuna blanca y serena,
tener el
corazón como un niño risueño,
para el
niño con sueño,
para el
hombre con pena.
Tener brazos
flexibles como cuellos de aves,
brazos
tibios y suaves,
para
guiar los pasos primeros del infante,
para
ceñirse al cuello del amante.
Tener manos
que sepan halagar dulcemente
el
cabello y la frente,
y arropar
sus amores si la noche está fría;
manos
firmes que aparten las espinas hirientes;
manos
leves que curen las heridas dolientes
y partan
cuidadosas el pan de cada día.
Tener labios
humildes y mansos para el ruego;
abiertos
a la risa, abiertos al perdón;
tener
labios de fuego para el beso de fuego;
labios
siempre dispuestos a sembrar su canción.
Tener claras
miradas de ensueños ideales
para
mirar las aves, las estrellas, las rosas;
para
todos los yerros, para todos los males,
tener
miradas suaves y misericordiosas.
Tener hondas
y abiertas entrañas materiales
para
todos los seres, para todas las cosas.
Ser mujer:
ser la
madre que engendra y la hermana que escucha;
ser la
novia que besa, ser el premio en la lucha,
ser mujer…
Ser la
fuente de vida para el labio del niño,
para el
labio del hombre
ser
placer.
Ser la
paz; ser remanso;
ser
alivio y descanso;
ser
impulso en el vuelo,
y en la
rauda caída,
consuelo.
Ser mujer,
ser mujer:
amargada
o florida,
quiero
siempre en la vida
ser amor:
ser mujer.
Ángela
Figuera Aymerich
30 de
octubre de 1902
Bilbao


.jpg)

.jpg)
.jpg)



