BAJO LOS FUEGOS DE FUGACES COLORES…
Bajo los
fuegos de fugaces colores
que
iluminan el aire de la noche,
dame tu
mano.
Mira
abrirse las palmeras doradas, rojas, verdes;
caen los
frutos azules de la altura;
rasgan el
negro terciopelo
las
estelas de plata…
En tus ojos
yo veo el frío ardor,
artificial
y efímero
de los
castillos que veloces surgen
y veloces
se extinguen.
Dame tu
mano: es todo cuanto tengo
en medio
de esta falsa
riqueza,
de esta dádiva
que
fugazmente se otorga y se consume.
Así es
todo: organizado y yerto
brota el
amor, crece, se desparrama, se hunde,
vuelve la
oscuridad
en la
que, previsto y bien envuelto, yacía.
Nada,
nada…
Dame tu
mano. Entre los irisados estampidos
alegres
sólo para los alegres,
se esfuma
el corazón, igual que una girándula
demasiado
mojada para arder o dar luz.
En este
tornasolado e intrincado bosque
dame tu
mano para que no me pierda.
Antonio
Gala
2 de
octubre de 1930
Brazatortas
(Ciudad Real)

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