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domingo, 9 de febrero de 2025

NO

 

NO

 

¿Cómo quieres que deje mi vida entre tus manos

y mi jardín de sueños y mi luna y mi rosa?

¿Cómo quieres ponerle orillas a este río

que corre libre y ancho desde que yo naciera?

 

Me brindas una dulce esclavitud antigua,

dentro de tu palacio con su escudo y su torre,

y lo que necesito es un campo de trigo

por sonde se revuelque mi verso desbocado.

 

Quieres que esté pendiente de tu traje de novia,

de tu escote  redondo y tus manos sin sangre,

de las rancias visitas que vienen a tu casa

y de la barahúnda de tus antepasados.

 

Y yo estoy con mi nardo, con mi copla y mi vino,

con la muchacha alegre que vende las naranjas,

con el niño pequeño que pide la limosna,

y con el árbol que da sombra a los pájaros libres.

 

Estaría una semana besándote la mano,

elogiando marfiles y mirando vitrinas,

y de pronto, una noche, llegaría mi viento

a romper miniaturas y abanicos de encaje.

 

Mi verso es como un toro colorado y terrible

que no aguanta ni el hierro de la ganadería,

y que lo mismo baja a beber al arroyo,

que anda leguas y leguas hasta encontrar los mares.

 

Yo vivo en una choza de cartón y de nubes,

con un pino y un monte y un aljibe de sueños.

Cuando quiero un castillo, me vuelvo medio loco

y arquitecto de luna, lo construyo en el aire.

 

Rafael de León

6 de febrero de 1908

lunes, 12 de febrero de 2024

ENCUENTRO

 

ENCUENTRO

 

 

Me tropecé contigo en primavera,

una tarde de sol, delgada y fina,

y fuiste en mi espalda enredadera,

y en mi cintura, lazo y serpentina.

 

Me diste la blandura de tu cera,

y yo te di la sal de mi salina.

Y navegamos juntos, sin bandera,

por el mar de la rosa y de la espina.

 

Y después, a morir, y ser dos ríos

sin adelfas, oscuros y vacíos,

para la boca torpe de la gente…

 

Y por detrás, dos lunas, dos espadas,

dos cinturas, dos bocas enlazadas

y dos arcos de amor de un mismo puente.

 

 

Rafael de León

6 de febrero de 1908

Sevilla

miércoles, 7 de febrero de 2024

PULSO DE AMOR

 

PULSO DE AMOR

 

 

Iba convaleciente

de una herida de amor en el costado;

iba casi inconsciente

cuando te vi a mi lado

y hasta el pulso por ti se me ha parado…

 

Buscaba mi cintura un

brazo que de noche la ciñera,

ansiaba con locura,

un labio que se uniera

a mi boca cansada por la espera…

 

Buscaba un hombro amigo

en dónde reposar la madrugada

y un tibio olor a trigo,

una mano apretada

y el divino calor de una mirada.

 

Estaba tan vacía,

tan harta de soñar y tan sin sueño,

tan lejana y tan fría,

tan libre y tan sin dueño,

que tan sólo morir era mi empeño…

 

Por lo cual, asombrada,

me quedé contemplando al mediodía

ti figura delgada,

tu suave armonía

y tu casi perfecta geometría.

 

Alegres nos miramos

en la tarde morada de violetas

y después caminamos

por plaza recoletas

salpicadas de rejas y macetas.

 

Y de noche temblando,

perdida entre la niebla de tu viento,

me bebí suspirando

la menta de tu aliento,

en un beso apretado, dulce y lento…

 

¡Qué espesa la saliva!...

¡Qué lejano el ruido de la calle!...

Y el labio cómo iba

-mariposa en el valle

de la espalda- …buscando el fino talle…

 

Se desbocó en mi frente

el pulso como un perro malherido

y paralelamente,

te sentí, en un gemido,

doblarte en mi garganta sin ruido.

 

Y después… la almohada,

pesarosa del rizo y la postura

y la sábana helada,

-mortaja de blancura-

plisándose sin voz a mi cintura.

 

 

Rafael de León

6 de febrero de 1908

Sevilla