JUNTO A LA PUERTA
La casa
está vacía
y el
aroma de una rencorosa esperanza
perfuma
cada rincón.
Quién nos
dijo
mientras
nos desperezábamos al mundo
que
alguna vez hallaríamos
cobijo en
este desierto.
Quién nos
hizo creer, confiar,
-peor:
esperar--,
que tras
la puerta, bajo la taza,
en aquel
cajón, tras la palabra,
en
aquella piel,
nuestra
herida sería curada.
Quién escarbó
en nuestros corazones
y más
tarde no supo qué plantar
y nos dejó
este hoyo sin semilla
donde no
cabe más que la esperanza.
Quién se
acercó después
y nos
dijo bajito,
en un
instante de avaricia,
que no
había rincón donde esperar.
Quién fue
tan impiadoso, quién,
que nos
abrió este reino sin tazas,
sin
puertas inoras mansas,
sin
treguas, sin palabras con que fraguar el mundo.
Está bien,
no lloremos más,
la tarde
aún cae despacio.
Demos el último
paseo
de esta
desdichada esperanza.
Guadalupe
Grande Aguirre
30 de
mayo de 1965
Madrid
De El
libro de Lilit.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia