sábado, 19 de julio de 2025

ANTEPASADOS HUESPEDES

 


ANTEPASADOS HUÉSPEDES

 

Todos los caminos

han conducido a mí.

El idilio de las abuelas

y las lluvias sobre los estanques

en las lejanas mañanas perezosas.

Las indiferentes ruecas

de pasadas primaveras marchitas

y el viento entre colinas

golpeando el atardecer.

Las anchas fauces olvidadas

exhaustas ya de tierra madre

desorbitadas total

exangües de silencio y espera.

Aquel que preguntó

el otro que no fue bien amado

ese que rudamente habló a Dios

y todos estos que en legión

más cercana y antigua

sorbieron  la humilde gota misteriosa

que nos es ofrecida

por incumplidos cauces de promesa y de sangre.

Estás allí

atónitos huéspedes

de cada primavera

en desvanecimiento convertidos ya

absorbidos en el puro eco

sin respuesta de mis manos

contemplando el mundo

y los enamorados de abril.

¡Ah hermanos…

hermanos míos en la muerte…!

Sagrados emigrantes hacia la orilla de los Cielos

sobre mi corazón resbaláis hondamente

como los ciervos moribundos al caer en la nieve.

Millones de días como éste

sin sentido reposan en ceniza

y mis sueños sonríen quedamente

deslizados por vuestros ríos secos.

Los pinceles del sol han esponjado tierra

y de vuestra savia una sabiduría extraña

su zumo ha cimentado

para nuevas mañanas con cuello de muchacha

y flores de gacela.

Habéis conducido a mí…

mas yo soy el que canta

yo sólo… sí… yo sólo…

que contengo un otoño bajo mis suelas rotas

de vagabundo dios de las  bodegas.

Han desaparecido las nubes

y diviso las primeras estrellas

de los rojos equinoccios de marzo.  

 

Miguel Labordeta

16 de julio de 1921

Zaragoza

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