SE MIRE DONDE SE MIRE
Se mire donde se mire,
nada se ve por la
tierra,
que la luz ya no es
la luz,
que es sombra negra y
sin tregua
y por todos los
caminos
la sangre hasta el
pecho llega.
¿Por qué esta mezcla
de sangres,
unas viejas y otras
nuevas?
¿Qué necesitan los
dioses
del porvenir, que las
mezclan?
Pienso que hay una
razón,
y espero poder
saberla.
Sólo una blanca
esperanza
me hace vivir para
ella.
Quiero creer todavía
que las sangres que
se enfrentan
en esa dura batalla
de las almas y las
venas
han de darnos una luz
que ha de romper las
tinieblas.
Concha Méndez
27 de julio de 1898
Madrid

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