NO ES EL AMOR QUIEN MUERE…
No es el amor quien
muere,
somos nosotros
mismos.
Inocencia primera
abolida en deseo
olvido de sí mismo en
otro olvido,
ramas entrelazadas
¿por qué vivir si
desaparecéis un día?
Sólo vive quien mira
siempre ante si los
ojos de su aurora,
sólo vive quien besa
aquel cuerpo de ángel
que el amor levantara.
Fantasmas de la pena,
a lo lejos, los
otros,
los que ese amor
perdieron,
como un recuerdo en
sueños,
recorriendo las
tumbas
otro vacío estrechan.
Por allá van y gimen,
muertos en pie, vidas
tras de la piedra,
golpeando la impotencia,
arañando la sombra
con inútil ternura.
No, no es el amor quien muere.
Luis Cernuda
21 de septiembre de
1902
Sevilla

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