PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL
GONZÁLEZ..
Para que yo me llame Ángel
González,
para que mi ser pese
sobre el suelo,
fue necesario un
ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo el
mar y toda tierra,
fértiles vientres de
mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose
incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y
equinoccios alumbraron
con su cambiante luz,
su vario cielo,
el viaje milenario de
mi carne
trepando por los
siglos y los huesos.
De su pasaje lento y
doloroso
de su huida hasta el
fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de
los muertos,
yo no soy más que el
resultado, el fruto,
lo que queda,
podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz,
que se resiste
a su ruina, que lucha
contra el viento,
que avanza por
caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los
fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…
Ángel González
6 de septiembre de
1925
Oviedo

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