domingo, 19 de abril de 2026

ROMANCE AL BUEN EMPLEO DEL TIEMPO


 

 

¡Oh cuánto pierde quien pierde

el preciosísimo tiempo!

¡Oh cuánto gana quien gana

sus instantes y momentos!

 

Toda la plata y el oro

y diamantes de más precio

no valen lo que un instante

que se gasta para el cielo.

 

¡Oh tiempo, riqueza suma

a quien te estima! Yo creo

que ni un solo respirar

no le exhale sin provecho.  

 

¡Oh infelicísima vida

la que he gastado sin miedo

de la cuenta que he de dar

del instante más pequeño!

 

Las coronas y las mitras,

y aun las tiaras, es cierto

que son la misma desgracia

si desperdician el tiempo.

 

¡Oh si licencia les dieran

a los que gastaron, necios,

el tiempo, sin granjear

que volviesen a sus cuerpos!

 

Con provechosa codicia,

divinamente avarientos,

guardarían los instantes

como antes los dineros.

 

Para adquirir y ganar

vivimos este destierro,

y nuestros censos y juros

son los espacios del tiempo.

 

Depende una eternidad

de solo un instante incierto:

¿Pues cómo se pasa instante

sin dar pasos a coeterno?

 

¡Oh si me diesen a mí

tiempo en que llorar el tiempo

que tan sin cuenta he gastado

todo lo mejor del tiempo!

 

De mi tiempo mal gastado,

Dios mío, a aquel tiempo apelo

que dispuso tu piedad

el que yo llegase a tiempo.

 

A sus vanas alegrías

llama el malo pasatiempos,

y tiempos que así se pasan

traerán tristeza a su tiempo.

 

¡Oh si todos entendiesen

el que no es ahora tiempo

de gozar! Que al padecer

sea dedicado este tiempo.

 

Sor Marcela de San Félix

8 de marzo de 1605

Toledo

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