SONETO AL TEMOR
Deja vivir,
Temor, a mi esperanza,
que
apenas nace cuando apenas muere;
y si no
ha de lograr, deja que espere,
ya que
está el bien del mal en la tardanza.
No tengo
en sus promesas confianza,
mas le
agradezco que adularme quiere;
no
estorbes que me engañe si pudiere,
fingiendo
que en mi mal habrá mudanza.
Si
esperar la esperanza me entretiene,
deja tan corto
alivio a mi tormento
que por
lisonja el gusto lo previene.
No me
niegues, Temor, tan corto aliento;
ya sé que
el concederte me conviene,
que es
seguir la esperanza, asir el viento.
Catalina
Clara Ramírez de Guzmán
1618 – 1684
Badajoz

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