martes, 19 de mayo de 2026

MANERA EN QUE DESCUBRÍ LAS DOS CLASES DE MUERTE

 


MANERA EN QUE DESCUBRÍ LAS DOS CLASES DE MUERTE

 

De pequeña yo tenía conejos y me gustaban tanto

que en todo el día no me despegaba de ellos.

Los miraba sin cesar pero jamás se me ocurrió

que eran unos animales que comían y así fue

como murieron, yo no podía comprender por qué

había sucedido siendo que ello sabían que

yo los quería, para mí sólo existía un tipo

de muerte y era la de pena o tristeza.

Después, un tío me preguntó qué les daba de

comer a los conejos y yo lo hallé rarísimo.

Le dije que no les daba nada, preguntaron a

los grandes y todos contestaron que siendo

míos los animalitos era de suponer que yo los

alimentaba, gran conmoción por la muerte de los conejos.

Todos consideraron que yo era tonta y desnaturalizada.

A mí no me importó, pero pensé

que de ahora en adelante le daría comida a

todas las cosas que me gustaran porque quería

decir que había dos clases de muerte: la de

hambre y la de pena.

 

Cecilia Vicuña

1948

Santiago de Chile (Chile)

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