miércoles, 15 de julio de 2026

SOLEDADES

 


SOLEDADES

 

Todas las soledades –grises víboras- muerden

la duda que taladra mis sienes abatidas.

Nadie finge camino en torno de mis plantas

que repliegan, medrosas, su impulso derrotado.

 

¡Soledad de mi frente! Un residuo de sueños

la empolva de ceniza.

-¡Qué siniestra bandada de ideas en delirio

entrega al huracán su pálido plumaje!-.

 

¡Soledad de mis labios! Escondida zozobra

de los besos en flor que no abrasa el estío,

nostalgia de capullo condenado a vivir

su eterna adolescencia.

 

¡Soledad de mis manos! Inefable tortura

del gesto que se duerme en trance de caricia.

¿Para qué la ansiedad que entreabre mis palmas

si adhieren a su curva inútiles vacíos?

 

Soledades que cercan con límites de hierro

la expansión luminosa y frágil de mi vida…

¡Rompe tú las amarras que me retienen, muda,

en el hueco sombrío de mi rincón doliente!

 

Ernestina de Champourcin

10 de julio de 1905

Vitoria

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