RETRATO
Esta es
mi cara y ésa es mi alma: leed.
Unos ojos
de hastío y una boca de sed…
Lo demás,
nada… vida… cosas… lo que se sabe…
Calaveradas,
amoríos… nada grave,
Un poco
de locura, un algo de poesía,
una gota
del vino de la melancolía…
¿Vicios? Todos.
Ninguno… jugador, no lo he sido;
ni gozo
lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por
no negar mi tierra de Sevilla,
media
docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres…
-sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una
que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de
no amar sino muy vagamente
una porción
de cosas que encantan a la gente…
La agilidad,
el tino, la gracia, la destreza,
más que
la voluntad, la fuerza, la grandeza…
Mi elegancia
es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor
helénico y puro, lo “chic” y lo torero.
Un destello
de sol y una risa oportuna
amo más
que las languideces de la luna
Medio gitano
y medio parisién –dice el vulgo-,
Con Montmartre
y con la Macarena comulgo…
Y antes
que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera
sido ser un buen banderillero,
Es tarde…
voy de prisa por la vida. Y mi risa
es
alegre, aunque no niego que llevo prisa.
Manuel
Machado
19 de
agosto de 1874
Sevilla

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