jueves, 13 de agosto de 2026

CREPÚSCULO

 


CREPÚSCULO

 

El Sol tocaba en su ocaso,

y la luz tibia y dudosa

del crepúsculo envolvía

la naturaleza toda.

Los dos estábamos solos,

mudos de amor y zozobra,

con las manos enlazadas,

trémulas y abrasadoras,

contemplando cómo el valle,

el mar y apacible costa,

lentamente iban perdiendo

color, transparencia y forma.

A medida que la noche

adelantaba medrosa,

nuestra tristeza se hacia

más invencible y más honda.

Hasta que al fin, no sé cómo,

yo trastornado, tú loca,

estalló en ardiente beso

nuestra pasión silenciosa.

¡Ay! al volver suspirando

de aquel éxtasis de gloria,

¿qué vimos? Sombra en el cielo,

y en nuestra conciencia sombra.

 

Gaspar Núñez de Arce

4 de agosto de 1832

Valladolid

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