lunes, 5 de octubre de 2026

EL SUEÑO

EL SUEÑO

 

Apoya en mí la cabeza,

si tienes sueño,

apoya en mi la cabeza,

aquí, en mi pecho.

Descansa, duérmete, sueña,

no tengas miedo del mundo,

que yo te velo.

Levanta hacia mí tus ojos,

tus ojos lentos,

y ciérralos poco a poco

conmigo dentro;

ciérralos, aunque no quieras,

muertos de sueño.

 

Ya estás dormida. Ya sube,

baja tu pecho,

y el mío al compás del tuyo

mide el silencio,

almohada de tu cabeza,

celeste peso.

Mi pecho de varón duro,

tabla de esfuerzo,

por ti se vuelve de plumas,

cojín de sueños

Navega en dulce oleaje,

ritmo sereno,

ritmo de olas perezosas

el de tus pechos.

De cuando en cuando una grande,

espuma al viento,

suspiro que se te escapa

volando al cielo,

y otra vez navegas lenta

mares de sueño,

y soy yo quien te conduce

yo que te velo,

que para que te abandones

te abrí mi pecho.

¿Qué sueñas? ¿Sueñas? ¿Qué buscan

-palabras, besos-

tus labios que se te mueven,

dormido rezo?

Si sueñas que estás conmigo,

no es sólo sueño;

lo que acuna y te mece

soy yo, es mi pecho.

 

Despacio, brisas, despacio,

que tiene sueño.

Mundo sonoro que rondas,

hazte silencio,

que está durmiendo mi niña,

que está durmiendo

al compás que de los suyos

copia mi pecho.

Que cuando se me despierte

buscando el cielo

encuentre arriba mis ojos

limpios y abiertos.

 

Gerardo Diego

3 de octubre de 1896

Santander

 

 


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