LA HOGUERA
A Paul-Napoleón
Roinard
Tiré en
el noble fuego
que transporto y adoro
vivas
manos y mismo fuego
ese
pasado esas cabezas de muertos
llama
hago lo que tú quieres
Ese
galope repentino de las estrellas
No siendo
más que en lo que se convertirá
Se mezcla
con el macho relincho
De los
centauros en sus acaballaderos
Y de los
grandes lamentos vegetales
Dónde están
esas cabezas que yo tenía
Dónde el
Dios de mi juventud
El amor
se ha vuelto malo
Que en la
hoguera las llamas renazcan
Mi alma
al sol se desnuda
En las
llanura han crecido llamas
Nuestros corazones
cuelgan de los limoneros
Las cabezas
cortadas que me aclaman
Y los
astros que han sangrado
No son
sino cabezas de mujeres
El río
prendido con alfileres sobre la ciudad
Te fija como
una prenda
Partiendo
del anfión dócil
Padeces todos
los tonos encantadores
Que vuelven
ágiles las piedras.
Guillaume
Apollinaire
26 de
agosto de 1880
Roma –
Italia

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