LA MAR CIÑE A LA
NOCHE EN SU REGAZO…
La mar
ciñe a la noche en su regazo
y la
noche a la mar; la luna, ausente;
se besan
en los ojos y en la frente;
los besos
dejan misterioso trazo.
Derrítense
después en un abrazo,
tiritan
las estrellas con ardiente
pasión de
mero amor, y el alma siente
que noche
y mar se enredan en su lazo.
Y se baña
en la oscura lejanía
de su
germen eterno, de su origen,
cuando con ella Dios amanecía,
y aunque
los necios sabios leyes fijen,
ve la
piedad del alma la anarquía
y que
leyes no son las que nos rigen.
Miguel de Unamuno
29 de septiembre de 1864
Bilbao

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