HABLO, POR HABLAR
Hablo,
por hablar,
hoy que
está desierto el mar
y una paz
agreste invade
estas
turolenses llamaradas
de fuego
y de dolor.
Hablo del
día a día que sucede,
de las
tardes que adiós nos despedimos,
de los
hijos que llegan,
de las
tierras que acogen nuestros cuerpos
y de todo
aquello
que va
formando, al fin, nuestra figura.
Del paso
indefinido
hablo
también
y hablo,
para quedar en paz con mi conciencia,
del
tiempo jamás recuperado,
huido
entre sonrisas, adioses y lágrimas,
que nadie
reservó para el otoño.
Hablo del
campesino y de su hondura,
del
herrero que fragua su tristeza,
del minero
que invade las entrañas,
del poeta
que, a solas, agoniza.
Hablo de
mi mujer y su esperanza.
Y hablo de
este pequeño dios
que ha
entrado en casa,
después
de tantos días esperado.
Hablo y
hablo
y nunca sé
por qué guardar silencio.
José
Antonio Labordeta
10 de
marzo de 1935
Zaragoza

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