viernes, 28 de noviembre de 2025

POETA, DI PASO

 

 


POETA, DI PASO

 

¡Poeta!, ¡di paso los furtivos besos!...

 

¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía

allí ni un solo rayo… temblabas y eras mía

temblabas y eras mía bajo el follaje espeso,

una errante luciérnaga alumbró nuestro beso,

el contacto furtivo de tus labios de seda…

la selva negra y mística fue la alcoba sombría…

en aquel sitio el musgo tiene olor de reseda…

filtró luz por las ramas cual si llegara el día,

entre las nieblas pálidas la luna aparecía…

 

¡Poeta, di paso

los íntimos besos!

 

¡Ah, de las noches dulces me acuerdo todavía!

En señorial alcoba, do la tapicería

amortiguaba el ruido con sus hilos espesos

desnuda tú en mis brazos fueron míos tus besos;

tu cuerpo de veinte años entre la roja seda,

tus cabellos dorados y tu melancolía

tus frescuras de virgen y tu olor de reseda…

apenas alumbraba la lámpara sombría

los desteñidos hilos de la tapicería.

 

¡Poeta, di paso

el último beso!

 

¡Ah, de la noche trágica me acuerdo todavía!

El ataúd heráldico en el salón yacía,

mi oído fatigado por vigilias y excesos,

sintió como a distancia los monótonos rezos!

Tú, mustia, yerta y pálida entre la negra seda,

la llama de los cirios temblaba y se movía,

perfumaba la atmósfera un olor de reseda,

un crucifijo pálido los brazos extendía

y estaba helada y cárdena tu boca que fue mía!

 

José Asunción Silva

27 de noviembre de 1865

Bogotá – Colombia

jueves, 27 de noviembre de 2025

BASTA

 


BASTA

 

Para guardar silencio,

vaciarse de afanes e intenciones,

de avisos y designios,

para dejar, por fin,

de incidir con el nuestro

en el rumbo de otros,

para no interferir su libertad,

nada sirve quererlo,

ni decidir aquello o lo contrario,

o una mezcla amañada de determinaciones.

 

Determinar, querer y decidir

son gesto sobre gesto,

violencia y compulsión,

ademanes ambiguos

en el viejo tinglado giratorio.

 

Sólo cerrar los ojos bastaría,

contener el respiro y la memoria,

las manos sobre el pecho,

decir “me apago aquí”,

y no rebullir más

ya para nadie.

 

Carmen Martín Gaite

LA MEMORIA EN LAS MANOS

 


LA MEMORIA EN LAS MANOS

 

Hoy son las manos la memoria.

El alma no se acuerda, está dolida

de tanto recordar. Pero en las manos

queda el recuerdo de lo que han tenido.

Recuerdo de una piedra

que hubo junto a un arroyo

y que cogimos distraídamente

sin darnos cuenta de nuestra ventura.

Pero su peso áspero,

sentir nos hace que por fin cogimos

el fruto más hermoso de los tiempos.

A tiempo sabe

el peso de una piedra entre las manos.

En una piedra está

la paciencia del mundo, madurada despacio.

Incalculable suma

de días y de noches, sol y agua

la que costó esta forma torpe y dura

que acariciar no sabe y acompaña

tan sólo con su peso, oscuramente.

Se estuvo siempre quieta,

sin buscar, encerrada,

en una voluntad densa y constante

de no volar como la mariposa,

de no ser bella, como el lirio,

para salvar de envidias su pureza.

¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles

libélulas se han muerto, allí, a su lado

por correr tanto hacia la primavera!

Ella supo esperar sin pedir nada

más que la eternidad de su ser puro.

Por renuncias al pétalo, y al vuelo,

está viva y me enseña

que un amor debe estarse quizá quieto, muy quieto,

soltar las falsas alas de la prisa,

y derrotar así su propia muerte.

También recuerdan ellas, mis manos,

haber tenido una cabeza amada entre sus palmas.

Nada más misterioso en este mundo.

Los dedos reconocen los cabellos

lentamente, uno a uno, como hojas

de calendario: son recuerdos

de otros tantos, también innumerables

días felices

dóciles al amor que los revive.

Pero al palpar la forma inexorable

que detrás de la carne nos resiste

las palmas ya se quedan ciegas.

No son caricias, no, lo que repiten

pasando y repasando sobre el hueso:

son preguntas sin fin, son infinitas

angustias hechas tactos ardorosos.

Y nada les contesta: una sospecha

de que todo se escapa y se nos huye

cuando entre nuestras manos lo oprimimos

nos sube del calor de aquella frente.

La cabeza se entrega. ¿Es la entrega absoluta?

El peso en nuestras manos lo insinúa,

los dedos se lo creen, y quieren convencerse: palpan, palpan.

Pero una voz oscura tras la frente,

-¿nuestra frente o la suya?-

nos dice que el misterio más lejano,

porque está allí tan cerca, no se toca

con la carne mortal con que buscamos

allí en la punta de los dedos,

la presencia invisible.

Teniendo una cabeza así cogida

nada se sabe, nada

sino que está el futuro decidiendo

o nuestra vida o nuestra muerte

tras esas pobres manos engañadas

por la hermosura de lo que sostienen.

Entre unas manos ciegas

que no pueden saber. Cuya fé única

está en ser buenas, en hacer caricias

sin cansarse, por ver si así se ganan

cuando ya la cabeza amada vuelva

a vivir otra vez sobre sus hombros,

y parezca que nada les queda entre las palmas,

el triunfo de no estar nunca vacías.

 

Pedro Salinas

27 de noviembre de 1891

Madrid

martes, 25 de noviembre de 2025

¿QUIÉN MATA CON MÁS RIGOR?

 


¿QUIÉN MATA CON MÁS RIGOR?

 

¿Quién mata con más rigor?

Amor.

¿Quién causa tantos desvelos?

Celos.

¿Quién es el mal de mi bien?

Desdén.

¿Qué más que todos también

una esperanza perdida,

pues que me quitan la vida

amor, celos y desden?

 

¿Qué fin tendrá mi osadía?

Porfía.

¿Y qué remedio mi daño?

Engaño.

¿Quién es contrario a mi amor?

Temor.

Luego es forzoso el rigor,

y locura el porfiar,

pues mal se pueden juntar

porfía, engaño y temor.

 

¿Qué es lo que el amor me ha dado?

Cuidado.

¿Y qué es lo que yo le pido?

Olvido.

¿Qué tengo del bien que veo?

Deseo.

Si en tal locura me empleo,

que soy mi propio enemigo,

presto acabarán conmigo

cuidado, olvido y deseo.

 

Nunca mi pena fue dicha.

Desdicha.

¿Qué guarda mi pretensión?

Ocasión.

¿Quién hace a amor resistencia?

Ausencia.

Pues ¿dónde hallará paciencia,

aunque a la muerte le pida,

si me han de acabar la vida

desdicha, ocasión y ausencia?

 

Félix Lope de Vega

25 de noviembre de 1562

Madrid

 

lunes, 24 de noviembre de 2025

LOS SALMOS DE LA NOCHE

 

LOS SALMOS DE LA NOCHE

A Juan Ramón Jiménez,

que ha llenado la noche como una luna.

 

 

Para esta hora dulce y pura, en que la ciudad es semejante a un buque que ha descargado toda su mercancía y reposa, para esta hora, leve y clara como un turbante nuevo

en que las calles no tienen escollos para el caminante y están exhaustos los senos

de los vicios, en que el vicio nocturno y el deseo que ha estado gimiendo todo el día miden su cabeza como un niño cansado de llorar.

Para esta última hora, dulce como una tregua, en que los leones del deseo se arrodillan, dóciles como bueyes, ante el próximo día, en que, no hay vino para los borrachos ni carne para los lascivos y una pureza de Ramadán se introduce en el corazón de los viciosos.

 

Rafael Cansinos Assens

24 de noviembre de 1882

Sevilla

 

domingo, 23 de noviembre de 2025

¿POR QUÉ ESTE BRUSCO HOGAR, MEDIO AFUERA, MEDIO ADENTRO?...

 


¿POR QUÉ ESTE BRUSCO HOGAR, MEDIO AFUERA, MEDIO ADENTRO?..

 

¿Por qué este brusco hogar, medio afuera, medio adentro?

Yo puedo sumergirme en ti, mira, como un glaciar,

tú misma asesinas a tus hermanos:

antes que ellos

estuve contigo, Neviscada.

 

Echa tus tropos

al resto:

uno quiere saber

por qué no estuve

ante Dios de otro modo que ante ti,

 

uno quiere ahogarse dentro,

dos libros en lugar de los pulmones,

 

uno que se punzó en ti

insufla la punzada,

 

uno que fue para ti el más cercano,

se extravía a sí mismo,

 

uno adorna tu estirpe

con tu traición y la suya,

 

tal vez

era yo cada uno.

 

Paul Celan

23 de noviembre de 1920

Chernivtsi – Rumania

lunes, 17 de noviembre de 2025

ENEMIGO ÍNTIMO - III

 

 


ENEMIGO ÍNTIMO

 

III

Se va el amor de entre las manos con

la prisa de los ríos. Nos paramos

a mirar la corriente

maravillados, como si bebiéramos,

y va ya el agua en el recuerdo solo.

Con su ardiente desorden nos envuelve

el beso sin mañana.

Comenzó ayer apenas, hoy la aurora

sorprende a los amantes desolados.

En exilio vivimos de aquel reino,

inmediato y distante, donde es todo

claridad: no respuesta,

sino entregada ausencia de preguntas.

 

Quiero estar donde estuve.

Resbala deshojada en mi mejilla

la sonrisa de talco de esta hora.

Aquí el amor de hoy ha de inventarse

hoy, y mañana el de mañana.

 

Si los amantes detener pretenden

su candente nevada, han de morir

antes de que el oráculo

triunfe, con el sigilo

de la boca en la boca:

cuando ignoran sus brazos aún el peso

de una carne inservible.

En tanto que haya muerte, habrá esperanza. 

 

Pero ¿morir? ¿Y qué es morir? ¿Nos queda

algo que pueda sernos arrancado

por la muerte?

                       Y así nos resistimos

buscando, sin cesar, de madrugada,

un pretexto cualquiera:

este moroso cuello,

esos ojos oscuros, aquel modo

de abandonar las manos.

 

¿Nuestro universo se derrumba y

no podremos morir? ¿Habrá una nueva

excusa cada día

que nos anime a respirar? Yo pido

tregua para enterrar

a mis muertos, un alba

en que golpee la luz contra unos párpados

indiferentes. Pido

morir, morir, volver, entrar de nuevo,

cerrar los ojos una tarde y ver

cómo se apaga el mundo.

 

Antonio Gala

Cuadro de Edouard Manet

sábado, 15 de noviembre de 2025

CANCIÓN SIN DESTINO

 


CANCIÓN SIN DESTINO

 

Tú, nunca encontrado,

sólo a quien busqué.

¿Siempre he de seguirte

sin llegarte a ver?

 

Amor prometido

en rosa y en luna,

en toda belleza

que quede o que huya…

 

Tú que me naciste,

y el amor nació;

unidad completa,

soledad, amor.

 

¡Amor sin amada!

¡Fantasma de fe,

nostalgia, recuerdo

que nunca miré!

 

¿No eres tú quien mueve

la buena pelea,

tú, a quien se va siempre,

y nunca se llega?

 

Si eres en mi alma

flore de eternidad,

¡florécete y huye,

no me des la paz!

 

Pero, no: en el mundo

me naciste un día;

pues en ti soy hombre,

déjame que viva.

 

Estoy: una vida

es la eternidad.

Jamás tendré otra,

te quiero alcanzar.

 

¡Sí, quiero alcanzarte,

y tenerte, sí;

vivir un destino,

vivir y vivir!

 

¡Yo quiero tus ojos,

tu voz y tu boca,

y tu alma y tu carne

toda, toda, toda!

 

¡Oh, amor prometido

que nunca he de ver;

si eres como un sueño,

bella debes ser!

 

Eugenio de Nora

13 de noviembre de 1923

Magaz de Cepeda (León)

viernes, 14 de noviembre de 2025

VALS DE ANIVERSARIO

 


VALS DE ANIVERSARIO

 

Nada hay tan dulce como una habitación  

para dos, cuando ya no nos queremos demasiado,

fuera de la ciudad, en un hotel tranquilo,

y parejas dudosas y algún niño con ganglios,

 

si no es esta ligera sensación

de irrealidad. Algo como el verano

en casa de mis padres, hace tiempo,

como viajes en tren por la noche. Te llamo

 

para decir que no te digo nada

que tú ya no conozcas, o si acaso

para besarte vagamente

los mismos labios.

 

Has dejado el balcón.

Has oscurecido el cuarto

mientras que nos miramos tiernamente,

incómodos de no sentir el peso de tres años.

 

Todo es igual, parece

que no fue ayer. Y este sabor nostálgico,

que los silencios ponen en la boca,

posiblemente induce a equivocarnos

 

en nuestros sentimientos. Pero no

sin alguna reserva, porque por debajo

algo tira más fuerte y es (para decirlo

quizá de un modo menos inexacto)

si no es con cierta imprecisión, y el sábado,

que es hoy, queda tan cerca

de ayer a última hora y de pasado

 

mañana

por la mañana…

 

Jaime Gil de Biedma

13 de noviembre de 1929

Barcelona

jueves, 13 de noviembre de 2025

CONTINÚA EL MISMO ASUNTO

 


CONTINÚA EL MISMO ASUNTO

 

Feliciano me adora y el aborrezco;

Lisardo me aborrece y yo le adoro;

por quien no me apetece ingrato, lloro,

y al que me llora tierno, no apetezco:

 

a quien más me desdora, el alma ofrezco;

a quien me ofrece victimas, desdoro;

desprecio al que enriquece mi decoro

y al que le hace desprecios enriquezco;

 

si con mi ofensa al uno reconvengo,

me reconviene el otro a mí ofendido

y al padecer de todos modos vengo;

 

pues ambos atormentan mi sentido;

aquéste con pedir lo que no tengo

y aquél con no tener lo que pido.

 

Sor Juana Inés de la Cruz

12 de noviembre de 1651

San Miguel Nepantla – México)

VIAJE

 


VIAJE

 

Mi primer viaje

fue el del exilio

quince días de mar

sin parar

la mar constante

la mar antigua

la mar continua

la mar, el mal.

Quince días de agua

sin luces de neón

sin calles sin aceras

sin ciudades

solo la luz

de algún barco en fugitiva.

Quince días de mar

e incertidumbre

no sabia adónde iba

no conocía el puerto de destino

solo sabía aquello que dejaba.

Por equipaje

una maleta llena de papeles

y de angustia

los papeles

para escribir

la angustia

para vivir con ella

compañera amiga.

 

Nadie te despidió en el puerto de partida

nadie te esperaba en el puerto de llegada.

Y las hojas de papel en blanco enmoheciendo

volviéndose amarillas en la maleta

maceradas por el agua de los mares.

 

Desde entonces

tengo el trauma del viajero

si me quedo en la ciudad me angustio

si me voy

tengo miedo de no poder volver.

Tiemblo antes de hacer una maleta

--cuánto pesa lo imprescindible—

A veces preferiría no ir a ninguna parte

A veces preferiría marcharme

El espacio me angustia como a los gatos

Partir

es siempre partirse en dos.

 

Cristina Peri Rossi

12 de noviembre de 1941

Montevideo –Uruguay

miércoles, 12 de noviembre de 2025

ENTRA LA NOCHE COMO UN TRUENO...

 


ENTRA LA NOCHE COMO UN TRUENO…

 

Entra la noche como un trueno

por los rompientes de la vida,

recorre salas de hospitales,

habitaciones de prostíbulos,

templos, alcobas, celdas, chozas,

y en los rincones de la boca

entra también la noche.

 

Entra la noche como un bulto

de mar vacío y de caverna,

se va esparciendo por los bordes

del alcohol y del insomnio,

lame las manos del enfermo

y el corazón de los cautivos,

y en la blancura de las páginas

entra también la noche.

 

Entra la noche como un vértigo

por la ciudad desprevenida,

rasga las sábanas tristes,

repta detrás de los cobardes,

ciega la cal y los cuchillos

y en el fragor de las palabras

entra también la noche.

 

Entra la noche como un grito

por el silencio de los muros,

propaga espantos y vigilias,

late en lo hondo de las piedras,

abre los últimos boquetes

entre los cuerpos que se aman,

y en el papel emborronado

entra también la noche.

 

José Manuel Caballero Bonald

11 de noviembre de 1926

Jerez de la Frontera (Cádiz)

DECIRES - IV

 


DECIRES

 

IV

Adiós, ¿para qué mentir?

No envidio la dicha ajena.

Corre feliz a vivir,

no seré yo tu cadena.

Adiós… ¿para qué mentir?

 

Vuelve por donde viniste,

vuelve sin mirar atrás.

¡Qué importa si quedo triste!

No hemos de vernos jamás.

 

No, no te guardo rencor.

La vida es una comedia,

pero te niego el favor

de esta actitud intermedia.

 

¿Por una cima otra cima?

¿Por el amor la amistad?

La amistad es una estima

y en verdad…

 

¡No te la doy! No te asombre.

Nunca te sabré querer

más que como quiere a un hombre

una mujer.

 

Cristina de Arteaga

6 de noviembre de 1902

Zarauz (Guipúzcoa)

ABUELA

 


ABUELA

 

En una luz verdosa, entre olores verdosos,

en un vestido negro como papel quemado,

la abuela se refleja desde la mecedora,

al fondo del espejo.

Allí sentada no se hamaca. Cruje.

Se le evaporan casamiento y casas,

ocasiones de cuita, los narrados,

secos jirones que de a poco dieron

gusto a sangre en la boca a la familia:

las guerras y los muertos pequeñitos,

y los que luego luto vistieron.

Y también el amor, si acaso hubo,

la aridez de los años, la gota de molicie

que murió inútil en su piel reseca.

Todo tal la merienda sorbida tarde a tarde,

de inmediato olvidada.

Fue inmune a la viruela.

Ignoró la codicia.

No vio la conyugal Sicilia

ni muchas calles de Montevideo.

Durante décadas le bastó una amiga

y los recuerdos de un Rosario mínimo.

Sólo insistía en recordar el nombre

en italiano del durazno.

Como el sabor, se le olvidaba.

Sé que sobre sus faldas tibias,

tibia dormía otra Verdad secreta

que acunó su quietud.

La luz bajo cortinas de filé melancólico,

por años la enfrenté desde otra mecedora,

sin lograr alcanzarla.   

 

Ida Vitale

2 de noviembre de 1923

Montevideo – Uruguay