VIAJE
Mi primer viaje
fue el del exilio
quince días de mar
sin parar
la mar constante
la mar antigua
la mar continua
la mar, el mal.
Quince días de agua
sin luces de neón
sin calles sin aceras
sin ciudades
solo la luz
de algún barco en fugitiva.
Quince días de mar
e incertidumbre
no sabia adónde iba
no conocía el puerto
de destino
solo sabía aquello
que dejaba.
Por equipaje
una maleta llena de
papeles
y de angustia
los papeles
para escribir
la angustia
para vivir con ella
compañera amiga.
Nadie te despidió en
el puerto de partida
nadie te esperaba en
el puerto de llegada.
Y las hojas de papel
en blanco enmoheciendo
volviéndose amarillas
en la maleta
maceradas por el agua
de los mares.
Desde entonces
tengo el trauma del
viajero
si me quedo en la ciudad
me angustio
si me voy
tengo miedo de no
poder volver.
Tiemblo antes de
hacer una maleta
--cuánto pesa lo
imprescindible—
A veces preferiría no
ir a ninguna parte
A veces preferiría
marcharme
El espacio me
angustia como a los gatos
Partir
es siempre partirse
en dos.
Cristina Peri Rossi
12 de noviembre de
1941
Montevideo –Uruguay

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