LOS SALMOS DE LA NOCHE
A Juan Ramón Jiménez,
que ha llenado la noche como una
luna.
Para esta hora dulce
y pura, en que la ciudad es semejante a un buque que ha descargado toda su
mercancía y reposa, para esta hora, leve y clara como un turbante nuevo
en que las calles no
tienen escollos para el caminante y están exhaustos los senos
de los vicios, en que
el vicio nocturno y el deseo que ha estado gimiendo todo el día miden su cabeza
como un niño cansado de llorar.
Para esta última
hora, dulce como una tregua, en que los leones del deseo se arrodillan, dóciles
como bueyes, ante el próximo día, en que, no hay vino para los borrachos ni
carne para los lascivos y una pureza de Ramadán se introduce en el corazón de
los viciosos.
Rafael Cansinos
Assens
24 de noviembre de
1882
Sevilla

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