HUYO DE TI, Y A
TUS UMBRALES LLEGO
Huyo de ti,
y a tus umbrales llego,
como tú
infieles, Gala, y temo hallarte;
triste,
que busco en los peligros parte
fiel y
segura para mi sosiego.
Puédenlo ser
tus fraudes, no lo niego;
mas viéndote,
¿quién pudo desarmarte?
Ya mis
nuevas defensas quiso al arte,
y a tu pérfido antojo las entrego.
Yo moriré
quejoso y tuyo, Gala,
habiendo sido fábula increíble
de fe
indiscreta y vergonzosa pena.
¡Oh justicia
de amor! ¡Qué no es posible
avenirme
contigo aunque seas buena,
ni
dejarte de amar, aunque seas mala!
Bartolomé
Leonardo de Argensola
26 de
agosto de 1562
Barbastro
(Huesca)

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