DECLARACIÓN HERÁLDICA
Señora de mis pobres homenajes
débote amor aunque me ultrajes.
Góngora
Soñé que te
encontrabas junto al muro
glacial donde
termina la existencia,
paseando tu
magnifica opulencia
de doloroso
terciopelo oscuro.
Tu pie, decoro
del marfil más puro,
hería, con
satánica inclemencia,
las pobres
almas, llenas de paciencia,
que aún se
brindaban a tu amor perjuro.
Mi dulce amor,
que sigue sin sosiego,
igual que un
triste corderito ciego,
la huella
perfumada de tu sombra,
buscó el
suplicio de tu regio yugo,
y bajo el raso
de tu pie verdugo
puse mi esclavo
corazón de alfombra.
Julio Herrera y Reissig
9 de enero de 1875
Montevideo (Uruguay)

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