LAS SENDAS QUE ME
OBLIGO A RECORRER POR TI…
Las sendas
que me obligo
a
recorrer por ti,
no las
borra la vida,
y en vez
de flores, una venda,
dura como
una máscara,
va
dividiendo el campo.
Quisiera haber
nacido junto a ti,
vivir de
rama en rama, sin caminos,
pero veo
la distancia, el no alcanzarte
y
peregrina el corazón pisando rosas
y llega
al tuyo cuando sueña
dentro de
una ciudad donde aplastado
quedó el
verdor, la risa, las colmenas.
En ellas
se enredaron los caminos
y la
tierra ofendida quedamente
lanza
leves suspiros, sus jardines;
sus
torres que desprecios a la brisa
hacen inmóviles
voces de
bronce dan
para
anunciar las nuevas tumbas.
Yo sé por
qué la tierra enfurecida
a veces
tiembla y rompe las ciudades:
alguien
responde al llanto de las yerbas
que no
pueden nacer bajo las losas.
Las pisadas
del hombre van dejando
su estéril
huella, firme que divide
con una
seca herida el prado verde
y más
endurecido y seco implora
sostén a
sus pisadas, que se calle
el color,
que no pronuncie
en tallos
de alegría
su gesto
el campo;
mas
impasible quiere su dominio,
con mármol
sueña lapidar llanuras.
No así mi
amor, tu mundo, otro planeta,
la flor
intacta con ocultos ríos:
por sus
venas iré sin ser notado,
soy de tu
corazón dócil corriente.
Manuel
Altolaguirre
29 de
junio de 1905
Málaga
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