CUANDO EL AMOR NO
DICE LA ÚLTIMA PALABRA
La tarde
pastoral, de alterno cielo
rayos de
tu tormenta desatados,
mas luego
azul total, cielo amados,
me llena
de pasión o de desvelo.
Asciendo así
del tormentoso anhelo
a una paz
de reposos entregados,
mas
desciendo otra vez a los estados
mismos de
que partí para mi vuelo.
Ay, esta
indócil pleamar me inunda,
esta
tarde frenética y liviana.
Déjame,
pues, sí, deja que me hunda
en este
frenesí de lluvia vana.
Luego me
elevaré hasta ti, profunda.
Luego serás
mi primavera humana.
Vicente
Gaos
27 de
marzo de 1919
Valencia

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