TU ROSTRO
Pacientemente
sí.
Porfiadamente
sí.
En mármoles
de olvido
en
bronces de congoja
en
granitos de ausencia
día tras
día noche
tras
noche con dulzura
he
labrado tu rostro.
Tu rostro
que inventé
hoy
pervive en mis ojos
va siguiendo
mis pasos
hasta
borrar el tiempo
hasta
velar mi nombre
hasta
cubrir las islas
de la luz
de la memoria.
Amorosamente
sí.
Angustiadamente
sí:
he
labrado tu rostro.
Traspuse
pavorosas vorágines de gritos
derribé
cordilleras
descendí
por los anchos
océanos
secretos
descorriendo
el cerrojo de las noches hostiles
del ansia
adormecida
de mi voz
ahogada
en canteras
de angustia.
Aurora tras
aurora.
Ocaso tras
ocaso.
Ni demente
ni cuerda:
así labré
tu rostro.
¡Y nadie
lo descubre
vibrando
entre mis manos!
¡Oh
rostro conquistado!
Ardiente quemadura.
Grito tenso
del sueño.
Fiel herida
del alma.
¡Estatua
de fulgor
que no
podrás robarme!
Ana María
Martinez Sagi
16 de
febrero de 1907
Barcelona

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