DISTRACCIONES CON
LA AMADA
Por cimbreante
ramita aromada,
absorbiendo
en tinieblas su néctar,
de un cáliz
a otro corría
la humedad
de alocada tormenta.
Deslizándose
de uno a otro cáliz,
dejó en
ellos, muy nítida,
una gota,
enorme, cual ágata,
reluciente,
colgante y tímida.
Nada importa
que el viento,
que azota
el arbusto,
esa gota
torture y aplaste.
Queda entera,
no rompe,
y quedan
dos más
que se
besan y beben.
Y se ríen,
e intentan soltarse,
mas se
yerguen, y quedan como antes.
No caerán
esas gotas del cáliz,
no podrán
separarse por nada.
Boris
Pasternak
10 de
febrero de 1890
Moscú –Rusia

No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia