sábado, 7 de febrero de 2026

LA GRAN DESGRACIA

 


LA GRAN DESGRACIA

 

A un viejo que pasaba la calle

detuvo del faldón de la levita

una niña bonita

y de arrogante talle,

diciéndole: --Señor, por vida suya

quiero que usted me instruya

de las nuevas que aquí me participa

una tía que tengo en Arequipa.

Y sin más requilorio

una carta pasóle al vejestorio.

 

Calóse el buen señor sobre los ojos

un grave para de anteojos,

el sobre contempló la oblea,

la arenilla quitó de los borrones,

examinó la firma, linda o fea,

y se extasió media hora en los renglones.

 

Ya de aguardar cansada

--¿qué me dicen, señor? –dijo la bella.

Y el viejo echó a llorar diciendo: -¡Nada!

Has nacido, mujer, con mala estrella.

 

Asustada la joven del exceso

de llanto del anciano,

le preguntó: --¿Quizá murió mi hermano?

Y el viejo respondióle: --¡Ay! es peor que eso.

--¿Está enferma mi madre?

Todavía, es peor cosa, hija mía:

no puedes resistir a esta desgracia…

yo, viejo y todo, me volviera loco.

--¿Qué ha sucedido, pues, por Santa Engracia?

--Que tú no sabes leer…, y yo tampoco.

 

Ricardo Palma

7 de febrero de 1833

Lima – Perú

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