viernes, 6 de febrero de 2026

USTÉ

 

USTÉ

 

Eso de hablarnos de usté

aunque estemos los dos solos,

y que de usté a mí me digas,

y yo de usté a ti te hable,

tiene una gracia…, es tan nuevo,

que rompe todos los moldes

del “tú por tú”, tan gastado

entre gente que se quiere.

 

Además, que, así, de usté,

parece que a cualquier hora,

ya sea de noche o de día,

somos dos desconocidos

que acaban de conocerse…

 

--¿Quiere usté dar un paseo?

--¿Qué le parece la tarde?

--¿Verdá que es blanca esta rosa?

--Su reló va adelantado…

 

Y nos queremos los dos

cada vez con más locura,

y nuestras vidas son ya

dos ríos entrelazados…

 

Y hemos partido la luna

como un pan de miga blanda,

la mitad, para tu boca,

la mitad, para la mía.

 

Llámame de usté ya siempre,

porque si de tú me hablaras,

romperías el encanto

de esta aristocracia nueva

del corazón y del beso

y de la esquina imprevista…

 

¡Mi vida, que yo te sienta,

muchas veces al oído,

decirme, cuando esté triste:

¡Ay, cómo le quiero a usté!

 

Rafael de León

6 de febrero de 1908

Sevilla

 

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