EN MI CUARTO, CON
EL BALCÒN ABIERTO
Estas cálidas
noches, Julio largo y sedante,
cuando en
mi cuarto blanco paseo solitario,
con el
balcón abierto, respiro cielos anchos
y me
siento joven (claro que es mentira),
y me
siento alegre (no podéis negarlo),
y contra el
mundo entero,
contra
mis deberes, y mi edad, y mi cansancio,
me afirma
simplemente.
Sobre mis
dos pies que aquí se apoyan recios
pesa un
cuerpo macizo que da una sombra cierta,
se eleva
mi cabeza segura y orgullosa,
brilla un
sexo que apunta a un calor femenino;
digo
simplemente
que soy
un hombre entero y que el serlo me basta,
soy un
hombre vulgar (lo que no es poca cosa),
soy feliz
como puede serlo cualquier otro.
Gabriel Celaya

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