SALUDO,
QUITÁNDOME ALGO MÁS QUE EL SOMBRERO
A ti, que
eres cualquiera
y pesas
lo que pesan
tu pena y
tu materia;
a ti,
pequeño y raro,
igual que
yo, que todos,
y a un
tiempo bueno y malo;
a ti, que
me reflejas,
y a mí
mismo que a veces
me miro
desde fuera,
riéndome
proclamo,
deshaciéndome
digo
como
quien pasa el rato.
Estamos dando
saltos
inmortales,
grotescos.
Nos han
domesticado.
Soy sólo
un garabato.
Mi sombra
me hace muecas.
Soy como
tú, macabro.
Yo lloré.
Tú has llorado.
Somos perros
molidos
que aún
menean el rabo.
Amigo, ¡buenos
días,
buenas
tardes, buenas noches,
buenas
melancolías!
Gabriel
Celaya

No hay comentarios:
Publicar un comentario
poesia