AMIGA, MI LARARIO
ESTÁ VACÍO…
Amiga, mi
larario está vacío:
desde que
el fuego del hogar no arde,
nuestros
dioses huyeron ante el frío;
hoy
preside en sus tronos el hastío
las
nupcias del silencio y de la tarde.
El tiempo
destructor no en vano pasa;
los
aleros del patio están en ruinas;
ya no
forman allí su leve casa,
con
paredes convexas de argamasa
y tapiz
del plumón, las golondrinas.
¡Qué
silencio el del piano! Su gemido
ya no
vibra en los ámbitos desiertos;
los
nocturnos scherzos han huido…
¡Pobre jaula
sin aves! ¡Pobre nido!
¡Misterioso
ataúd de trinos muertos!
¡Ah, si
vieras tu huerto! Ya no hay rosas,
ni
lirios, ni libélulas de seda,
ni
cocuyos de luz, ni mariposas…
Tiemblan
las ramas del rosal, medrosas;
el viento
sopla, la hojarasca rueda.
Amiga, tu
mansión está desierta;
el musgo
verdinegro que decora
los
dinteles ruinosos de la puerta,
parece
una inscripción que dice: ¡Muerta!
El cierzo pasa, y suspirando: ¡Llora!
Amado
Nervo
27 de agosto
de 1870
Tepic –
México

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