CASI UNA FANTASÍA
Amanece de
nuevo, lo presiento
por el
albor de vieja
plata en
las paredes:
las
ventanas cerradas se vetean de un tenue resplandor.
Vuelve el
advenimiento del sol
pero sin las
difusas voces,
los
acostumbrados estrépitos.
¿Por qué?
Pienso en un día encantado
y de las
justas de horas demasiado iguales
me
resarzo.
Desbordará
la fuerza que me inflamaba,
inconsciente
mago, desde largo tiempo.
Ahora me
asomaré, destruiré alas casas,
despojos
viales.
Tendré
ante mí un lugar de limpia nieve
mas tan
ligero como el paisaje de un tapiz.
Resbalará
un destello lento
entre el
algodón del cielo.
Selvas y
colinas llenas de invisible luz
me harán
el elogio de los festivos retornos.
Alegre leeré
sobre el blanco
los
negros signos de las ramas
como un
esencial alfabeto.
Todo el
pasado de repente aparecerá delante.
No turbará
sonido alguno esta alegría solitaria.
Cruzará el
aire posándose sobre una estaca
algún
gallito de Marzo.
Eugenio
Montale
12 de
octubre de 1896
Génova –
Italia
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